Las salsas madres son bases para crear salsas derivadas, siendo la gastronomía francesa reconocida por su clasificación, destacando salsas como béchamel, velouté y soubise. La elaboración de salsas se perfeccionó durante el siglo XVIII, logrando sabores más complejos. La salsa béchamel, por ejemplo, combina leche con roux y especias, mientras que la salsa mornay es una variación con crema y queso.