El shock es un síndrome con gran peligro vital causado por el fracaso del sistema cardiovascular para perfundir adecuadamente los tejidos. Existe desde el siglo 18 y se ha clasificado en varios tipos como hipovolémico, cardiogénico y séptico. Su fisiopatología involucra vasoconstricción, liberación de catecolaminas, hipoxia tisular y acidosis metabólica debido a la disminución del flujo sanguíneo a los órganos.