El gobierno de Rafael Correa enfrenta serios problemas económicos, como la caída de los precios del petróleo y un alto déficit de cuenta corriente, lo que ha generado tensiones con el empresariado y la población. La inflación ha alcanzado el 4% y se han anunciado nuevos impuestos que provocan descontento, especialmente entre maestros, médicos y pensionados. Además, los recortes presupuestarios han llevado a disturbios y protestas en las calles.