El capítulo describe los problemas ambientales y sociales que enfrenta Londres debido a la presencia excesiva de automóviles, industria y construcciones masivas, lo que ha reducido la seguridad de sus habitantes. La contaminación del aire por el tráfico y la industria ha disminuido la esperanza de vida, mientras que la falta de planificación ha creado áreas de pobreza y ha ocupado espacios verdes. Los planificadores ahora buscan recuperar las áreas abandonadas y mejorar el transporte público para crear vecindarios más