El tango argentino se desarrolló enormemente durante el siglo XX, pasando de ser principalmente una música de las clases bajas a convertirse en un fenómeno mundial. A principios de siglo, el tango se independizó de la milonga y adquirió su propia identidad. Figuras como Carlos Gardel llevaron el tango a nuevas audiencias tanto en Argentina como en el extranjero. En la década de 1940 y 1950, el tango alcanzó su edad de oro, impulsado por músicos como Aníbal Troilo