La separación emocional tras un divorcio a menudo deja la persona atada a la ex-pareja a través de 'lazos invisibles', lo que puede manifestarse en problemas de salud mental y somatizaciones. La incapacidad para superar este duelo puede llevar a sabotear nuevas relaciones y a vivir en un ciclo de repetición emocional. Es crucial reflexionar sobre el estado interno tras la ruptura para evitar dañar a otros y permitir una auténtica reconexión con el mundo.