El documento discute la naturaleza misericordiosa de Dios en contraste con las enseñanzas sobre un "infierno" de tortura eterna. Argumenta que la Biblia describe a Dios como compasivo y que enseñar sobre un infierno de castigo eterno difama el carácter de Dios y se usa para fines de lucro. También explora cómo tales enseñanzas llevaron al famoso infiel Robert Ingersoll a oponerse a la Biblia y al cristianismo.