La repoblación de la península ibérica después de la Reconquista se llevó a cabo mediante diferentes modelos en función de la región. En el norte se utilizó la presura, que otorgaba tierras a señores y monasterios, mientras que en el centro se establecieron municipios con amplia autonomía. En el valle del Ebro dominó el repartimiento de tierras entre los conquistadores. La sociedad se organizó en torno a la nobleza, el clero y el pueblo llano, incluyendo campesinos, judíos