El documento analiza las causas de la frustración y resentimiento en niños y adolescentes debido a las desigualdades sociales. Señala que factores como carecer de recursos económicos para participar en actividades sociales, vivir en entornos violentos, y no contar con el apoyo y afecto de los padres, pueden llevar a los jóvenes a comportamientos antisociales. Finalmente, propone abordar el problema a través de programas comunitarios que brinden acceso a la cultura, el deporte y un entorno protector