La resistividad es la resistencia eléctrica específica de un material y se mide en ohmios por metro. Los metales generalmente tienen una baja resistividad y son buenos conductores, mientras que los aislantes tienen una alta resistividad. La resistividad de los metales aumenta con la temperatura, mientras que la de los semiconductores disminuye. Las rocas porosas saturadas con electrolitos se comportan como conductores iónicos de resistividad variable debido a los poros que ofrecen un camino para la conducción eléctrica.