El documento analiza las exigencias laborales impuestas en el sector salud-educación en Perú, que desembocan en el síndrome de burnout entre los servidores públicos. Se presentan ejemplos de sobrecarga de trabajo y falta de recursos, lo que genera estrés, frustración y un deterioro en la salud mental de los trabajadores. Las reformas en estos sectores, lejos de mejorar las condiciones, parecen acelerar el desarrollo de este síndrome, evidenciando una crisis laboral en la gestión pública.