El documento describe cómo los apóstoles Pedro y Juan demostraron valentía y convicción en predicar el evangelio a pesar de su humilde origen, gracias a haber pasado tiempo con Jesús. Esto llevó a los fariseos a reconocer que los apóstoles habían estado con Jesús. El autor argumenta que los cristianos deben esforzarse por imitar a Jesús en su intrepidez y valentía para predicar, a pesar de la oposición.