El documento habla sobre la vocación de los profetas en el Antiguo Testamento. Los profetas eran personas elegidas por Dios para hablar en su nombre, aunque a veces no querían aceptar esa misión. Denunciaban la corrupción, la injusticia y la idolatría del pueblo. Los mayores fueron Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, mientras que los menores incluyeron a Amós, Miqueas y otros trece.