El documento describe a Rufo como un cristiano ejemplar que Pablo elogia. Rufo era confiable, integro, responsable, honesto y leal. Trataba a los demás con respeto, misericordia y discreción. El documento argumenta que los cristianos deben cultivar las virtudes de Rufo para ser dignos de confianza y una bendición para la iglesia, como lo fue Rufo.