La taxonomía de Bloom para la era digital actualiza la obra original de 1956 y su revisión de 2001, incorporando elementos necesarios para enseñar en entornos digitales y atender las necesidades de los 'nativos digitales'. Se enfoca en el uso de tecnologías de la información y la comunicación para facilitar un aprendizaje que trascienda solamente el dominio cognitivo, integrando habilidades colaborativas esenciales para el siglo XXI. Este enfoque busca reformular cómo los educadores abordan el aprendizaje y la enseñanza, enfatizando la importancia de las habilidades de pensamiento de orden superior.