Este documento analiza el Salmo 101, en el que el rey David expresa su fidelidad a la misión que Dios le encomendó de gobernar con justicia la ciudad del Señor. La tradición cristiana ha encontrado en este salmo un ideal de gobierno justo. El documento también presenta una oración en la que se pide a Dios ayuda para vivir con rectitud y sin cometer fraudes.