El documento resume la historia de la doctrina del pecado original desde los primeros escritos hasta san Agustín. Explica que los primeros autores se centraron en los pecados personales pero que luego san Ireneo estableció un paralelismo entre Adán y Cristo, viendo a la humanidad como una unidad afectada por el pecado original. San Agustín desarrolló la doctrina de que todos los seres humanos participan en el pecado de Adán y son pecadores por naturaleza. El documento también distingue entre pecado original, pecado personal y pecado