Las redes de alta tensión son esenciales para el transporte de energía eléctrica a largas distancias y funcionan en un rango de tensiones entre 69 kV y 750 kV, minimizando pérdidas energéticas. Estas redes tienen impactos ambientales significativos y pueden inducir desarrollo urbano en sus derechos de vía, a la vez que presentan riesgos para la salud y la seguridad. La gestión adecuada de las líneas y su mantenimiento, así como el uso de transformadores, son fundamentales para garantizar un suministro energético equilibrado y eficiente.