El shock cardiogénico se define como un estado de hipoperfusión de órganos relacionado con un gasto cardíaco bajo y una presión de llenado normal o elevada. La causa más frecuente es el infarto agudo de miocardio. El tratamiento incluye vasopresores como la noradrenalina para elevar la presión arterial y dobutamina para mejorar la contractilidad, además de soporte ventilatorio y balón de contrapulsación intraaórtico.