Los metales pesados son aquellos con una densidad superior a 4.5 g/cm3 como el plomo, cobre y mercurio. Se originan principalmente de la combustión, industria metalúrgica e incineración. Pueden ser tóxicos al unirse a proteínas pero su toxicidad depende de su forma física y química. Se transportan por el medio ambiente incluyendo la atmósfera y han sido afectados por la actividad humana.