La Ley 26/2015 modifica la legislación española para mejorar la protección de la infancia y adolescencia, estableciendo nuevos derechos y deberes para los menores, y define de manera más clara las situaciones de desamparo. Introduce medidas como el registro central de delincuentes sexuales y refuerza la protección contra diversas formas de violencia, así como nuevas regulaciones sobre acogimiento y adopción. También se contemplan aspectos sobre la cooperación internacional en adopciones y mejoras en los procesos judiciales relacionados con la protección de menores.