El documento discute la importancia del lenguaje preciso y claro en el derecho y la sociedad. Explica que el lenguaje es fundamental para pensar, analizar y comprender la realidad, y que términos mal utilizados o frases hechas pueden causar problemas de interpretación, especialmente en el derecho. También señala que la denominación de conceptos jurídicos es necesaria para identificar sucesos y figuras legales, pero que los significados pueden variar, por lo que se debe prestar atención al contexto.