(Isabel Flores de Oliva; Lima, 1586 - 1617) Religiosa peruana de la
orden de los dominicos que fue la primera santa de América. Tras haber
dado signos de una intensa precocidad espiritual, a los veinte años tomó
el hábito de terciaria dominica, y consagró su vida a la atención de los
enfermos y niños y a las prácticas ascéticas, extendiéndose pronto la
fama de su santidad.
Santa Rosa de Lima (óleo de Murillo, c. 1670)
Venerada ya en vida por sus visiones místicas y por los milagros que se
le atribuyeron, en poco más de medio siglo fue canonizada por la Iglesia
católica, que la declaró patrona de Lima y Perú, y poco después de
América, Filipinas e Indias Orientales.
Biografía
Santa Rosa de Lima nació el 20 de abril de 1586 en la vecindad del
hospital del Espíritu Santo de la ciudad de Lima, entonces capital del
virreinato del Perú. Era hija de Gaspar Flores (un arcabucero de la
guardia virreinal natural de San Juan de Puerto Rico) y de la limeña
María de Oliva, que en el curso de su matrimonio dio a su marido otros
doce hijos. Recibió bautismo en la parroquia de San Sebastián de Lima,
siendo sus padrinos Hernando de Valdés y María Orozco.
En compañía de sus numerosos hermanos, la niña Rosa se trasladó al
pueblo serrano de Quives (localidad andina de la cuenca del Chillón,
cercana a Lima) cuando su padre asumió el empleo de administrador de
un obraje donde se refinaba mineral de plata. Las biografías de Santa
Rosa de Lima han retenido vivamente el hecho de que en Quives, que
era doctrina de frailes mercedarios, la futura santa recibió en 1597 el
sacramento de la confirmación de manos del arzobispo de Lima, Santo
Toribio Alfonso de Mogrovejo, quien efectuaba una visita pastoral en la
jurisdicción.
Aunque había sido bautizada como Isabel Flores de Oliva, en la
confirmación recibió el nombre de Rosa, apelativo que sus familiares
empleaban prácticamente desde su nacimiento por su belleza y por una
visión que tuvo su madre, en la que el rostro de la niña se convirtió en
una rosa. Santa Rosa asumiría definitivamente tal nombre más tarde,
cuando entendió que era "rosa del jardín de Cristo" y adoptó la
denominación religiosa de Rosa de Santa María.
Ocupándose de la "etapa oscura" en la biografía de Santa Rosa de Lima,
que corresponde precisamente a sus años de infancia y primera
adolescencia en Quives, Luis Millones ha procurado arrojar nueva luz
mediante la interpretación de algunos sueños que recogen los biógrafos
de la santa. Opina Millones que ésa pudo ser la etapa más importante
para la formación de su personalidad, no obstante el hecho de que los
autores han preferido hacer abstracción del entorno económico y de las
experiencias culturales que condicionaron la vida de la familia Flores-
Oliva en la sierra, en un asiento minero vinculado al meollo de la
producción colonial. Probablemente esa vivencia (la visión cotidiana de
los sufrimientos que padecían los trabajadores indios) pudo ser la que
dio a Rosa la preocupación por remediar las enfermedades y miserias de
quienes creerían luego en su virtud.
En Lima
Ya desde su infancia se había manifestado en la futura santa su vocación
religiosa y una singular elevación espiritual. Había aprendido música,
canto y poesía de la mano de su madre, que se dedicaba a instruir a las
hijas de la nobleza. Se afirma que estaba bien dotada para las labores
de costura, con las cuales ayudaría a sostener el presupuesto familiar.
Con el regreso de la familia a la capital peruana, pronto destacaría por
su abnegada entrega a los demás y por sus extraordinarios dones
místicos.
Por aquel entonces, Lima vivía un ambiente de efervescencia religiosa al
que no fue ajeno Santa Rosa: era una época en que abundaban las
atribuciones de milagros, curaciones y todo tipo de maravillas por parte
de una población que ponía gran énfasis en las virtudes y el ideal de vida
cristiano. Alrededor de sesenta personas fallecieron en "olor de santidad"
en la capital peruana entre finales del siglo XVI y mediados del XVIII.
Ello originó una larga serie de biografías de santos, beatos y siervos de
Dios, obras muy parecidas en su contenido, regidas por las mismas
estructuras formales y por análogas categorías de pensamiento.
Santa Rosa de Lima (detalle de un óleo de Claudio Coello, 1683)
En la adolescencia, Santa Rosa se sintió atraída con singular fuerza por
el modelo de la dominica Santa Catalina de Siena (mística toscana del siglo
XIV); siguiendo su ejemplo, se despojó de su atractiva cabellera e hizo
voto de castidad perpetua, contrariando los planes de su padres, cuya
idea era casarla. Tras mucha insistencia, los padres desistieron de sus
propósitos y le permitieron seguir su vida espiritual. Quiso ingresar en la
orden dominica, pero al no haber ningún convento de la orden en la
ciudad, en 1606 tomó el hábito de terciaria dominica en la iglesia limeña
de Santo Domingo.
Nunca llegaría a recluirse en un convento; Rosa siguió viviendo con sus
familiares, ayudando en las tareas de la casa y preocupándose por las
personas necesitadas. Bien pronto tuvo gran fama por sus virtudes, que
explayó a lo largo de una vida dedicada a la educación cristiana de los
niños y al cuidado de los enfermos; llegó a instalar cerca de su casa un
hospital para poder asistirlos mejor. En estos menesteres ayudó al
parecer a un fraile mulato que, como ella, estaba destinado a ser
elevado a los altares: San Martín de Porres.
Fueron muy contadas las personas con quienes Rosa llegó a tener
alguna intimidad. En su círculo más estrecho se hallaban mujeres
virtuosas como doña Luisa Melgarejo y su grupo de "beatas", junto con
amigos de la casa paterna y allegados al hogar del contador Gonzalo de
la Maza. Los confesores de Santa Rosa de Lima fueron mayormente
sacerdotes de la congregación dominica. También tuvo trato espiritual
con religiosos de la Compañía de Jesús. Es asimismo importante el
contacto que desarrolló con el doctor Juan del Castillo, médico
extremeño muy versado en asuntos de espiritualidad, con quien
compartió las más secretas minucias de su relación con Dios. Dichos
consejeros espirituales ejercieron profunda influencia sobre Rosa.
No sorprende desde luego que su madre, María de Oliva, abominase de
la cohorte de sacerdotes que rodeaban a su piadosa hija, porque estaba
segura de que los rigores ascéticos que ella misma se imponía eran "por
ser de este parecer, ignorante credulidad y juicio de algunos
confesores", según recuerda un contemporáneo. La conducta
estereotipada de Santa Rosa de Lima se hace más evidente aún cuando
se repara en que, por orden de sus confesores, anotó las diversas
mercedes que había recibido del Cielo, componiendo así el panel
titulado Escala espiritual. No se conoce mucho acerca de las lecturas de
Santa Rosa, aunque es sabido que encontró inspiración en las obras
teológicas de Fray Luis de Granada.
Últimos años
Hacia 1615, y con la ayuda de su hermano favorito, Hernando Flores de
Herrera, construyó una pequeña celda o ermita en el jardín de la casa de
sus padres. Allí, en un espacio de poco más de dos metros cuadrados
(que todavía hoy es posible apreciar), Santa Rosa de Lima se recogía
con fruición a orar y a hacer penitencia, practicando un severísimo
ascetismo, con corona de espinas bajo el velo, cabellos clavados a la
pared para no quedarse dormida, hiel como bebida, ayunos rigurosos y
disciplinas constantes.
Los desposorios místicos de Santa Rosa de Lima (1691), de Nicolás Correa
Sus biógrafos cuentan que sus experiencias místicas y estados de
éxtasis eran muy frecuentes. Según parece, semanalmente
experimentaba un éxtasis parecido al de Santa Catalina de Ricci, su
coetánea y hermana de hábito; se dice que cada jueves por la mañana
se encerraba en su oratorio y no volvía en sí hasta el sábado por la
mañana. Se le atribuyeron asimismo varios dones, como el de la
profecía (según la tradición, profetizó su muerte un año antes); la
leyenda sostiene que incluso salvó a la capital peruana de una incursión
de los piratas.
Santa Rosa de Lima sufrió en ese tiempo la incomprensión de familiares
y amigos y padeció etapas de hondo vacío, pero todo ello fructificó en
una intensa experiencia espiritual, llena de éxtasis y prodigios, como la
comunicación con plantas y animales, sin perder jamás la alegría de su
espíritu (aficionado a componer canciones de amor con simbolismo
místico) y la belleza de su rostro. Llegó así a alcanzar el grado más alto
de la escala mística, el matrimonio espiritual: la tradición cuenta que, en
la iglesia de Santo Domingo, vio a Jesucristo, y éste le pidió que fuera su
esposa. El 26 de marzo de 1617 se celebró en la iglesia de Santo
Domingo de Lima su místico desposorio con Cristo, siendo Fray Alonso
Velásquez (uno de sus confesores) quien puso en sus dedos el anillo
simbólico en señal de unión perpetua.
MILAGROS DE SANTA ROSA DE
LIMA
1- Protección de la ciudad de Lima del corsario holandés Joris Spitberg
En 1615, ante el peligro inminente de ser saqueada por el pirata holandés Joris
Spitberg, Santa Rosa brindó protección a la ciudad Lima. Spitberg fue
contratado por Holanda para tomar por asalto el virreinato del Perú.
Luego de derrotar las tropas del virrey Marqués de Montesclaros en la batalla
de Cerro Azul el 18 de julio de 1615, el corsario holandés siguió rumbo a El
Callao.
Al llegar el corsario holandés a El Callao se esparcieron rumores de que
tomaría el convento de Santo Domingo para profanar el sacramento del altar
(por cuanto él era calvinista) y robar sus tesoros. Entonces, la joven Isabel
Flores de 29 años corrió decidida al templo para proteger con su propio
cuerpo el altar y la sagrada eucaristía.
Ella estaba dispuesta a morir en defensa de los valores católicos, por lo que
suplicó por la protección de Lima a la Virgen del Rosario.
Spilbergen decidió no desembarcar en El Callao ni atacar la ciudad de Lima.
Siguió su rumbo hacia Paita y Acapulco y nunca más regresó. El pueblo
limeño atribuyó las acciones y plegarias de la santa a un milagro.
2- Lluvia de flores perfumadas frente al Papa Clemente IX
Este es uno de los milagros más conocidos de la santa limeña. Según la
leyenda, el Papa Clemente IX estaba escéptico acerca de los poderes y
milagros de Santa Rosa y quiso probarlos antes de beatificarla.
Luego de oír los relatos de sus milagros, el Sumo Pontífice habría dicho:
“¡Hum! ¡Patrona y Santa! ¿Y Rosa? Que lluevan flores sobre mi escritorio si
es verdad”. Entonces comenzó a caer sobre la mesa del Papa una lluvia de
rosas que lo dejó estupefacto.
Fue así como entonces aprobó su canonización, y la joven Isabel Flores de
Oliva pasó a llamarse Santa Rosa de Lima.
3- Curaba a los enfermos con la imagen del Niño Jesús
Otro de los milagros por los cuales creció el fervor de los limeños hacia Santa
Rosa fue la sanación de los enfermos, valiéndose de una estampita de Jesús al
que llamaba “niño doctorcito” y rezaba diariamente.
De acuerdo con las historias que se cuentan sobre estos milagros, Santa Rosa
era devota del Niño Jesús y tenía en su casa una imagen del Divino Niño.
Los enfermos acudían a ella en busca de cura o consuelo para sus males. Ella
amablemente encomendaba su curación al “doctorcito”. A partir de allí, la fe
católica en el Divino Niño se extendió por todo el continente.
4- La aparición al pueblo filipino y su protección durante la II Guerra
Mundial
Otra de las historias que se cuentan de Santa Rosa es el milagro de su
aparición a varios centenares de filipinos que huían del asedio japonés durante
la guerra. Ocurrió durante la ocupación japonesa de las islas Filipinas en las
cercanías de un poblado llamado Bucol, después rebautizado como Santa
Rosa Laguna.
Se dice que una bella dama vestida con túnicas blancas y negras los guió hasta
la iglesia, en la parroquia de Santa Rosa. Una vez dentro ella les ofreció
abundante pescado y arroz. Los agradecidos desplazados caían de rodillas al
ingresar al templo y reconocer su imagen presidiendo el altar.
Posteriormente las tropas japonesas llegaron hasta la iglesia. Los oficiales que
encabezaban el pelotón intentaron ingresar montados en sus caballos, pero fue
en vano porque los animales se resistían.
5- Conversar con los animales
Otro de los enigmas en torno a la vida de esta santa es que se le atribuía el
poder de hablar y ser obedecida por los animales, al igual que a San Francisco
de Asís, San Martín de Porras y San Antonio de Padua.
Se dice que las aves, los animales de corral y hasta los mosquitos la
obedecían. Ella afirmaba que normalmente trababa amistad con los animales y
les pedía que alabaran a Dios. Según la leyenda, siendo niña escuchó a su
madre decir que mataría a un gallo que ella tenía porque no cantaba. Fue
entonces cuando la pequeña le ordenó al gallo cantar y el ave lo hizo, evitando
así su condena.
6- El matrimonio místico con Jesús
Contrajo matrimonio místico con Jesús de Nazareth, en el convento de Santo
Domingo de Lima. Este milagro también es conocido como el “desposorio
místico” entre Jesús de Nazareth y Santa Rosa de Lima.
Sucedió en 1617 durante el Domingo de Ramos; ella tenía 31 años. Al no
recibir ninguna palma, Santa Rosa pensó que Dios estaba molesto con ella por
alguna ofensa. Se dirigió a la Capilla del Rosario donde lloró y suplicó por
perdón a Jesús, y este le respondió: “Rosa de mi corazón, yo te quiero por
esposa”. Ella contestó al Señor que sería su más “humilde esclava”.
7- Hacer que brotaran flores en su jardín
La casa donde se crió y vivió Santa Rosa se levantó en 1728. Es un santuario
que tiene un pequeño jardín que guarda otro de sus enigmas y milagros. En
esta huerta ella cultivaba con esmero y amor sus flores multicolores, de
exquisito perfume y belleza sin igual.
Pero también se dice que de este remanso de paz brotaban espontáneamente
hermosas flores a solicitud de Santa Rosa.
8- El milagro del viejo árbol de limón
Un viejo árbol de limón, que según la leyenda fue secado por el Diablo
molesto porque Santa Rosa no le hizo caso en una de las tantas veces que la
intentó tentar, fue revivido por ella siendo niña y siguió dando frutos.
Sin embargo, los devotos quisieron quedarse con una parte del árbol de limón
y le fueron arrancando sus hojas y ramas hasta dejarlo inerte. Del árbol solo se
conserva su tronco como testigo del milagroso hecho.

Santa rosa de lima

  • 1.
    (Isabel Flores deOliva; Lima, 1586 - 1617) Religiosa peruana de la orden de los dominicos que fue la primera santa de América. Tras haber dado signos de una intensa precocidad espiritual, a los veinte años tomó el hábito de terciaria dominica, y consagró su vida a la atención de los enfermos y niños y a las prácticas ascéticas, extendiéndose pronto la fama de su santidad. Santa Rosa de Lima (óleo de Murillo, c. 1670) Venerada ya en vida por sus visiones místicas y por los milagros que se le atribuyeron, en poco más de medio siglo fue canonizada por la Iglesia católica, que la declaró patrona de Lima y Perú, y poco después de América, Filipinas e Indias Orientales. Biografía Santa Rosa de Lima nació el 20 de abril de 1586 en la vecindad del hospital del Espíritu Santo de la ciudad de Lima, entonces capital del virreinato del Perú. Era hija de Gaspar Flores (un arcabucero de la guardia virreinal natural de San Juan de Puerto Rico) y de la limeña María de Oliva, que en el curso de su matrimonio dio a su marido otros doce hijos. Recibió bautismo en la parroquia de San Sebastián de Lima, siendo sus padrinos Hernando de Valdés y María Orozco.
  • 2.
    En compañía desus numerosos hermanos, la niña Rosa se trasladó al pueblo serrano de Quives (localidad andina de la cuenca del Chillón, cercana a Lima) cuando su padre asumió el empleo de administrador de un obraje donde se refinaba mineral de plata. Las biografías de Santa Rosa de Lima han retenido vivamente el hecho de que en Quives, que era doctrina de frailes mercedarios, la futura santa recibió en 1597 el sacramento de la confirmación de manos del arzobispo de Lima, Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, quien efectuaba una visita pastoral en la jurisdicción. Aunque había sido bautizada como Isabel Flores de Oliva, en la confirmación recibió el nombre de Rosa, apelativo que sus familiares empleaban prácticamente desde su nacimiento por su belleza y por una visión que tuvo su madre, en la que el rostro de la niña se convirtió en una rosa. Santa Rosa asumiría definitivamente tal nombre más tarde, cuando entendió que era "rosa del jardín de Cristo" y adoptó la denominación religiosa de Rosa de Santa María. Ocupándose de la "etapa oscura" en la biografía de Santa Rosa de Lima, que corresponde precisamente a sus años de infancia y primera adolescencia en Quives, Luis Millones ha procurado arrojar nueva luz mediante la interpretación de algunos sueños que recogen los biógrafos de la santa. Opina Millones que ésa pudo ser la etapa más importante para la formación de su personalidad, no obstante el hecho de que los autores han preferido hacer abstracción del entorno económico y de las experiencias culturales que condicionaron la vida de la familia Flores- Oliva en la sierra, en un asiento minero vinculado al meollo de la producción colonial. Probablemente esa vivencia (la visión cotidiana de los sufrimientos que padecían los trabajadores indios) pudo ser la que dio a Rosa la preocupación por remediar las enfermedades y miserias de quienes creerían luego en su virtud. En Lima Ya desde su infancia se había manifestado en la futura santa su vocación religiosa y una singular elevación espiritual. Había aprendido música, canto y poesía de la mano de su madre, que se dedicaba a instruir a las hijas de la nobleza. Se afirma que estaba bien dotada para las labores de costura, con las cuales ayudaría a sostener el presupuesto familiar. Con el regreso de la familia a la capital peruana, pronto destacaría por su abnegada entrega a los demás y por sus extraordinarios dones místicos. Por aquel entonces, Lima vivía un ambiente de efervescencia religiosa al que no fue ajeno Santa Rosa: era una época en que abundaban las
  • 3.
    atribuciones de milagros,curaciones y todo tipo de maravillas por parte de una población que ponía gran énfasis en las virtudes y el ideal de vida cristiano. Alrededor de sesenta personas fallecieron en "olor de santidad" en la capital peruana entre finales del siglo XVI y mediados del XVIII. Ello originó una larga serie de biografías de santos, beatos y siervos de Dios, obras muy parecidas en su contenido, regidas por las mismas estructuras formales y por análogas categorías de pensamiento. Santa Rosa de Lima (detalle de un óleo de Claudio Coello, 1683) En la adolescencia, Santa Rosa se sintió atraída con singular fuerza por el modelo de la dominica Santa Catalina de Siena (mística toscana del siglo XIV); siguiendo su ejemplo, se despojó de su atractiva cabellera e hizo voto de castidad perpetua, contrariando los planes de su padres, cuya idea era casarla. Tras mucha insistencia, los padres desistieron de sus propósitos y le permitieron seguir su vida espiritual. Quiso ingresar en la orden dominica, pero al no haber ningún convento de la orden en la ciudad, en 1606 tomó el hábito de terciaria dominica en la iglesia limeña de Santo Domingo. Nunca llegaría a recluirse en un convento; Rosa siguió viviendo con sus familiares, ayudando en las tareas de la casa y preocupándose por las personas necesitadas. Bien pronto tuvo gran fama por sus virtudes, que explayó a lo largo de una vida dedicada a la educación cristiana de los niños y al cuidado de los enfermos; llegó a instalar cerca de su casa un hospital para poder asistirlos mejor. En estos menesteres ayudó al parecer a un fraile mulato que, como ella, estaba destinado a ser elevado a los altares: San Martín de Porres.
  • 4.
    Fueron muy contadaslas personas con quienes Rosa llegó a tener alguna intimidad. En su círculo más estrecho se hallaban mujeres virtuosas como doña Luisa Melgarejo y su grupo de "beatas", junto con amigos de la casa paterna y allegados al hogar del contador Gonzalo de la Maza. Los confesores de Santa Rosa de Lima fueron mayormente sacerdotes de la congregación dominica. También tuvo trato espiritual con religiosos de la Compañía de Jesús. Es asimismo importante el contacto que desarrolló con el doctor Juan del Castillo, médico extremeño muy versado en asuntos de espiritualidad, con quien compartió las más secretas minucias de su relación con Dios. Dichos consejeros espirituales ejercieron profunda influencia sobre Rosa. No sorprende desde luego que su madre, María de Oliva, abominase de la cohorte de sacerdotes que rodeaban a su piadosa hija, porque estaba segura de que los rigores ascéticos que ella misma se imponía eran "por ser de este parecer, ignorante credulidad y juicio de algunos confesores", según recuerda un contemporáneo. La conducta estereotipada de Santa Rosa de Lima se hace más evidente aún cuando se repara en que, por orden de sus confesores, anotó las diversas mercedes que había recibido del Cielo, componiendo así el panel titulado Escala espiritual. No se conoce mucho acerca de las lecturas de Santa Rosa, aunque es sabido que encontró inspiración en las obras teológicas de Fray Luis de Granada. Últimos años Hacia 1615, y con la ayuda de su hermano favorito, Hernando Flores de Herrera, construyó una pequeña celda o ermita en el jardín de la casa de sus padres. Allí, en un espacio de poco más de dos metros cuadrados (que todavía hoy es posible apreciar), Santa Rosa de Lima se recogía con fruición a orar y a hacer penitencia, practicando un severísimo ascetismo, con corona de espinas bajo el velo, cabellos clavados a la pared para no quedarse dormida, hiel como bebida, ayunos rigurosos y disciplinas constantes. Los desposorios místicos de Santa Rosa de Lima (1691), de Nicolás Correa Sus biógrafos cuentan que sus experiencias místicas y estados de éxtasis eran muy frecuentes. Según parece, semanalmente experimentaba un éxtasis parecido al de Santa Catalina de Ricci, su coetánea y hermana de hábito; se dice que cada jueves por la mañana se encerraba en su oratorio y no volvía en sí hasta el sábado por la mañana. Se le atribuyeron asimismo varios dones, como el de la profecía (según la tradición, profetizó su muerte un año antes); la
  • 5.
    leyenda sostiene queincluso salvó a la capital peruana de una incursión de los piratas. Santa Rosa de Lima sufrió en ese tiempo la incomprensión de familiares y amigos y padeció etapas de hondo vacío, pero todo ello fructificó en una intensa experiencia espiritual, llena de éxtasis y prodigios, como la comunicación con plantas y animales, sin perder jamás la alegría de su espíritu (aficionado a componer canciones de amor con simbolismo místico) y la belleza de su rostro. Llegó así a alcanzar el grado más alto de la escala mística, el matrimonio espiritual: la tradición cuenta que, en la iglesia de Santo Domingo, vio a Jesucristo, y éste le pidió que fuera su esposa. El 26 de marzo de 1617 se celebró en la iglesia de Santo Domingo de Lima su místico desposorio con Cristo, siendo Fray Alonso Velásquez (uno de sus confesores) quien puso en sus dedos el anillo simbólico en señal de unión perpetua.
  • 6.
    MILAGROS DE SANTAROSA DE LIMA 1- Protección de la ciudad de Lima del corsario holandés Joris Spitberg En 1615, ante el peligro inminente de ser saqueada por el pirata holandés Joris Spitberg, Santa Rosa brindó protección a la ciudad Lima. Spitberg fue contratado por Holanda para tomar por asalto el virreinato del Perú. Luego de derrotar las tropas del virrey Marqués de Montesclaros en la batalla de Cerro Azul el 18 de julio de 1615, el corsario holandés siguió rumbo a El Callao. Al llegar el corsario holandés a El Callao se esparcieron rumores de que tomaría el convento de Santo Domingo para profanar el sacramento del altar (por cuanto él era calvinista) y robar sus tesoros. Entonces, la joven Isabel Flores de 29 años corrió decidida al templo para proteger con su propio cuerpo el altar y la sagrada eucaristía. Ella estaba dispuesta a morir en defensa de los valores católicos, por lo que suplicó por la protección de Lima a la Virgen del Rosario.
  • 7.
    Spilbergen decidió nodesembarcar en El Callao ni atacar la ciudad de Lima. Siguió su rumbo hacia Paita y Acapulco y nunca más regresó. El pueblo limeño atribuyó las acciones y plegarias de la santa a un milagro. 2- Lluvia de flores perfumadas frente al Papa Clemente IX Este es uno de los milagros más conocidos de la santa limeña. Según la leyenda, el Papa Clemente IX estaba escéptico acerca de los poderes y milagros de Santa Rosa y quiso probarlos antes de beatificarla. Luego de oír los relatos de sus milagros, el Sumo Pontífice habría dicho: “¡Hum! ¡Patrona y Santa! ¿Y Rosa? Que lluevan flores sobre mi escritorio si es verdad”. Entonces comenzó a caer sobre la mesa del Papa una lluvia de rosas que lo dejó estupefacto. Fue así como entonces aprobó su canonización, y la joven Isabel Flores de Oliva pasó a llamarse Santa Rosa de Lima. 3- Curaba a los enfermos con la imagen del Niño Jesús Otro de los milagros por los cuales creció el fervor de los limeños hacia Santa Rosa fue la sanación de los enfermos, valiéndose de una estampita de Jesús al que llamaba “niño doctorcito” y rezaba diariamente. De acuerdo con las historias que se cuentan sobre estos milagros, Santa Rosa era devota del Niño Jesús y tenía en su casa una imagen del Divino Niño. Los enfermos acudían a ella en busca de cura o consuelo para sus males. Ella amablemente encomendaba su curación al “doctorcito”. A partir de allí, la fe católica en el Divino Niño se extendió por todo el continente. 4- La aparición al pueblo filipino y su protección durante la II Guerra Mundial Otra de las historias que se cuentan de Santa Rosa es el milagro de su aparición a varios centenares de filipinos que huían del asedio japonés durante
  • 8.
    la guerra. Ocurriódurante la ocupación japonesa de las islas Filipinas en las cercanías de un poblado llamado Bucol, después rebautizado como Santa Rosa Laguna. Se dice que una bella dama vestida con túnicas blancas y negras los guió hasta la iglesia, en la parroquia de Santa Rosa. Una vez dentro ella les ofreció abundante pescado y arroz. Los agradecidos desplazados caían de rodillas al ingresar al templo y reconocer su imagen presidiendo el altar. Posteriormente las tropas japonesas llegaron hasta la iglesia. Los oficiales que encabezaban el pelotón intentaron ingresar montados en sus caballos, pero fue en vano porque los animales se resistían. 5- Conversar con los animales Otro de los enigmas en torno a la vida de esta santa es que se le atribuía el poder de hablar y ser obedecida por los animales, al igual que a San Francisco de Asís, San Martín de Porras y San Antonio de Padua. Se dice que las aves, los animales de corral y hasta los mosquitos la obedecían. Ella afirmaba que normalmente trababa amistad con los animales y les pedía que alabaran a Dios. Según la leyenda, siendo niña escuchó a su madre decir que mataría a un gallo que ella tenía porque no cantaba. Fue entonces cuando la pequeña le ordenó al gallo cantar y el ave lo hizo, evitando así su condena. 6- El matrimonio místico con Jesús Contrajo matrimonio místico con Jesús de Nazareth, en el convento de Santo Domingo de Lima. Este milagro también es conocido como el “desposorio místico” entre Jesús de Nazareth y Santa Rosa de Lima. Sucedió en 1617 durante el Domingo de Ramos; ella tenía 31 años. Al no recibir ninguna palma, Santa Rosa pensó que Dios estaba molesto con ella por alguna ofensa. Se dirigió a la Capilla del Rosario donde lloró y suplicó por
  • 9.
    perdón a Jesús,y este le respondió: “Rosa de mi corazón, yo te quiero por esposa”. Ella contestó al Señor que sería su más “humilde esclava”. 7- Hacer que brotaran flores en su jardín La casa donde se crió y vivió Santa Rosa se levantó en 1728. Es un santuario que tiene un pequeño jardín que guarda otro de sus enigmas y milagros. En esta huerta ella cultivaba con esmero y amor sus flores multicolores, de exquisito perfume y belleza sin igual. Pero también se dice que de este remanso de paz brotaban espontáneamente hermosas flores a solicitud de Santa Rosa. 8- El milagro del viejo árbol de limón Un viejo árbol de limón, que según la leyenda fue secado por el Diablo molesto porque Santa Rosa no le hizo caso en una de las tantas veces que la intentó tentar, fue revivido por ella siendo niña y siguió dando frutos. Sin embargo, los devotos quisieron quedarse con una parte del árbol de limón y le fueron arrancando sus hojas y ramas hasta dejarlo inerte. Del árbol solo se conserva su tronco como testigo del milagroso hecho.