El Renacimiento llegó a Italia desde Bizancio, recuperando el mundo clásico. La ciencia y el arte se hermanaron, y los mecenas patrocinaron artistas para perpetuar su memoria. Florencia sobresalió por su protección a humanismo, naturalismo e individualismo inspirados en lo clásico. En los Países Bajos, la pintura al óleo y el grabado florecieron, mientras artistas como Van Eyck perfeccionaron técnicas. La arquitectura buscó monumentalidad basada en órdenes clásicos, con