La guerra civil siria comenzó en 2011 debido a la corrupción, la pobreza y la violación de derechos humanos bajo el gobierno de Bashar al-Assad. Rusia apoya al gobierno sirio mientras que Estados Unidos apoya a los rebeldes, perpetuando el conflicto. La guerra ha causado más de 220,000 muertes, 11 millones de desplazados internos y 3.9 millones de refugiados.