El romanticismo alemán surgió a finales del siglo XVIII como reacción contra la Ilustración y el racionalismo, dando prioridad a los sentimientos. Se desarrolló principalmente a través de la literatura, la música y el arte, con figuras clave como Goethe, Schiller y E.T.A. Hoffmann. Alcanzó su apogeo en el siglo XIX con obras maestras que aún influyen en la estética occidental.