Este documento describe el concepto de bien común según fuentes católicas como Juan XXIII y el Concilio Vaticano II. Explica que el bien común implica el respeto a la persona, el bienestar social y el desarrollo del grupo, y la paz. También detalla los elementos constitutivos del bien común, incluyendo una justa distribución de bienes y servicios, condiciones sociales que permitan el desarrollo de las personas, y una organización social adecuada con un orden jurídico, económico, político y educativo.