San Jerónimo nació en 342 en Dalmacia y dedicó su vida al estudio de las Escrituras. Tradujo la Biblia al latín (la Vulgata) para la Iglesia Católica. Pasó sus últimos 35 años en una gruta en Belén, donde fundó conventos y atrajo seguidores, antes de morir a los 80 años siendo reconocido como patrono de los estudios bíblicos.