La Constitución de 1833 de Chile rigió durante 92 años y fue reformada en varias ocasiones entre 1871 y 1893, con el objetivo de aumentar la autonomía del Congreso y disminuir el poder del Presidente. Las reformas incluyeron prohibir la reelección inmediata del Presidente en 1871, modificar el quórum legislativo en 1873, incorporar libertades individuales en 1874 y reducir las facultades extraordinarias de los Presidentes en el Congreso en 1874.