Este documento analiza la difusión del Renacimiento más allá de las fronteras de Italia. Señala que el Renacimiento no se limitó a Italia, sino que también floreció en otros lugares de Europa como Holanda, donde se desarrollaron nuevas técnicas pictóricas. Artistas, humanistas e intelectuales italianos se trasladaron al extranjero impulsados por mecenas y gobernantes. No obstante, el Renacimiento italiano tuvo que adaptarse a las tradiciones locales de los países receptores.