 37
 Catequesis sobre la fe
 Mons. Esteban Escudero
 Obispo de Palencia
LA EUCARISTÍA
La última Cena del Señor
La celebración de la Santa Misa
Proclamamos tu muerte...
La Eucaristía, unión con Dios
La Eucaristía, sacramento de inmortalidad
• Esto es mi Cuerpo que se entrega por vosotros...
• Este cáliz es la nueva alianza en mi Sangre que se
derrama por vosotros” (Lc 22, 19-20).
Los evangelistas nos
narran cómo el Señor,
horas antes de ser
entregado, quiso
despedirse de sus
discípulos participando
en una cena de Pascua,
según el ritual de las
fiestas judías.
Cada vez que el
sacerdote celebra la
misa, está haciendo
presente la última Cena
del Señor en medio de
la comunidad cristiana.
La celebración eucarística se
desarrolla en dos grandes
momentos, que forman un
solo acto de culto:
La liturgia de la Palabra, que
comprende la proclamación y
la escucha de la Palabra de
Dios;
Y la liturgia eucarística, que
comprende la presentación
del pan y del vino, la anáfora
o plegaria eucarística, con las
palabras de la consagración,
y la comunión.
El celebrante dice en voz
alta:
“Este es el sacramento
de nuestra fe”
A lo que el pueblo
responde:
“Proclamamos tu muerte,
celebramos tu
resurrección, ven Señor
Jesús”
Con estas palabras la
comunidad anuncia el
sentido profundo de la
misa.
En el sacramento de la
Eucaristía celebramos el
misterio de la muerte y
resurrección de Jesús.
Por la fuerza del Espíritu
Santo, el pan y el vino se
convierten en el Cuerpo y
en la Sangre del Señor.
Su Cuerpo partido y su
Sangre derramada en
la cruz para remisión
de los pecados son el
sacrificio que Cristo
ofreció al Padre para la
salvación del mundo.
La entrega voluntaria
de Cristo a la muerte
para el perdón de los
pecados, se hace aquí
presente en el pan
partido y en el cáliz
consagrado.
No se trata de un
simple recuerdo de
aquellos
acontecimientos
decisivos, sino de una
real actualización de
los mismos.
Por ello decimos que
la Eucaristía es el
memorial de la Pascua
de Jesús, de su
pasión, muerte y
resurrección, en la
espera de su venida
gloriosa al final de la
historia.
Terminada la oración
eucarística de la misa, el
sacerdote nos presenta la
hostia consagrada
diciendo: “Este es el
cordero de Dios, que
quita el pecado del
mundo. Dichosos los
invitados a la cena del
Señor”.
Aunque somos indignos
de recibir el Cuerpo de
Cristo, confiados en su
amor por nosotros, nos
acercamos a comulgar.
Aquí ocurre algo muy
importante en nuestra
vida cristiana: por la
comunión tenemos dentro
de nosotros al Hijo de
Dios.
Jesús mismo nos
prometió: “mi carne es
verdadera comida, y mi
sangre es verdadera
bebida. El que come mi
carne y bebe mi sangre
habita en mí y yo en él”
(Jn 6, 55-56). Quien
recibe la comunión se
une íntimamente con
Cristo y, por mediación de
Cristo, con el Padre en el
Espíritu Santo.
La muerte constituye
un enigma para todo
ser humano.
•Hay algo en nosotros que nos hacer
rechazar vivamente la muerte, a
pesar de que, como seres biológicos,
estamos llamados a perecer.
Frente al misterio de
la muerte, Jesús nos
ha prometido
igualmente:
• “El que come mi carne y bebe
mi sangre tiene vida eterna, y
yo lo resucitaré en el último
día” ( Jn 6, 54).
•Oh Dios, que en este sacramento
admirable nos dejaste el memorial
de tu pasión, concédenos venerar
de tal modo los sagrados misterios
de tu cuerpo y de tu sangre que
merezcamos alcanzar el fruto de tu
redención. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos. Amén.
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Tema 36 La Eucaristía

  • 1.
     37  Catequesissobre la fe  Mons. Esteban Escudero  Obispo de Palencia LA EUCARISTÍA
  • 2.
    La última Cenadel Señor La celebración de la Santa Misa Proclamamos tu muerte... La Eucaristía, unión con Dios La Eucaristía, sacramento de inmortalidad
  • 3.
    • Esto esmi Cuerpo que se entrega por vosotros... • Este cáliz es la nueva alianza en mi Sangre que se derrama por vosotros” (Lc 22, 19-20). Los evangelistas nos narran cómo el Señor, horas antes de ser entregado, quiso despedirse de sus discípulos participando en una cena de Pascua, según el ritual de las fiestas judías. Cada vez que el sacerdote celebra la misa, está haciendo presente la última Cena del Señor en medio de la comunidad cristiana.
  • 4.
    La celebración eucarísticase desarrolla en dos grandes momentos, que forman un solo acto de culto: La liturgia de la Palabra, que comprende la proclamación y la escucha de la Palabra de Dios; Y la liturgia eucarística, que comprende la presentación del pan y del vino, la anáfora o plegaria eucarística, con las palabras de la consagración, y la comunión.
  • 5.
    El celebrante diceen voz alta: “Este es el sacramento de nuestra fe” A lo que el pueblo responde: “Proclamamos tu muerte, celebramos tu resurrección, ven Señor Jesús” Con estas palabras la comunidad anuncia el sentido profundo de la misa. En el sacramento de la Eucaristía celebramos el misterio de la muerte y resurrección de Jesús. Por la fuerza del Espíritu Santo, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y en la Sangre del Señor.
  • 6.
    Su Cuerpo partidoy su Sangre derramada en la cruz para remisión de los pecados son el sacrificio que Cristo ofreció al Padre para la salvación del mundo. La entrega voluntaria de Cristo a la muerte para el perdón de los pecados, se hace aquí presente en el pan partido y en el cáliz consagrado. No se trata de un simple recuerdo de aquellos acontecimientos decisivos, sino de una real actualización de los mismos. Por ello decimos que la Eucaristía es el memorial de la Pascua de Jesús, de su pasión, muerte y resurrección, en la espera de su venida gloriosa al final de la historia.
  • 7.
    Terminada la oración eucarísticade la misa, el sacerdote nos presenta la hostia consagrada diciendo: “Este es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor”. Aunque somos indignos de recibir el Cuerpo de Cristo, confiados en su amor por nosotros, nos acercamos a comulgar. Aquí ocurre algo muy importante en nuestra vida cristiana: por la comunión tenemos dentro de nosotros al Hijo de Dios. Jesús mismo nos prometió: “mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él” (Jn 6, 55-56). Quien recibe la comunión se une íntimamente con Cristo y, por mediación de Cristo, con el Padre en el Espíritu Santo.
  • 8.
    La muerte constituye unenigma para todo ser humano. •Hay algo en nosotros que nos hacer rechazar vivamente la muerte, a pesar de que, como seres biológicos, estamos llamados a perecer. Frente al misterio de la muerte, Jesús nos ha prometido igualmente: • “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día” ( Jn 6, 54).
  • 9.
    •Oh Dios, queen este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, concédenos venerar de tal modo los sagrados misterios de tu cuerpo y de tu sangre que merezcamos alcanzar el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
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