El documento argumenta que todas las personas son espejos vivientes que reflejan características de uno mismo. Las relaciones son herramientas para la evolución espiritual hacia la unidad de la conciencia. Nos sentimos atraídos por aquellos que reflejan características positivas propias y rechazamos a quienes reflejan características negadas. Al reconocerse en los demás a través de las relaciones, se puede evolucionar la conciencia y curar las relaciones.