Las organizaciones deben transformar sus procesos para mejorar su competitividad en un contexto donde las ciudades crecen y los servicios son más complejos. El aumento de sensores y dispositivos de IoT permite un crecimiento en la cantidad de datos, lo que requiere nuevos modelos de análisis que faciliten su interpretación. Se vislumbran oportunidades en la gestión del medio ambiente, movilidad, seguridad, salud y economía, gracias a un análisis de datos más efectivo.