Cada persona está condenada por su pecado, y no hay nada que pueda hacer para librarse de la condenación. Pero Dios mismo ha hecho posible la liberación, aceptando como justo al pecador. La justicia que Dios ha provisto para el pecador no depende del cumplimiento de leyes divinas ni humanas. Los profetas dijeron de antemano cómo el Salvador vendría y cómo Dios salvaría a los que creen por medio de Él. En el A.T. cuando una persona ofrecía un sacrificio, lo hacía confiando en la provis