El documento aborda cómo diferentes factores de riesgo evitables, principalmente relacionados con la alimentación y el ejercicio, contribuyen significativamente a la mortalidad actual, destacando la obesidad y el sedentarismo. Se enfatiza la importancia de la soberanía alimentaria y se propone un cambio hacia un modelo agrícola sostenible que priorice la salud pública y el bienestar de las comunidades. Asimismo, se discuten las implicaciones del ejercicio y la alimentación saludable en la prevención de enfermedades crónicas y la mejora de la calidad de vida.