Este poema describe a la rosa como un símbolo de la belleza humana y la fragilidad de la vida. La rosa enseña a través de su propia vida, floreciendo con belleza pero marchitándose rápidamente, al igual que los seres humanos pasan de la juventud a la vejez. El poema sugiere que aunque las personas son orgullosas de su belleza cuando son jóvenes, eventualmente todos envejecen y mueren, por lo que no deberían desdeñar su propia mortalidad.