El documento define la secularización como el proceso por el cual las sociedades pierden influencia de la religión y sus instituciones, de modo que otras esferas del saber como la razón, la ciencia y la experiencia humana pasan a ocupar un lugar más importante. En el siglo XVIII, elementos como el pensamiento ilustrado, el liberalismo filosófico y el positivismo caracterizaron el paso de una sociedad religiosa a una secularizada, optando por separar la religión de otros ámbitos y confiando en la razón para estudiar la realidad.