La constitución de 1863 cambió el nombre del país a Estados Unidos de Colombia e introdujo nuevas normas para limitar el poder del presidente y dar más autoridad a los estados. La constitución de 1886, impulsada por los regeneradores, buscó establecer un equilibrio entre el poder del estado y las libertades individuales. Esta constitución rigió la vida constitucional de Colombia desde finales del siglo XIX hasta 1991. La constitución de 1863 otorgó varias libertades civiles pero también reconoció a la iglesia católica.