El documento analiza la muerte de Gadafi y sugiere que fue Occidente quien apretó el gatillo para deshacerse de él, ya que sabía demasiado sobre acuerdos secretos. Además, hay problemas en Libia porque las tribus revolucionarias no están unidas bajo una visión común para el país. Finalmente, Gadafi y Occidente sólo pensaron en sus propios intereses y no en los del pueblo libio.