TEMARIO PENDIENTES CAMBIOS SOCIALES 3º ESO
Tema 1. Sociedad e individuo. Estructuras y procesos sociales
1.1 El ser humano como ser socio-cultural
1.2 La socialización: definición, etapas y agentes
1.3 Individuo y sociedad: colectivismo e individualismo
1.4 La estructura social: definición y elementos
1.5 El cambio social: definición, tipos, factores y agentes
Tema 2. Los Movimientos Sociales
2.1 Movimiento sociales
2.2 Movimiento sociales tradicionales
2.3 Nuevos movimientos sociales
Tema 3. Patriarcado, violencia de género y feminismo
3.1 Diferencia sexo-género
3.2 Patriarcado, sexismo, androcentrismo, machismo y misoginia
3.3 Prejuicios y estereotipos sexistas
3.4 Formas de la discriminación del género
3.5 La violencia de género
3.6 Feminismo
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TEMA 1. SOCIEDAD E INDIVIDUO. ESTRUCTURAS Y PROCESOS SOCIALES
1.1 El ser humano como ser socio-cultural
1.2 La socialización: definición, etapas y agentes
1.3 Individuo y sociedad: colectivismo e individualismo
1.4 La estructura social: definición y elementos
1.5 El cambio social: definición, tipos, factores y agentes
1.1 El ser humano como ser socio-cultural
Funciones principales de la sociedad en relación al individuo:
1) Satisfacer sus necesidades primarias (alimentación, vestido, vivienda, etc.),
2) Adquirir sus capacidades intelectuales, volitivas y afectivas.
3) Adquirir los contenidos y modos de ser culturales (lengua, creencias, usos, valores, símbolos,
aspiraciones, etc.)
4) Desarrollar una identidad personal propia.
1.2 LA SOCIALIZACIÓN Todos los seres humanos nacemos con el rasgo de la sociabilidad, es decir, la
disposición a socializarnos y por tanto, realizarnos plenamente como seres humanos. Sin embargo, esta
posibilidad puede realizarse o frustrarse (caso de los niños salvajes).
a) DEFINICIÓN: consiste el proceso de asimilación e interiorización por aprendizaje y entrenamiento
de las convenciones y creencias sociales gracias al cual nos identificamos e integramos en una sociedad.
b) ETAPAS:
1) Socialización primaria: Se adquieren las pautas y creencias más básicas. Se caracteriza por ser
afectiva, inconsciente e irreversible (constituyente). Ejemplos: lenguaje y dinámicas
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interpersonales básicas. Mecanismo: imitación y recompensa/castigo.
2) Socialización secundaria: Fase de readaptación y ampliación de pautas y creencias. Se caracteriza por
ser consciente, racional, crítica y revisable. Ejemplos: formación educativa, segunda lengua,
competencia laboral, etc. Mecanismo: comunicación verbal.
c) Agentes de socialización
a) Definición: aquellos elementos que hacen efectiva o intervienen activa y directamente en el proceso
de socialización.
b) Tipos:
Pueden ser personas (familiares, amigos), grupos (sindicatos, asociaciones), instituciones (escuela,
prensa, Iglesia) o instrumentos (libros, películas).
1. Familia: es el primer y más importante agente de socialización puesto que se ocupa, desde una
relación de afectividad primaria, de la socialización inicial del niño la cual resulta determinante
para su formación.
2. Escuela: constituye una primera institución profesional pensada con el objetivo expreso de
educar y formar a los miembros de la sociedad. En la escuela, el niño se enfrenta a un doble
aspecto socializador. Por un lado, será introducido en los contenidos fundamentales de diversas
materias y, por otro, deberá adaptarse a las normas de funcionamiento de la institución
asumiendo valores de cooperación, respeto y responsabilidad.
3. El grupo de iguales: es el grupo de individuos de la misma edad con los que el niño entra en
relación en la escuela y la vida cotidiana. Constituye un elemento insustituible y clave para que
el individuo supere de forma favorable la difícil tarea de socializarse.
4. Los medios de comunicación: transmiten toda una serie de experiencias y conocimientos
ampliando significativamente la experiencia social del individuo si bien tenemos el problema de
que, en ocasiones, los contenidos no se adecuan a la madurez cognitiva ni emocional del
individuo.
Mediante la socialización se promueve la identificación entre el individuo y la sociedad
favoreciendo el desarrollo y la continuidad de ambos. Gracias a la socialización, por un lado, el
individuo puede desarrollar una personalidad individual y, por otro lado, posibilita la adaptación y
previene la marginación o exclusión social que pueden llevar a la fractura social.
1.3 Individuo y sociedad: colectivismo e individualismo
El Individuo es la unidad menor que compone la sociedad mientras que sociedad es todo grupo
humano que tenga cierta unidad (basada en el territorio y la cultura compartida) e independencia
respecto a otros. Ahora bien, ¿qué valoraciones pueden hacerse de las relaciones entre individuo y
sociedad?
La socialización nos hace aptos para la vida en sociedad sin embargo la relación entre individuo y
sociedad no sólo es armónica sino que también aparecen diversos tipos de fricciones y tensiones. Estas
tensiones puede expresarse tanto como rechazo social frente a las desviaciones sociales como con
autoexclusión del individuo por falta de identificación y aceptación de las pautas sociales. Ambas
tensiones producen: marginación y segregación social que conlleva fractura y violencia social.
Con el fin de evitar tales extremos existen dos modelos generales de mediación entre Individuo y
sociedad:
a) Colectivismo: según esta posición el individuo sólo tiene identidad como parte de un todo, por
lo que debe estar sometido al buen funcionamiento del colectivo social. Cada individuo vale sólo en
relación a su aportación a la totalidad social en relación a la cual puede ser perfectamente sustituible
y reemplazable. El colectivismo extremo puede llevar al peligro del totalitarismo donde los derechos
y libertades individuales desaparecen en beneficio de un supuesto bien común.
b) Invididualismo: según esta posición el todo social no es más que una suma de individuos
independientes por lo que la única justificación de la sociedad es el beneficio de cada uno
de los individuos. Por esta razón, el individualismo fomenta virtudes individuales como
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la competitividad, el esfuerzo o la iniciativa personal. El individualismo extremo a
menudo es criticado por ser un modelo poco solidario e injusto que promueve el
beneficio de las clases privilegiadas.
Ambas posiciones dan cuenta de recíproca necesidad y alergia entre individuo y sociedad haciéndonos
conscientes de la necesidad de mediar entre los intereses colectivos e individuales para mantener una
sociedad equilibrada, cohesionada y justa donde tanto la totalidad como las partes se beneficien y
comprendan mutuamente.
1.4 La estructura social: definición y elementos
a) Definición: Un sistema es un conjunto con propiedades específicas formado por elementos
diferenciables pero interrelacionados. La estructura social consiste en el sistema de reglas y
patrones sociales interconectados que establecen la red estable de la sociedad. Se compone tanto
de los individuos que la integran como por las normas e instituciones que los relacionan.
b) b>
BB)Elementos:
1. El individuo: (ver punto 1.3)
2. Grupos: conjunto de individuos unidos conscientemente por algún tipo de relación. Existen dos tipos:
i. Comunidad basada en relaciones afectivas (familia); ii. Asociación basada en relaciones de
funcionalidad e interés.
3. Posiciones (rol y status): Consiste en la situación global que mantiene ca
da individuo en el conjunto de la trama social. Tiene dos aspectos: i. El rol social como conjunto de
exigencias comportamentales ligadas a nuestra posición. Y ii. El status social como categoría de
prestigio o desprestigio efectivo y reconocido a cierto individuo por sus diversas condiciones de clase,
edad, género, etnia, etc.
4. Normas: consisten en pautas que regulan por promoción o prohibición nuestra conducta individual e
interpersonal con el fin de favorecer la convivencia. Existen dos tipos de normas: aquellas que
llamamos explícitas por estar formuladas de forma precisa y elaborada por la autoridad pública y
aquellas que denominamos implícitas porque sin estar registradas son de uso y conocimiento común
general dentro de las convenciones sociales.
5. Instituciones: Cuando un conjunto de normas se vuelve estable y los individuos lo ven como algo
externo e independiente se forma una institución. La institución se constituye como un sistema de
normas que responde a una necesidad social y que constituye una objetivación de las normas. Ejemplos:
matrimonio que es todo un entramado de pautas, ritos, obligaciones, derechos, etc.
1.5 El cambio social: definición, tipos, factores y agentes
Introducción: la acción racional y la sociedad en conflicto
Los seres humanos individuales son los que configuran mediante su interacción los cambios sociales. La
acción humana se diferencia de la acción de las máquinas, la naturaleza y los animales puesto que
presenta determinadas características específicas. La acción humana es: 1) Interindividual; 2)
Consciente; 3) Racional y 4) Cooperativa y conflictiva.
La ccoperación social puede presentarse de dos formas: a) Conformidad: atenimiento comportamental a
las pautas sociales de forma consciente y asumida o no. b) Consenso: implica el atenimiento
comportamental a las pautas sociales y además la adhesión e identificación psicológica con las mismas.
Ahora bien, en una sociedad la cooperación nunca es absoluta pues la sociedad se encuentra vertebrada
por fuerzas conflictivas. Precisamente de ahí nace el fenómeno de la desviación social como conducta
que se aparta e incluso se opone a las pautas sociales. Sin la conflictividad social no puede entenderse el
fenómeno del cambio social por lo que la conflictividad no debe entenderse en términos necesariamente
negativos sino simplemente como un factor dinamizador.
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Por último, podemos definir la anomia social como aquella situación social de falta de regulación
normalizada respecto a una situación concreta. Esta “ausencia de norma” bien puede darse por su
efectiva carencia o bien por la existencia de normas contradictorias o inespecíficas.
A) DEFINICIÓN: Consiste en una secuencia de eventos que produce, con el tiempo, la modificación o
sustitución de estructuras sociales, pautas de interacción, unidades sociales (instituciones) y
colectividades por otras nuevas.
El cambio social se diferencia tanto del desarrollo como del progreso (y la regresión) social pues
mientras que el desarrollo sólo implica incrementos cuantitativos y el progreso incrementos cualitativos,
sin embargo, ninguno de ellos implica de por sí una re-estructuración social.
b) tipos
Se pueden establecer diversas tipologías de los cambios sociales en función de diversas variables:
1) Por su origen: pueden ser endógenos (provocados por cambios internos) o exógenos.
2) Por su novedad: pueden ser recurrentes o nuevos.
3) Por su ritmo: pueden ser lentos o rápidos.
4) Por su finalidad: pueden ser inducidos (provocados) o involuntarios.
5) Por su causa: pueden ser estructurales (afectan a las posiciones sociales) o funcionales (afectan sólo al
desarrollo o depresión de determinado elemento social).
c) Factores
Es difícil predecir cuáles son las causas de determinados cambios sociales pero puede hablarse de
circunstancias y factores que favorecen y en parte explican la irrupción de los mismos.
1) Nuevas necesidades sociales
2) Predisposición o actitudes de cambio
3) Sectores críticos
4) Valores y actitudes progresistas
5) Complejidad social y movilidad
6) Factores ecológicos, geográficos y demográficos
7) Factores culturales e ideológicos (voluntarios e involuntarios)
8) Factores tecnológicos y económicos.
Ejemplos: Transición española y adolescencia.
d) Agentes
Todo cambio social presupone tres elementos: 1) Un tiempo histórico; 2) Un espacio físico-cultural; 3)
Unos agentes que realizan el cambio y que al mismo tiempo se ven involucrados por las
transformaciones que les rodean.
Si bien cada individuo particular constituye un agente social potencialmente transformador, los agentes
sociales suelen ser grupos e incluso generaciones de personas unidos por aspiraciones comunes. Los
movimientos sociales tradicionales (MST) y los nuevos movimientos sociales (NMS) son buenos
ejemplos de ello.
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Tema 2. Los Movimientos Sociales
2.1 Movimiento sociales: definición
2.2 Movimiento sociales tradicionales
2.3 Nuevos movimientos sociales
2.4 Lectura y cuestionario: ¿Qué son los movimientos sociales? » Pedro Ibarra
2.1 Los movimientos sociales representan desafíos colectivos planteados por personas que comparten
objetivos comunes y cuya meta es provocar, impedir o reproducir un cambio social básico. Los
movimientos sociales presentan las siguientes características:
1) Continuidad y estabilidad
2) Fuerte integración simbólica
3) Organización y acción semi-flexible
2.2 Son aquellos movimientos que emergen de las transformaciones histórico-sociales originadas por la
revolución industrial (S. XIX) y que también se extienden transformados a lo largo del siglo XX y XXI.
Por extensión también podemos referirnos como MST a algunos movimientos pre-industriales. Los
MST tiene las siguientes características:
1) Estructura jerarquizada y centralizada
2) Acción directa, inflexible y corporativa
3) Intereses y objetivos materialistas
4) Relación con las instituciones públicas
Ejemplos: sindicatos (UGT, CCOO, CNT) movimientos político-sociales (socialismo, anarquismo,
comunismo, etc.)
2.3 Son aquello movimientos que aparecen a partir de la segunda mitad del siglo XX como respuesta a
los nuevos retos de la sociedad post-industrial. Presentan las siguientes características:
1) Estructura no centralizada ni jerárquica: se organizan de forma asamblearia, control de los dirigentes
y autonomía de las bases.
2) Acción indirecta, flexible, incidental y en ocasiones lúdica: En lugar de atacar los problemas
sociales como un todo relacionado con el Estado, se centran en una sola reivindicación que sin embargo
afecta a la cosmovisión tradicional.
3) Ideología y valores post-materialistas: las reivindicaciones no defienden intereses de clase ni son de
carácter cuantitativo sino que se trata de reivindicaciones cualitativas e innegociables relacionadas con
la afirmación de una identidad y/o estilo de vida.
4) Relación con los medios de comunicación: no se trata de presionar o negociar directamente con el
Estado sino que se presiona indirectamente a través de los medios de comunicación con intervenciones
simbólicas y de expresión.
Ejemplos: Feminismo, Ecologismo, Pacifismo.
2.4. Lectura y cuestionario de ¿Qué son los movimientos sociales? » Pedro Ibarra: Anuario de
Movimientos sociales. Una mirada sobre la red. Elena Grau y Pedro Ibarra (coord.). Icaria Editorial y Getiko
Fundazioa. Barcelona, 2000. ¿Qué son los movimientos sociales? Pags. 9-26.
Introducción
Este es un anuario de movimientos sociales; y de movimientos sociales muy concretos (en algunos casos de
específicas y limitadas experiencias “movimientistas”). Por ello parece obligado abrir la descripción y
valoración de estos movimientos con algunas reflexiones generales sobre los movimientos sociales, ¿qué son
los movimientos? ¿por qué surgen? ¿cómo evolucionan?, ¿cómo se diferencian de otras formas de acción
colectiva? Parece positivo que el lector tenga claro de antemano sobre qué vamos a hablar; sepa que los
movimientos sociales son una determinada forma (no una forma cualquiera) de juntarse un grupo o un montón
de personas y reclamar lo que ellos creen que son sus derechos. Este es un anuario sobre movimientos sociales
y como estos movimientos a veces se parecen demasiado (a veces son idénticos) a otras formas de reivindicar
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conjuntamente cosas o derechos o lo que sea, conviene ser algo más preciso; conviene hacer una reflexión de
conjunto.
Mejor que definir a priori qué es un movimiento, parecería más útil llegar a una descripción de los
movimientos a partir de reflexionar sobre qué es lo que los movimientos tratan de suplir, qué carencias, qué
frustraciones, qué negaciones hacen surgir un movimiento social.
Un movimiento social es una forma de acción colectiva, y la existencia de una acción colectiva implica la
preexistencia de un conflicto, de una tensión que trata de resolver –haciéndolo visible, dándole dimensiones-
esa acción colectiva. Pero –importante llamada de atención- no cualquier conflicto desemboca en una acción
colectiva que toma la forma de un movimiento social.
1. Un movimiento social surge porque existen tensiones estructurales (las estructura del trabajo o las
familiares o las urbanas), que generan vulneración de intereses muy concretos, muy visibles, muy sentidos;
muy vividos a veces. Así pues, surgen por carencias o fracturas estructurales (que, dicho sea de paso, siempre
existirán).
2. Un movimiento social surge porque otras formas preexistentes -organizaciones- de solucionar ese conflicto
no pueden llegar a él, no saben llegar a él o no quieren llegar a él. Surge, pues, porque existen carencias
organizativas.
3. Un movimiento social surge además porque a la gente –a determinada gente- no le gusta cómo se vive
(cómo viven ellos) en general y cómo se vive la resolución de esa injusticia, de esa negación de intereses
colectivos (pero muy cercanos) en
particular. Preferiría vivir/relacionarse con los otros de otra forma y preferiría solucionar esos problemas
colectivos de la misma manera que le gustaría vivir.
Creen que los problemas, a favor de cuya solución ha decidido movilizarse, deben solucionarse de forma
participativa, igualitaria y cooperativa, y por tanto buscarán organizarse, moverse de forma solidaria,
participativa para solucionar esos problemas. Así, prefiguran en su acción colectiva el mundo (o una parte del
mundo) que tratan de establecer. Así, un movimiento es una respuesta a carencias valorativas, ideológicas.
La anterior reflexión implica dos cosas:
Un movimiento busca y practica una identidad colectiva, es decir un movimiento supone que determinada
gente quiere vivir conjuntamente una distinta forma de ver, estar y actuar en el mundo. Ciertamente la
intensidad de esta vivencia puede ser muy débil, pero la misma debe existir para poder hablar de un
movimiento social. Un movimiento social no puede ser –no es- una oficina donde la gente arregla sus
problemas individuales. Debe existir un mínimo de compartir un sentido, una común forma de interpretar y
vivir la realidad.
Un movimiento surge –asume esta respuesta a las carencias valorativo/ideológicas y las responde de esta
forma identitaria, alternativa a las formas convencionales/dominantes de adaptarse al mundo –porque existen
redes solidarias preexistentes, porque existen personas con experiencia solidaria o porque existen personas
con memoria solidaria, con memoria/ideología de que es posible hacer y ver las cosas de forma diferente.
Las condiciones y contextos del surgimiento
En síntesis, un movimiento empieza y se consolida porque hay gente dispuesta a ello, porque esa gente tiene
una forma especial de ver la realidad y de querer transformarla y porque hay condiciones para su puesta en
marcha. Veamos todo ello con más detalle.
Del descontento a la acción
Se trata de ver por qué determinadas personas eligen la “forma” movimiento social para reclamar sus
derechos y no otra forma, como por ejemplo un grupo de presión o un partido político. Se trata de ver por qué,
en ocasiones, algunos conflictos se presentan a través de los movimientos sociales y cuáles son los contextos
favorables que posibilitan que se ponga en marcha y permanezcan esos movimientos.
Un individuo puede tomar la decisión de participar sólo en la medida en que se sienta inmerso, en la medida
que viva como suyos, una serie marcos culturales de acción colectiva; participar de este sistema de creencias
no implica, por sí mismo, la opción por al participación en el movimiento. Pero no “estar” en ese sistema de
creencias hace impensable una decisión dirigida a participar en él.
Un marco de acción colectiva es un conjunto de creencias y construcciones de sentido que inspiran y
legitiman las acciones y campañas de los movimientos sociales. El proceso de elaboración de estos marcos es
doble. Por un lado hay un proceso de “objetivación” de marcos colectivos y por otro lado, otro proceso de
construcción de marcos individuales o grupales a partir de la apropiación y reelaboración de esos marcos
colectivos. El individuo marcado por el desasosiego que potencialmente le conduce a actuar, se adhiere
(poniendo también de su parte) a ese sistema de creencias referido a la acción colectiva; sistema que se ha
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sedimentado en la sociedad como una especie de guía otorgadora de sentido, de racionalidad, a los
desasosiegos individuales.
Los tres rasgos que conforman esos marcos, potencialmente impulsores de una decisión de movilización, son
los siguientes. Sentimiento de que algo injusto está ocurriendo y de que hay alguien culpable de esa injusticia;
sentimiento de que esa injusticia recae sobre un colectivo con el que el individuo se siente solidario, de que
existe un “nosotros”, una identidad colectiva, violada por esos “otros” culpables; y finalmente, sentimiento de
que es posible, en una movilización colectiva, vencer –juntos- esa injusticia. Y por lo que se refiere al primer
rasgo –el sentimiento de injusticia con sus correspondientes culpables- éste surge a partir de otras tres posibles
circunstancias. Viven de una desigualdad ilegítima grupal, daños o agravios colectivos inesperados y
violación de valores o creencias compartidos. En determinadas circunstancias este descontento, debida y
colectivamente enmarcado, se transforma en acción. ¿Cuándo?
El conjunto de incentivos que pueden determinar que un individuo pase del descontento a la acción, podemos
dividirlos en dos grandes grupos. Colectivos y selectivos. En el primero, el individuo se ha convencido de que
se participación en el movimiento es necesaria para lograr esos bienes colectivos que a él le parecen
relevantes y por los que lucha el movimiento. En el segundo, el individuo decide participar porque el
movimiento le ofrece, al margen de poder obtener unos bienes colectivos, unas particulares ventajas. Ventajas
materiales –como uso de determinados locales sólo para miembros-, o sociales, como sentirse reconocido por
aquellos a los que quiere o admira (o sentirse reconocido, sin más, por alguien).
Por lo que se refiere a la decisión participativa basada en los intereses colectivos creo que ésta se sitúa fuera
del estricto cálculo de costes y beneficios que tiende a conducir a la posición del “gorrón”. Creo, por el
contrario, que al margen ahora de la oferta de incentivos selectivos, se decide participar aunque se crea que
desde una perspectiva cuantitativa no se incrementan las posibilidades de éxito por esa participación
individual. No es cierto que los individuos toman sus decisiones de forma aislada, como si no existiesen otras
gentes con las que consulta, con las que vive y comparte la solidaridad, a las que se siente ligado por
promesas, por las que se siente presionado; como si no existiesen todos esos factores sociales que hacen que la
gente luche junta. Precisamente porque la gente es consciente del riesgo de que nunca se obtendría un bien
colectivo si demasiados optasen por ser unos “gorrones”, precisamente por eso eligen participar en un
movimiento social y tratan de asegurarse de que otros también lo hacen.
Perfil del activista
Lo que nos interesa ahora es resaltar que el individuo que tiene esa clase de intereses “gratuitamente”
colectivos, es un individuo proclive a incorporarse o fundar un movimiento social, un individuo que presenta
el perfil del participante de movimientos sociales. Ese individuo que siente solidariamente la injusticia y que
cree que a través de una movilización colectiva y solidaria es posible eliminarla (y que además tiende a creer
que es la única forma posible de hacerlo) es un individuo que tiene una sensibilidad social más activada. Y ese
“plus social” puede obedecer a diversas causas. Deficiente socialización integradora en el Sistema o
socialización en ideologías disidentes al Sistema; o compartir concretas deficiencias o agresiones estructurales
(desde el desempleo masivo en una zona industrial en declive a la demonización de un grupo gay); o vivir la
cotidianidad en comunidades cerradas; etc.
Pero casi siempre esta sensibilidad especial se ha sedimentado a través de una práctica previa. En la práctica
de movilizaciones en redes de solidaridad. En solidaridades –cuyos contenidos a lo mejor nada tiene que ver
con los que ahora hacen participar a ese individuo tipo –que han convertido en hábito su previa
predisposición. Sin duda, un movimiento social nace (condición necesaria pero, como veremos, no suficiente)
a partir de unas redes sociales preexistentes; un movimiento social en sus orígenes es casi sólo una
confluencia de esas redes. Un movimiento social es un conjunto de redes. Y los individuos (no ciertamente
todos los individuos, pero sí los más activos, los potencialmente más líderes) entran en un movimiento social
porque han tenido en origen una experiencia en redes sociales solidarias.
Hay individuos potencialmente más dispuestos a participar en un movimiento social que en grupo de presión
o en un partido político, porque les preocupa construir con otros una identidad colectiva, una identidad
colectiva asentada en la mutua confianza, en compartir valores, símbolos, horizontes y aún afectos; una
identidad colectiva que, renegociada continuamente entre sus miembros, se expresa en una determinada forma
de definir, valorar y dar sentido a la realidad y en una determinada manera de estar en el mundo. Y también
porque consideran más eficaz, o simplemente inevitable, reivindicar junto con esos otros, los intereses o
valores que ven negados o amenazados. Y, finalmente, porque esa preocupación, ese deseo, se cimienta en
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una anterior experiencia de solidaridad identitaria; o al menos en el relato “mítico” de alguna experiencia de
ese orden.
Las fuentes estructurales
Los individuos que concurren a la formación de un movimiento o se adhieren a él, tienden a ser distintos a los
que concurren a un grupo de presión; pero ello no explica por qué determinadas tensiones, agravios y
privaciones relativas, toman la forma, se expresan a través de los movimientos sociales. Tal expresión se
debe, básicamente, a tres razones o condiciones estructurales preexistentes. Razones que, a su vez, nos sirven
para afirmar que hoy en día persisten esas mismas condiciones que hacen posible el continuo surgimiento de
nuevos o reciclados movimientos sociales.
1. Porque el inagotable proceso de diferenciación y especialización de la modernidad, genera incesantemente
fracturas en las estructuras y funciones societarias y/o grupales; provoca nuevos desequilibrios, demandas y
frustraciones, nuevos campos de conflicto, proclives a ser ocupados por movimientos sociales. Y
ello porque los movimientos tienen una notable capacidad de informalidad organizativa, métodos no
convencionales, redes preexistentes disponibles para canalizar fácilmente las tensiones emergentes. Así, por
ejemplo, la crisis de la familia está en el origen del resurgir del movimiento feminista. Y la radicalización del
desarrollo industrial (energías sucias, armamentismo) generan consecuencias y tensiones que se salen de los
tradicionales espacios resolutorios del mercado y el poder político; que tienen que iniciar su formalización
reivindicativa a través de los siempre porosos y flexibles movimientos sociales (en este caso el ecologista).
2. Porque precisamente el desarrollo de la modernidad –en este caso más bien de la postmodernidad- arroja
fuera de los espacios estables de referencia, materiales identitarios, (trabajo fijo por ejemplo) a un creciente
número de individuos que necesitan organizarse en redes solidarias para sobrevivir material y culturalmente.
Las redes que suministran efectivos y apoyos a los movimientos.
3. Y finalmente, porque, desde la perspectiva del contexto, los movimientos sociales, dadas sus prácticas más
flexibles, tienen en sus espectaculares acciones más audiencia mediática que las rutinas de partidos o grupos
de interés. Por otro lado, porque los partidos políticos no pueden recoger estos nuevos desequilibrios y
tensiones, dadas sus lentas maquinarias burocráticas y, sobre todo, su necesidad electoral de no desviarse en la
representación de intereses muy generales y asentados. Y por último, porque los grupos de presión también
tienen dificultades para asumir estos nuevos retos, entre otras razones por el carácter sumamente difuso, sobre
todo en los orígenes, de los eventuales beneficiarios de estas reivindicaciones.
Los contextos
Para que surja un movimiento hacen falta individuos especiales y especiales
crisis/condicionantes/alimentadores estructurales. También hace falta que el movimiento emergente tenga
adecuados recursos materiales, organizativos y materiales. Pero no es suficiente. Hace falta un contexto de
surgimiento adecuado. Es más, sin un contexto favorable, el movimiento no pasa de la fase de deseo, de la
declaración programática y quizás de un formal pero inútil acto constituyente; le resulta imposible establecer
una mínima capacidad de movilización, y muere sólo nacer. Por ello, hay que tener en cuenta, al menos, dos
contextos: la estructura de oportunidad política y los marcos culturales.
En el primer caso, deberemos observar cuál es la situación de ciertas variables de la estructura y coyuntura
política. Por ejemplo, el grado de apertura de las instituciones políticas a las demandas sociales; o la fortaleza
de las instituciones a la hora de aplicar sus decisiones políticas; o el posicionamiento de las élites políticas; o
los potenciales aliados del movimiento. La posición y conjunción de estas circunstancias permitirán o
impedirán el impulso inicial de un movimiento, y más tarde, su expansión o declive.
El segundo hace referencia a la identidad colectiva del movimiento y su potencia movilizadora. Explica cómo
el movimiento construye un discurso alternativo y perfomativo sobre el mundo, que refuerza la
diferencialidad del sentido de pertenencia colectiva y que, al tiempo, le posibilita expandir, con las
consiguientes consecuencias movilizadoras, esa construcción cultural e identitaria. Y explica
cuáles son las posibilidades de éxito y aún de puesta en marcha del movimiento en la medida que su discurso
conformador de identidad coincide con algunas creencias dominantes en la sociedad. Dicho de otra forma, en
la medida que los movimientos pueden utilizar a su favor, para sus fines identitarios y movilizadores,
preexistentes esquemas mentales en la sociedad de comprensión/clasificación, valoración y otorgamiento de
sentido, de los acontecimientos exteriores.
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En síntesis, un movimiento se construye sobre determinadas ausencias, y con determinadas condiciones
favorables, un movimiento surge como respuesta a esas ausencias. Y en consecuencia, un movimiento social
implica personas que actúan, que se movilizan conjuntamente frente a aquellos que creen que les impiden la
satisfacción de sus intereses (en un sentido muy amplio del término y, por supuesto, no sólo materiales) y que
asumen una identidad colectiva, que comparten una particular manera de organizarse y de definir la realidad.
Semejanzas/diferencias
Otra forma –más dinámica- de acercarnos al concepto siempre escurridizo de los movimientos sociales es
compararlos con otras formas de acción colectiva, con otras maneras que tiene la gente de organizarse para
conseguir cosas; o, como haremos a continuación, mediante el establecimiento de comparaciones dentro de
los propios movimientos, mediante la observación de cómo unas supuestas diferencias entre distintos tipos de
movimientos sociales, nos ayudan a comprenderlos mejor.
Las distinciones internas. Los viejos y los nuevos movimientos sociales
Ahora veremos si realmente alguna vez han existido nuevos movimientos sociales o si a lo largo de la historia
todos o prácticamente todos los movimientos sociales han sido, en lo fundamental, muy parecidos. Como es
sabido, se considera que un conjunto de movimientos sociales que se consolidan a lo largo de la década de los
años setenta –el ecologismo, el feminismo y también el antimilitarismo en su específica demanda de desarme-
son movimientos sociales distintos –por tanto nuevos- respecto a otros movimientos sociales preexistentes,
respecto sobre todo al otro gran movimiento social tradicional; al movimiento obrero.
Así, desde la perspectiva que defiende esta división entre viejos y nuevos movimientos sociales, estos últimos
tienen una serie de características que no se dan en los primeros.
Los nuevos
1. Se dice, por ejemplo, que los nuevos movimientos sociales construyen o tratan de construir la identidad
colectiva. Tal como hemos apuntado en el apartado anterior, los activistas que participan en un movimiento
sienten que tienen una común forma –unas claves, unos símbolos, unas propuestas-, de entender el mundo;
unas compartidas maneras de vivir la realidad. Aunque la expresión sea decididamente exagerada para
describir bastantes concretos nuevos movimientos podríamos decir que, en general, se sienten miembros de
una comunidad. Un
nuevo movimiento social resulta, por tanto, no sólo un conjunto de gente que se organiza para hacer cosas,
para exigir en la calle o donde sea cambios políticos a los dirigentes políticos, sino también es un grupo de
gente que se junta para reconocerse entre ellos como un grupo de personas que cotidianamente deciden ver –y
en la medida de lo posible vivir- la realidad de forma distinta a los demás.
2. También se dice que los nuevos movimientos sociales afirman la autonomía del individuo frente a las
imposiciones exteriores. El activista de un nuevo movimiento social es alguien que pretende reivindicar su
soberanía individual frente a cualquier imposición exterior. Entiende que Estados, Partidos, Gobiernos, y
demás organizaciones estables y jerárquicas pueden ser instituciones convenientes (en muchos casos ni
siquiera creen eso) para la buena marcha de la sociedad, pero en modo alguno cree lo que dicen, promulgan o
exigen esas instituciones tenga un carácter sagrado, intocable e indiscutible. Por encima de ellas y de sus
pretensiones de constituirse en respetables autoridades, está la voluntad individual, la firme decisión de ser,
estar y decir el mundo de la forma que determine la conciencia individual de cada uno.
- Por eso –aunque no sólo por eso- determinadas conductas son propias de los nuevos movimientos sociales.
Así, la tendencia a organizarse muy informalmente, con la pretensión de que todos los individuos que están en
el movimiento participen en pie de igualdad en el mismo. Se supone que en un nuevo movimiento social no
hay jerarquías, ni burócratas especialistas que imponen decisiones. En un nuevo movimiento social se busca el
consenso, para que nadie sienta violentada –impuesta desde el exterior- su voluntad individual.
- Así también, resulta característica la falta de respeto de los nuevos movimientos sociales a los cauces
establecidos para plantear sus reivindicaciones; los nuevos movimientos sociales utilizan frecuentemente
medios no convencionales, y precisamente, uno de sus instrumentos de lucha más conocidos, la desobediencia
civil, cuestiona de forma directa la capacidad de las instituciones de ejercer su poder en contra de la
autonomía del individuo.
- También se debería incluir en este apartado de la autonomía, la estrategia política de estos nuevos
movimientos sociales. Sin duda exigen cambios al poder político, se relacionan con él. Sin embargo, no
pretenden ser poder político, tomar el poder político y desde él dictar normas imperativas; ni tampoco quieren
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vincularse, depender o transformarse en un partido político con vocación, o ejercicio práctico, de poder
político. Los nuevos movimientos sociales creen que sólo permaneciendo en la sociedad es posible no
sucumbir a la tentación de la imposición exterior y consecuente pérdida de autonomía individual, de no acabar
perdiendo la autenticidad en aras de la supuesta operatividad del poder político.
Otro de los rasgos que se consideran característicos de los nuevos movimientos sociales es el de la globalidad.
El movimiento cuestiona, como vimos, la dominación del poder político sobre la vida individual. Pero
además, en cierto modo, rechaza la división misma del mundo entre lo público/político y lo
privado/individual. Es decir, no acepta que exista un sistema de normas, valores y prácticas que guíen la vida
pública, diferente al de la vida privada. Y afirman, en consecuencia, que lo que ocurre en nuestra vida privada
tiene mucho que ver con lo público, con la política. Así, por ejemplo, entienden que las relaciones cotidianas
entre hombre y mujer, o nuestra conducta personal con el medio ambiente, son relaciones políticas. De ahí
que el testimonialismo, la conducta privada alternativa, se considera como la forma de hacer política, de
defender intereses generales. Desde la globalidad, parece como si los nuevos movimientos sociales proponen
una estrategia inversa a la existente. Contra la imposición del poder político sobre las conductas privadas,
penetración de lo político por las prácticas privadas alternativas.
Los viejos
Se supone que éstos son algunos de los rasgos que diferencian a estos nuevos movimientos de los llamados
viejos movimientos sociales. Se suele afirmar que estos últimos, a diferencia de los nuevos, son sólo
organizaciones de defensa de intereses concretos. Es decir, que ni les preocupa construir una identidad
colectiva, ni reivindican la autonomía; son organizaciones que funcionan jerárquicamente, respetan los
sistemas de protesta establecidos y tienden a estar representados en el poder a través de partidos políticos
interpuestos. Y lo de la globalidad les resulta un asunto muy alejado de sus reales preocupaciones. En síntesis,
se considera que los llamados viejos movimientos sociales han sido y son movimientos que lo único que
quieren es conseguir cosas concretas –normalmente materiales- en el mundo en el que viven, de acuerdo con
las normas establecidas por ese mismo mundo. Desde una definición más cultural se suele indicar que los
viejos se nutren y defienden valores materiales, y los nuevos, valores post-materiales.
La cuestión, sin embargo, no resulta nada clara cuando descubrimos que esos llamados viejos movimientos
sociales también fueron nuevos, eventualmente lo son y desde luego, pueden volver a serlo. Así, el
movimiento obrero, en sus orígenes históricos, allá por el siglo XIX, tuvo los mismos rasgos que hemos
adjudicado a los actuales nuevos movimientos, y de vez en cuando, todavía hoy, resurgen esas formas no
convencionales, ese “estilo” alternativo, en determinados conflictos laborales.
Lo mismo se puede decir de otro de los movimientos sociales viejos, históricos, del movimiento nacionalista,
por ejemplo. El nacionalismo, al menos en determinadas coyunturas históricas, también es un movimiento
social y en algunos momentos de esas coyunturas –en fase de ascenso del movimiento- adopta aspectos
típicos de los nuevos movimientos sociales.
El enfoque dinámico
Lo dicho nos conduce a afirmar que los movimientos sociales hay que entenderlos de forma dinámica. En el
transcurrir histórico de los movimientos, cambian sus rasgos. Y eso es algo que ocurre a todos los
movimientos sociales. En líneas muy generales, se puede decir que lo habitual es que en su fase constitutiva y
ascendente todos los movimientos tiendan a presentarse con los rasgos (identidad, autonomía, globalidad)
definidos como nuevos. Y en fases posteriores, de estabilidad o declive, estos rasgos se van debilitando,
convirtiéndose el movimiento en un grupo más convencional tanto desde la perspectiva organizativa como
desde la cultural. En consecuencia se puede afirmar que no hay distintos movimientos. Unos nuevos y otros
viejos. Sino que todos los movimientos sociales, dependiendo de la coyuntura, pueden ser –y suelen ser-
viejos o nuevos.
Aunque si seguimos dándole vueltas al asunto, pueden aparecer nuevas diferencias. Por ejemplo, que el viejo
movimiento obrero es clasista, conformado y apoyado por una sola clase social, y los “nuevos”, interclasistas.
Otra diferencia. Se dice que los viejos reivindican cambios sociales totales y radicales (el movimiento obrero
reivindicó el socialismo –el de verdad-) y los nuevos, cambios locales que no ponen en cuestión al sistema (un
movimiento ecologista que reclama la protección de un concreto espacio natural). Pero también se pueden
criticar estos otros intentos de diferenciación. Es posible contestar “depende”. Así, hoy en día, la mayor parte
del movimiento obrero reclama limitadas y nada radicales reformas y el nuevo movimiento antimilitarista
cuestiona el corazón del sistema. Exigiendo la abolición de los ejércitos. Tampoco el movimiento obrero fue
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en sus orígenes tan clasista, y hay nuevos movimientos sociales que casi sólo se alimentan de un sector
(jóvenes) o clase social (clases medias).
Al final, probablemente, la única diferencia indiscutible es la derivada de las específicas reivindicaciones de
cada movimiento (condiciones de trabajo, medio ambiente, igualdad de géneros, etc.). Pero es evidente que tal
diferencia no hace referencia a cómo se mueven los movimientos sociales. Por eso siempre hay dos formas de
abordar las definiciones de los movimientos sociales.
Una describe lo que siempre está en los movimientos sociales. Quizás los elementos más característicos de
esta descripción estática sean, además del mantenimiento de una demanda y correspondiente conflicto político
o político/cultural, la persistencia de una cierta informalidad en las estructuras organizativas y decisorias (un
movimiento que ya es sólo una organización jerárquica no es un movimiento) y la, al menos, preocupación
por mantener una identidad colectiva.
La otra debe describir al movimiento en su face, o fases, más tensas y más intensas. En esa o esas coyunturas,
en los momentos en que, para entendernos, decimos que el movimiento “está” nuevo, aparecen todos los otros
rasgos que hemos definido anteriormente como pertenecientes a los nuevos. Son los rasgos que surgen o que
se tratan de establecer en la fase naciente y constitutiva del movimiento. Son esos rasgos de identidad
colectiva fuerte, autonomía en todas sus expresiones, y globalidad. Si nos fijamos con cierto detalle, todos
ellos presentan una misma intencionalidad. Todos ellos expresan un común deseo. El deseo de sus miembros
de ser, colectivamente, distintos. Un movimiento social nace porque sus componentes creen que se está
cometiendo una injusticia en general o una vulneración de sus intereses como grupo (lo habitual, suele ser las
dos cosas). Pero la fuerza, el entusiasmo con que nace el movimiento y que le permite afrontar, con cierta
seguridad, su continuidad, proviene de ese sentirse diferente de lo convencional, de esa percepción –más
exactamente emoción- de que lo que están haciendo les sitúa fuera del mundo de la rutina, de lo establecido.
Vivir intensamente una comunidad identitaria, rechazar imposiciones exteriores, utilizar medios de lucha
alternativos y construir una visión distinta y global de la realidad, es lo diferente. Se elige lo nuevo en los
movimientos sociales porque el movimiento necesita para arrancar, constituirse contra o al menos al margen
del mundo que se combate. Y ese nacimiento fuera de las fronteras del territorio civilizado, esa voluntad
colectiva de misión frente a una realidad exterior degradada, es la que hace que el movimiento se sienta
auténtico y poderoso.
Las distinciones externas. Frente a partidos, frente a grupos de interés.
Las reflexiones que siguen persisten en su intento de definir los movimientos a través del enfoque
comparativo, ahora tratando de establecer las distancias frente a los partidos políticos y los grupos de interés.
Es evidente que respecto a los partidos políticos, las diferencias son bastante claras. Pero no se puede decir lo
mismo respecto a los grupos de interés o presión. Las fronteras entre movimientos sociales y grupos de interés
son, en la práctica, mucho más difusas que las distinciones analítico/teóricas que se aportan en estas y otras
reflexiones.
Por supuesto, y como de costumbre, es fácil diferenciar los extremos, es obvio que una Asociación de
Banqueros es algo muy distinto a un movimiento antimilitarista. Pero una ONG que se dedica a la ayuda
alimentaria organizada de forma muy poco informal y que no se moviliza en la calle, ¿qué es?, ¿un
movimiento social?, ¿un grupo de interés?; ¿y qué es un sindicato de agricultores que prácticamente lo único
que les interesa /y por lo único por lo que se sienten ligados al sindicado) es conseguir subvenciones del
gobierno?. Por otro lado, también resulta significativo el comprobar que muchas de las experiencias que
hemos seleccionad para la elaboración de este Anuario, en algunas cosas se parecen más a un grupo de interés
que a un movimiento social. Volveremos luego sobre la cuestión, pero ahora sí conviene advertir que las
distinciones que se harán a continuación son, en demasiados casos, más teóricas que prácticas.
Algunas distinciones con los partidos. De la organización a la comunidad.
En los partidos existe una estructura organizativa que funciona de forma vertical; existe un proceso jerárquico
en la toma de decisiones y por otro lado los afiliados al partido establecen en su seno relaciones
reglamentariamente establecidas; tiene derechos regulados y precisos deberes cuyo incumplimiento puede
suponer hasta la expulsión del partido. En un partido no todo el mundo puede tomar todas las decisiones y por
supuesto no todo el mundo participa por igual en los distintos procesos de decisión.
Por el contrario, en un movimiento son otras las tendencias organizativas dominantes. Predomina la toma de
decisiones horizontal, se supone que todo el mundo debe o al menos puede decidir sobre todo, y los derechos
y deberes de los participantes no suelen estar regulados. Prima la buena fe sobre la eficacia y en este sentido la
informalidad organizativa es la regla, nunca la excepción. Los que se mueven en un movimiento social no se
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definen como miembros sino como participantes. Un movimiento social debe tener capacidad movilizadora,
para lo cual necesita un mínimo de organización; pero para un movimiento es igualmente importante que los
que en él participan sientan que no han delegado su protagonismo, que retienen su soberanía a la hora de
tomar decisiones.
Estas consideraciones organizativas, y otras como la representación de intereses, podían hacer considerar que
existe una cierta superioridad del partido sobre el movimiento. El partido está eficazmente organizado y
representa los intereses generales, y tiene por debajo, a un conjunto de movimientos o grupos más
desorganizados y dedicados a reivindicaciones sectoriales o específicas.
Este escenario es posible. Pero también lo es aquel en que el movimiento social es un movimiento amplio, una
familia de movimientos o, más precisamente, un movimiento/comunidad. En este caso el movimiento viene
definido por los lazos
que unen –y al mismo tiempo comparten- un conjunto de individuos, grupos, movimientos locales o limitados
a una sola reivindicación, y aún partidos políticos ligados por razones instrumentales a la red de lazos. Los
que participan en esa comunidad/movimiento se sienten más identificados con la cultura, la cosmovisión y los
objetivos generales de la red, del conjunto del movimiento, que con el concreto grupo del movimiento en el
que desarrollan habitualmente su activismo. El individuo se reconoce más involucrado (aunque en militancia
cuantitativa no lo esté) en la comunidad/movimiento, en esa red informal sobre la que se yergue la identidad
colectiva del conjunto (y del que se nutre culturalmente cada grupo concreto) que su específica organización.
Esta definición de movimiento como movimiento/comunidad no es sólo un escenario posible. Suele ser la
forma habitual y al mismo tiempo más identificadora de los movimientos sociales. Ello implica que un
movimiento social aislado, sin conexión con ninguna red, difícilmente puede sobrevivir al movimiento. Y ello
supone que, bajo este enfoque comunitario, el partido no es superior al movimiento, sino que forma parte de
él.
Sin duda estas familias evolucionan, los lazos d}se debilitan y lo que en origen fue sólo un instrumento (el
partido) de la comunidad/movimiento, se independiza, y los que en él están ya sólo se sienten ligados a ese
instrumento, a ese partido. El partido adquiere vida propia, se autonomiza y hasta puede adquirir una posición
dirigente respecto a alguna de las organizaciones o grupos del movimiento amplio. Ello es cierto. Pero
también lo es –y esto es lo que quería destacar ahora- que en determinados momentos el partido puede ser
sólo una parte más, una expresión limitada, del movimiento social.
La crítica democrática
Esta reflexión sobre las diferencias organizativas entre partidos y movimientos nos introduce en un tema
conexo. Las relaciones entre movimientos sociales y democracia. Efectivamente las prácticas democráticas
internas de los movimientos sociales no suponen que estos tengan una filosofía y correspondiente estrategia
operativa externa sobre sobre la democracia en general; que pretendan establecer un sistema nacional de
democracia participativa. Ciertamente los movimientos han ensanchado el espacio decisorio en distintas
políticas públicas. Sin embargo, ello no implica un consciente proyecto general de transformación
democrática.
Muchos de los movimientos sociales existentes no están de acuerdo en cómo se toman las decisiones en el
sistema político. Consideran que hay poca participación, demasiado elitismo y demasiado desprecio a la
soberanía de todos y cada uno de los individuos que viven en la sociedad. E intentan compensar su
desacuerdo, autoorganizándose de forma alternativa. Pero eso no les lleva a plantear conflictos abiertos a
favor del establecimiento de un sistema político, sino con una –al menos en origen- pretensión más limitada.
Tratan de movilizarse para resolver lo que ellos consideran un agravio social colectivo, y –eso sí- tratan de
hacerlo de forma distinta.
Diferencias con los grupos de interés. La cuestión organizativa, los medios.
El grupo de interés tan sólo pretende ser eficaz en la exigencia de sus demandas, para lo que establecerá una
organización formal y preferiblemente jerarquizada. Para el movimiento, la cuestión organizativa no sólo es
un medio sino un fin. La propuesta participativa puede ser discutible desde el paradigma de la eficacia; pero
no lo es desde la necesidad de vivir y moverse –como diferenciada comunidad- en la sociedad.
También aparecen las divergencias en los medios de acción. Lo característico de los grupos de interés es el
uso de medios convencionales y, por el contrario, los movimientos tienden a priorizar las acciones no (o
menos) convencionales. En todo caso, como veremos, esta diferencia no es hoy en día tan evidente.
Los beneficiarios representados
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En los movimientos sociales existe un proceso de autootorgamiento en la representación de intereses
colectivos, mientras que en los grupos de interés este proceso de representación sigue ciertas reglas formales.
Un movimiento ecologista, por ejemplo, decide que él representa los intereses medioambientales de una
determinada comunidad, al margen de cómo, cuándo y por quién hayan sido expresados dichos intereses, y
por el contrario un sindicato de pilotos de aviones sólo decide lo que sus afiliados expresamente han decidido
que decida.
Por otro lado los supuestos beneficiarios de la acción de un movimiento son en principio bastante
indeterminados; unos vecinos, los jóvenes, las mujeres, los trabajadores, los marginados sociales; pero, al
mismo tiempo, en los movimientos puede aparecer un segundo beneficiario: la humanidad entera. Por
ejemplo, el movimiento ecologista que lucha por salvar la tierra o el movimiento pacifista que quiere que los
jóvenes no hagan el servicio militar y que, además, pretende la abolición de los ejércitos permanentes por
considerar que el Gran Mal de la humanidad es el militarismo.
Indeterminación y eventual globalización no aparecen en los grupos de interés, donde los beneficiarios son
una concreta, identificable y limitada categoría de individuos. En los grupos de interés entendidos en su
sentido más restringido, es decir los que buscan bienes sólo para sus afiliados, esta limitación es obvia. Pero
aun en los que buscan bienes comunes más “puros”, donde los resultados de su acción repercuten sobre
personas que no participan en las actividades ni están afiliados al grupo, la categoría de personas beneficiada,
aunque siendo más extensa, sí es más determinable que en un movimiento social.
Las relaciones entre un sindicato y el movimiento obrero pueden ayudar a entender la diferencia. Un sindicato
representa o bien exclusivamente los intereses de sus afiliados o bien los de un determinado grupo de
trabajadores (empleados en la industria del metal, o metalúrgicos, albañiles, etc.), y por otro lado el
movimiento obrero, considerado en su dimensión histórica, tenía –y quizás sigue teniendo- como objetivo
central la emancipación de todos los trabajadores, y por tanto de la humanidad entera. Es evidente que en la
medida que exista un poderoso movimiento obrero, los sindicatos en él incluidos –grupos de interés
instrumentales de un movimiento/comunidad- también plantearán reivindicaciones más globales. Y por el
contrario, cuando el movimiento declina, cuando el movimiento es sólo instrumentos sindicales, las
reivindicaciones de éstos serán más limitadas, más
corporativas. Lo que quiere decir que en determinadas coyunturas históricas un movimiento social se expresa,
se presenta, sólo a través de un grupo de interés. Los contenidos reivindicativos
La descripción del tipo de intereses que representan los movimientos sociales nos ayuda a clarificar una
confusión bastante recurrente. En ocasiones se dice que los movimiento sociales no tienen fines lucrativos,
que son, al contrario que los grupos de interés, unas asociaciones de filántropos que sólo están interesados en
el bienestar de los demás. Es cierto que en ocasiones existen movimientos u organizaciones de movimientos
(las Organizaciones No Gubernamentales de cooperación al desarrollo, por ejemplo) cuya actividad sólo muy
indirectamente puede generar algún beneficio mensurable para sus participantes. Pero la diferencia con los
grupos de interés no está tanto en el contenido de los intereses defendidos sino en otros aspectos. Así, como
hemos visto, en el carácter y extensión en los movimientos sociales de sus beneficiarios, en cuanto que los
mismos resultan indeterminados y aun universales. Y especialmente, en cómo se construye la defensa de esos
intereses; al contrario que en el grupo de interés, en el movimiento la agregación de intereses no es estricta
suma, sino creación de un nuevo sujeto colectivo.
La mención sobre las ONGs exige una breve consideración. Algunas ONGs son organizaciones de los
movimientos sociales, entendidos como movimiento/comunidad. Esas ONGs se parecen a los grupos de
interés en sus aspectos organizativos; son grupos más formalizados que los grupos irregulares de un
movimiento social/familia. Pero se diferencian de ls grupos de interés en los beneficiarios de los bienes cuya
consecución promueven, y en su participación en la red e identidad colectiva de esa comunidad/movimiento.
Así, por ejemplo, las ONGs dedicadas a la solidaridad con los países en vías de desarrollo, destacan por el
carácter no lucrativo de sus acciones, porñque es casi imposible que su actividad pueda materializarse en
algún beneficio cuantificable para los afiliados a esa ONG. Sin embargo ello no es un rasgo consustancial de
las ONGs integradas en movimientos sociales. Una asociación de personas que trabajan en la agricultura
biológica es una ONG ligada al movimiento ecologista, y un grupo de mujeres que de forma privada se
organizan para defenderse de los malos tratos, es una ONG ligada al movimiento feminista.
Nos hemos referido a “algunas” ONGs. Porque, sin duda, otras ONGs, bajo la forma no gubernamental, son,
sin más, grupos de interés. Buscan exclusivamente la promoción de los intereses de sus afiliados o
delimitables beneficiarios.
Una síntesis de conjunto; acción, conflicto, sistema
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Los grupos de interés agregan concretos intereses individuales. Los partidos agregan intereses generales,
aunque –al menos en algunos momentos y en algunos partidos- también construyen identidades colectivas. Y
los movimientos afirman y construyen su identidad colectiva, su diferente y compartida forma de ver,
interpretar, valorar y desear el mundo (y actuar en él), y también defienden intereses más o menos generales.
Sin embargo, el “también” no es igual que en el caso de los partidos políticos. Un partido político no necesita
de una definida identidad colectiva para seguir siendo y actuando como un partido político. En un
movimiento social por el contrario, tiende a persistir –para su supervivencia- las dos dimensiones: interés e
dentidad.
Existen movimientos sociales cuando existe identidad colectiva y para que exista la identidad colectiva, ésta
debe mantenerse, cuidarse. Los movimientos sociales tienen que dedicar –y dedican- parte de su tiempo a
estar prácticas de reproducción o recreación de su identidad colectiva. Ello implica que, en cierto modo, no
están exclusivas y obsesivamente focalizados en la lucha contra el poder para obtener beneficios del mismo.
Los medios de acción empleados históricamente por los movimientos sociales expresan una cierta
desconfianza respecto a los canales reivindicativos más “normalizados”. A los movimientos sociales les
preocupa la legitimidad de sus acciones. No les importa que el poder político, su receptor, las considere poco
cooperativas, poco “correctas”, excesivamente conflictivas. Lo que le interesa es que las mismas sean vistas
como legítimas por la sociedad, las comprenda, acepta y eventualmente apoye.
Este carácter tendencialmente conflictivo de los medios empleados por los movimientos sociales, permite
hacer una afirmación –provisional- de conjunto. Si un grupo de interés se mueve en el terreno de la
cooperación y un partido compite por el poder, la estrategia prioritaria de un movimiento social es la del
conflicto. Un conflicto identitario y un conflicto con el poder político.
Sin embargo, y como ya hemos advertido en un par de ocasiones, esta afirmación debe ser matizada por lo
que se refiere a la actual coyuntura. Efectivamente, parece que bastantes expresiones organizativas de
diversos movimientos tienden a distinguirse por lo contrario; tienden a usar medios de acción convencionales
y tienden a relacionarse de forma cooperativa (o escasamente conflictiva) con el poder político. Son, en estas
dimensiones, movimientos –o más exactamente organizaciones de movimientos- muy parecidos, casi
idénticos, a los grupos de interés. Si tal confluencia es coyuntural, o marca una nueva y estable orientación de
los movimientos sociales es cuestión que deberá ser tenido muy en cuenta, pero que en cualquier caso ahora
desborda los objetivos de este texto.
Se dice que lo que define a los movimientos sociales es que los conflictos que plantean son inabsorbibles por
el sistema político y social; que lo que pretenden los movimientos sociales es romper los límites del Sistema,
pretensión que les diferencia de los demás actores colectivos. Un grupo de interés nunca planteará una
reivindicación antisistémicaa; es más está más allá de su razón de ser el sentirse preocupado por el
mantenimiento del sistema, aspecto que, salvo excepciones, sí preocupa a los partidos políticos. La
diferenciación es, sin embargo, bastante dudosa porque no resulta evidente que éste sea un rasgo expresa y
sistemáticamente asumido y defendido por los movimientos sociales.
Este es momento oportuno para recordar lo que dijimos en su momento. Los movimientos sociales no son los
nuevos movimientos sociales. Los nuevos movimientos sociales –ecologismo, feminismo, pacifismo- son una
fase en la evolución de los movimientos sociales. Como vimos, casi todos los movimientos sociales,
analizados en su ciclo total, en su evolución completa –desde el obrero al de los derechos humanos, pasando
por el ecologista- presentan en la faase
normalmente de formación y despliegue del movimiento/comunidad (del movimiento en red) síntomas de
alternatividad. Proclaman que sus propuestas sirven para la solución global de todos los problemas de la
convivencia humana y exigen que el sistema rompa sus reglas de juego para atender sus reivindicaciones.
Síntomas alternativos, síntomas de que el movimiento está en un momento de intensa construcción y
afirmación de su identidad colectiva.
Pero todos los movimientos pueden expresar ese momento (algunos movimientos no se incorporan a “su”
comunidad/movimiento y otros ni siquiera logran crear entre ellos esa comunidad) y por otro lado, mucha
parte del ciclo vital de un movimiento no está caracterizada por la expresión de esos síntomas. Creo en este
sentido que la espectacular irrupción de los nuevos movimientos sociales en los años 70 y el gran ciclo de
protesta social que se desarrolla en Europa a lo largo de esa década y la siguiente, generaron una
sobrevaloración de las dimensiones rupturistas de los movimientos sociales.
Quizás se puede aceptar una cierta dimensión antisistémica consustancial en los movimientos sociales. Es la
que hace referencia a la cuestión cultural. Ciertamente los movimientos sociales tratan de construir –hacia sí
mismos y en relación a su entorno- un modo de vida regido por reglas, valores, actitudes, marcos, distintos a
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los que hacen que se reproduzca el conjunto del sistema. Construyen una identidad colectiva que, a su vez,
proponen como testimonio en su ámbito de influencia social, en el que tanto las formas de conocer, valorar y
dar sentido al mundo, como sus claves de conducta dominantes, son diferentes a las circundantes, a las
sistémicas. Ello es cierto. Pero también lo es no sólo que el sistema tiene capacidad de tolerar en su seno tales
prácticas y cosmovisiones identitarias alternativas, sino que tampoco los movimientos portadores de tales
identidades quieren transformar todo el subsistema cultural.
RETOS Y PARADOJAS. El descontrol de los resultados
Los movimientos sociales son conjuntos de personas que hacen y se organizan para conseguir cosas, para
conseguir que diversos poderes políticos y élites tomen decisiones a su favor, hagan caso a sus reclamaciones.
Y, paradójicamente, los estudios sobre movimientos sociales nada –o casi nada- nos dicen acerca de si los
movimientos logran (o no) y por qué (o por qué no) esas parecidas reivindicaciones.
Así parece que los análisis políticos deberían interesarse por los movimientos sociales en cuanto que estos son
–en alguna mediad- un elemento conformador de las “prácticas más o menos formalizadas” de gobierno. Si
estas prácticas nos describen las estructuras y reglas de hecho o de derecho, de un particular sistema político,
procedentes de una relación interactiva entre distintos actores y a través de las cuales ese mismo conjunto de
actores toma decisiones de acuerdo con sus objetivos e intereses, es evidente que uno de esos actores es o
puede ser uno o varios movimientos sociales. Y si descendemos un poco más y nos fijamos en las concretas
políticas públicas y cómo las mismas se configuran a partir de un conjunto de redes de instituciones y grupos,
debemos observar que también, de alguna manera, los movimientos sociales se hallan en esas redes; y por
tanto su papel también es determinante en las políticas públicas. Y estos análisis, esta mirada desde lo
político, brilla por su ausencia.
Insuficiencia que también debe ser considerada desde el prisma más social. Porque los enfoques sociológicos
relevantes asumen como incontestable que todos los movimientos sociales pretenden interferir –cambiar o
mantener o anular-, determinadas decisiones políticas. Y tampoco la sociología de los movimientos sociales
estudia con excesivo interés los impactos de los movimientos sobre el sistema político.
Creo que esta llamativa insuficiencia analítica obedece a una seria dificultad metodológica. Efectivamente, no
resulta del todo complicado cuantificar de forma más o menos aproximada y mediante los correspondientes
informes policiales o artículos de prensa cuantas personas puede movilizar un movimiento social; y podemos
saber, a través de sus documentos, cuáles son sus reivindicaciones y cómo define el mundo circundante; y
también podemos averiguar, con las entrevistas correspondientes, el perfil de los militantes del movimiento y
por qué están en el grupo y dónde estaban antes y cómo su actividad anterior determinó su entrada en el
grupo. Pero resulta mucho más difícil saber por qué un Gobierno cambió una ley; si lo hizo porque
técnicamente era una ley obsoleta, o porque lo reclamaba la opinión pública, o porque hubo un movimiento
social que en la práctica le “obligó” a hacerlo, o porque el gobierno en cuestión era extremadamente sabio y
bondadoso y por tanto sabía que era justo y bueno cambiar esa ley.
Normalmente lo único claro en este complejo panorama es la falsedad de la última hipótesis. Y es casi
imposible comprobar cuál es la verdadera, porque la fundamental –si no la única- fuente de información que
puede decirnos que es lo que ha ocurrido (que es lo que ha producido realmente el cambio) es el propio
gobierno; institución que, como acabamos de señalar, tiende a dar la versión de “su gran sabiduría y
misericordia”; o sea la falsa.
La cuestión se complica aún más porque los resultados de la acción de los movimientos no son siempre los
específicamente buscados por los movimientos. Puede haber resultados materiales directamente ligados a la
reclamación que, al margen de los discursos de las autoridades políticas, pueden ligarse, sin demasiado
margen de error, a las acciones de los movimientos. Pero pensemos, en cambio, en los procedimientos
institucionales de toma de decisiones, o cambios en los programas de un determinado partido político, o
cambios en la cultura política de importantes sectores de la población. Imaginemos que todos ellos surgen
después de una intensa actividad de un movimiento social; sin embargo ese movimiento no había solicitado
expresamente esos cambios. ¿Son los mismos adscribibles al movimiento?, ¿qué otros factores pueden haber
influido?, ¿cómo probar esas causalidades?.
Son preguntas complejas de resolver. Pero también creo que es deseable, y además posible, avanzar algunas
respuestas, siempre que autolimitemos nuestras pretensiones. Por ejemplo, parece tarea empíricamente posible
el determinar cuál ha sido el papel de un movimiento social concreto –nulo, influyente, confluyente,
determinante- en cada fase de una política pública concreta. Es posible determinar hasta qué punto en la
construcción de la agenda política (lo que la institución política correspondiente decide que debe ser decidido)
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la actividad de ese movimiento ha sido clave; y cuál ha sido la relevancia que ha tenido el movimiento en la
puesta en práctica de esa política; y se pueden proponer hipótesis bastante razonables sobre lo que realmente
ha supuesto en la concreta resolución del
proceso, la específica demanda del movimiento. Y desde esta perspectiva más limitada también es, por
ejemplo, perfectamente posible determinar las relaciones entre un partido político y un movimiento social y
hasta qué punto y en qué medida un partido absorbe (o reproduce o mistifica) el discurso de un movimiento
social.
Nuevos debates conceptuales; de la institucionalización a la globalización
El debate conceptual hoy más recurrente es el de la institucionalización, el de cómo, tal como antes apuntaba,
los movimientos sociales cada vez se parecen más a los grupos de interés. Los movimientos –se nos dice- se
han institucionalizado, se “han plegado” a las exigencias culturales, normativas y políticas del sistema; se han
convertido, volviéndose así al supuestamente superado debate, en viejos movimientos; y por eso ya no son
movimientos.
Frente a esta posición cabe volver a recordar lo que se dijo –y reiteró- al criticar esa falsa dicotomía entre
nuevos y viejos movimientos. Pero además, hay que considerar que el concepto de institucionalización es
bastante ambiguo y no debe se confundido sin más con un cierto y creciente pragmatismo en los movimientos
sociales.
La institucionalización comporta diferentes procesos. Uno de rutinización de la acción colectiva por el cual se
eligen de forma casi automática unas rutinas de acción ya “culturalmente” establecidas. Pero ya establecidas
no quiere decir moderadas, convencionales. En este sentido la profesionalización e institucionalización que
sin duda caracterizan hoy a muchos grupos no han supuesto una equivalente desradicalización de las
protestas.
Asimismo, institucionalización quiere decir inclusión y quiere decir que quien usa de determinadas rutinas
tiene garantizado el acceso a la negociación con las instituciones. Tales prácticas ciertamente existen hasta el
punto que los movimientos cambian sus tácticas hacia aquellas aceptadas por el poder porque no perturban el
proceso político convencional. Pero es cierto que esos mismos movimientos, usan –y no infrecuentemente-
opciones de movilización más confrontadas, menos “políticamente concretas”.
Debemos pues, ser prudentes a la hora de establecer esta supuestas desapariciones de los “verdaderos”
movimientos sociales. Aunque –y propongo ahora una hipótesis muy tentativa– cabría plantearse que quizás
algunos novísimos movimientos sociales (tipo de cooperación al desarrollo o de apoyo a grupos marginales)
exhiben desde su origen ciertos rasgos que les presentan como una especie de tercer género situado entre los
grupos de interés público y los movimientos sociales “tradicionales”. Son grupos que se distinguen de los de
interés en su pretensión de mantener unas ciertas formas alternativas y una –aunque débil- identidad colectiva,
pero que se diferencian de los movimientos sociales tradicionales en que renuncia, parece que por razones
estratégicas –y no por contextos coyunturales, a cualquier tipo de movilización conflictiva frente a los poderes
a los que dirigen sus demandas. En cualquier caso, todavía resulta prematuro afirmar si nos encontramos ante
una nueva forma de acción colectiva, o simplemente ante una fase evolutiva –una más- de ciertos
movimientos sociales.
Finalmente, haré una brevísima consideración respecto a un tema “estrella” en nuestras reflexiones sociales y
políticas cotidianas. Me refiero a las consecuencias de la tan traída y llevada globalización.
Nuevamente hay que distinguir y señalar que desde la perspectiva de recursos disponibles, los movimientos
sociales han ampliado su capacidad de movilización. Las disponibilidades que les concede, por ejemplo,
internet, incrementan sensiblemente su potencial movilizador. También en esta línea instrumental, la
globalización política genera nuevos espacios políticos y nuevas –y en ocasiones mejores- estructuras de
oportunidad política por donde desarrollar sus dinámicas de acción colectiva. Y finalmente, los procesos de
homogeneización cultural propiciadas por la globalización informativa unifican las visiones del mundo, hacen
más fluida la eventual coordinación de los movimientos.
La globalización crea, por tanto, buenas condiciones para la internacionalización de los movimientos, para la
creación de redes transnacionales. Crea condiciones. Pero no parece que, por el momento, los movimientos
sociales hayan decidido usar esa nueva coyuntura. De momento mantienen sus anclajes nacionales. Es más,
parece que se está produciendo una reacción localista en la que pierden peso las organizaciones nacionales de
los movimientos y ganan fuerza los grupos locales. El reto, en consecuencia, no tiene un desenlace evidente.
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CUESTIONARIO DE LECTURA
1. ¿Qué definición inicial de “Movimiento Social” se ofrece en el texto?
2. ¿Cuál sería, según el texto, una buena forma de saber qué son los movimientos sociales?
3. ¿Qué implica toda acción colectiva?
4. ¿Toda acción colectiva es un movimiento social?
5. ¿Qué tres causas se señalan como detonantes para la aparición de un movimiento social a partir de
un conflicto?
6. ¿De qué forma creen los movimientos sociales que deben solucionarse los conflictos?
7. ¿Qué dos implicaciones se extraen de las reflexiones anteriores?
8. ¿Por qué un individuo decide participar en un movimiento social?
9. ¿Qué es un “marco de acción colectiva”?
10. ¿Qué tres rasgos conforman el marco de acción colectiva?
11. ¿Qué son los incentivos selectivos?
12. ¿Qué perfil tiene el activista de los movimientos sociales?
13. a) ¿El activista de los movimientos sociales nace o se hace?; b) ¿Qué influye decisivamente en la
formación del activista?
14. ¿Qué tres condiciones hacen posible el continuo surgimiento de nuevos movimientos sociales?
15. ¿A qué dos contextos se refiere el autor en esta página?
16. ¿Qué dos tipos de movimientos sociales se han venido diferenciando normalmente?
17. ¿Qué tres características diferenciales presentarían los Nuevos Movimientos Sociales frente a los
Viejos Movimientos Sociales?
18. ¿De qué cuatro formas se expresa la afirmación de la autonomía del individuo (frente a los poderes
externos) en los Nuevos Movimientos Sociales?
19. a) ¿Cómo se relacionaba tradicionalmente lo político y lo privado?; b) ¿Cómo debe relacionarse lo
político y lo privado según los Nuevos Movimientos Sociales?
20. ¿Qué cuatro características tendrían los Viejos Movimientos Sociales?
21. a) ¿Por qué hay que entender de forma dinámica los movimientos sociales?; b) ¿Qué
consecuencias tiene lo anterior para la distinción entre Nuevos y Viejos movimientos sociales?
22. ¿Cuál es la única diferencia indiscutible, según el autor, entre los movimientos sociales?
23. ¿Qué dos formas hay de abordar las definiciones de los movimientos sociales?
24. ¿Cuál es la gran diferencia entre los partidos políticos y los movimientos sociales?
25. a) ¿Los movimientos sociales son democráticos?; b) ¿Qué críticas a la democracia realizan algunos
movimientos sociales?
26. ¿Qué rasgos diferencian a los “grupos de interés” de los movimientos sociales?
27. ¿En qué se parecen y en qué se diferencian las ONGs de los grupos de interés?
28. ¿Los movimientos sociales son movimientos anti-sistema por definición?
29. ¿Qué significa decir que los movimientos sociales “se han institucionalizado”?
30. ¿Qué consecuencias ha tenido la globalización para los movimientos sociales?
17
Tema 3. Patriarcado, violencia de género y feminismo
3.1 Diferencia sexo-género
3.2 Patriarcado, sexismo, androcentrismo, machismo y misoginia
3.3 Prejuicios y estereotipos sexistas
3.4 Formas de la discriminación del género
3.5 La violencia de género
3.6 Feminismo
3.7 Anexo: Cuestionario que guía la lectura y estudio del tema
3.1 Diferencia sexo-género
La teoría feminista define el género (lo masculino/lo femenino), no como una realidad natural, consustancial
al ser humano, si no como una construcción histórico-cultural. De modo que el género sería el resultado de la
inmersión en un conjunto de valores socialmente construidos que dan lugar a la concepción de "lo femenino"
o de "lo masculino". Las características meramente biológicas (el sexo), a través de una evolución social, han
sido revestidas de un conjunto de comportamientos, actitudes, percepciones, pensamientos, etc; que la
humanidad ha impuesto a la mujer, ligando a las características biológicas sexuales una imagen concreta de lo
que "debe" ser, creando la relación entre sexo (macho/hembra) y género. Desmontar la creencia de que la
biología determina la condición femenina (o masculina), afirmando su naturaleza social es uno de los
principales objetivos de la teoría de género.
El sistema sexo/género asigna características culturales y, en consecuencia, artificiales y perfectamente
modificables, a cada uno de los sexos en forma de pares: arriba/abajo, activo/pasivo, fuerte/débil,
público/privado, racional/sentimental, etc. castigando toda forma de disidencia, tanto por parte de mujeres
como por parte de hombres.
3.2 Sexismo, patriarcado, androcentrismo, machismo y misoginia
a) Sexismo o discriminación de género, es el prejuicio o discriminación basada en el sexo o género, también
se refiere a las condiciones o actitudes que promueven estereotipos de roles sociales establecidos en
diferencias sexuales.1 Las actitudes sexistas se sostienen en creencias y estereotipos tradicionales sobre los
distintos roles de género. El término se utiliza habitualmente para referirse a la discriminación de las mujeres.
La discriminación sexual no es solo un concepto dependiente de actitudes individuales, sino que se encuentra
incorporado en numerosas instituciones de la sociedad
b) Patriarcado: Etimología: "patriarca" se compone de las palabras griegas "άρχω" (mandar) y "πατήρ"
(padre) y desde antiguo denominó a la organización social que otorga la primacía a la parte masculina de la
sociedad, e institucionaliza la influencia del padre de familia.
Dentro de la teoría feminista, el patriarcado ha pasado a significar el dominio del orden social por los
hombres, que se manifiesta de innumerables formas, creando un estado de cosas que configura, de forma
exterior a las mujeres, todos los aspectos de su existencia, a través de una violencia simbólica, de mitos y
creencias que convierten la situación de subordinación en "lo natural", algunos ejemplos de esta
subordinación patriarcal serían: discriminación social, laboral, sexual, lingüística, etc.
c) Androcentrismo: práctica, consciente o no, de otorgar a los varones o al punto de vista masculino una
posición central en la propia visión del mundo, de la cultura y de la sociedad. Se le opone el ginocentrismo.
d) Machismo: actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres. El machismo engloba al conjunto
de actitudes y prácticas aprendidas sexistas llevadas a cabo en pro del mantenimiento de órdenes sociales en
que las mujeres son sometidas o discriminadas".2 El machismo afecta a distintos niveles de la sociedad e
implica el conjunto de actitudes, conductas, y creencias destinadas a justificar y promover la prioridad
discriminatoria de conductas heterosexuales estereotipadas.
e) Misoginia: Literalmente significa odio o aversión a las mujeres y consiste en la tendencia ideológica o
psicológica que desprecia a la mujer y con ello todo lo considerado como femenino.
3.3 Prejuicios y estereotipos sexistas
a) Prejuicios y mitos sexistas
1. Las hormonas hacen la diferencia: no hay hormonas sólo masculinas o femeninas. Existen solo diferencias
de niveles pero la variación individual es a menudo más importante que la variación genérica,
18
2. Los genitales de hombres y mujeres son totalmente distintos. los genitales emergen de la misma masa de
tejido embrionario. Durante las primeras seis semanas de vida, las masas de tejido desarrollan de forma
idéntica. A las 6 o 7 semanas, dependiendo de si el feto tiene cromosomas XX o XY, los tejidos recién se
empiezan a diferenciar.
3. Los cerebros de hombres y mujeres son distintos: Salvo aspectos menores, no existen diferencias
consistentes y fiables en los cerebros masculinos y femeninos",
4. Sexo y género es lo mismo: Sexo y género están interconectados, pero no son lo mismo. El sexo es un
estado biológico que se mide a través de los cromosomas (XX o XY), aspectos del cuerpo y la fisiología. En
cambio, el género incluye roles, expectativas y percepciones que una sociedad tiene para los dos sexos. La
mayoría de las sociedades tienen dos sexos en un continuo de masculinidad-feminidad. Algunos tienen más.
Nacemos con un sexo biológico, pero adquirimos el género. Hay una tonelada de diversidad individual dentro
de las sociedades.
5. Los hombres son más agresivos que las mujeres: Los hombres no son naturalmente 'más agresivos' que las
mujeres, pero pueden utilizar la agresión física con más eficacia que ellas.
6. Las mujeres tienen instinto maternal, pero los hombres no tienen instinto paternal: tanto varones como
damas tienen las mismas posibles respuestas hormonales ante la llegada de un bebé, con una gran variación
entre los individuos. Los humanos son capaces de criar a los hijos sin distinción de sexo.
7. Los hombres quieren sexo, las mujeres relaciones de pareja: la variación es más alta entre los individuos, no
entre los sexos. Ambos cuerpos masculinos y femeninos responden de la misma manera a la unión en pareja y
no hay ninguna diferencia biológica en los patrones de apego o deseo.
b) Estereotipos sexistas
Son los modos de actuación considerados correctos e imputables a un rol determinado
en una sociedad y en un momento dado. La exclusión social por motivo de genero se asienta sobre los roles y
estereotipos de género.
ROLES SEXISTAS
ATRIBUTOS ESTEREOTIPOS DE GÉNERO
Mujer Hombre Mujer Hombre
Dócil Valiente Sensibles Racionales
Dependiente Independiente Tiernas Rudos
Insegura Seguro de sí Débiles Fuertes
Sensible Razonable Abnegadas Interesados
Hogareña Inquieto Tareas domésticas Proveer el gasto familiar
Comprensiva Aventurero Dóciles Rebeldes
Delicada Tenaz Apacibles Violentos
Tierna Fuerte Recatadas Expresivos
Afectiva Brusco Introvertidas Extrovertidos
Intuitiva Práctico Fieles Infieles
Temerosa Temerario Pasivas Activos
Sumisa Desobediente Responsables Irresponsables
Pasiva Activo Dependientes Independientes
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3.4 Formas de la discriminación del género
a) Socio-cultural
-Socialización por separado según el sexo
-Definición cultural de los roles sexuales apropiados
-Expectativas asignadas a los diferentes roles dentro de las relaciones
-Creencia en la superioridad innata de los varones
-Sistemas de valores que atribuyen a los varones el derecho de propiedad
sobre mujeres y niñas
-Concepción de la familia como esfera privada bajo el control del varón
-Tradiciones matrimoniales (precio de la novia, dote, etc.)
-Aceptación de la violencia como medio para resolver conflictos
Está compuesto de usos, costumbres, tradiciones, normas familiares y hábitos sociales, ideas, prejuicios,
símbolos, e incluso leyes cuya enseñanza-aprendizaje asegura su transmisión de generación en generación.
Define los roles o estereotipos de género y por mecanismos de la ideología, los hace aparecer como naturales
y universales.
b) Política Representación insuficiente de la mujer en las esferas del poder, la política, los medios de
comunicación y en las profesiones médica y jurídica
- Concepción de la vida familiar como un asunto privado y fuera del alcance del control del Estado
- Riesgo de desafiar el status quo o las doctrinas religiosas
- Restricciones en la organización de las mujeres como fuerza política
- Restricciones en la participación de las mujeres en el sistema político
organizado
c) Económico-laboral - Dependencia económica de la mujer respecto al varón
- Restricciones en el acceso al crédito
- Restricciones en el acceso al empleo en los sectores formales e informales
- Restricciones en el acceso de las mujeres a la educación y a la capacitación
- Leyes discriminatorias en materia de herencia, derecho de propiedad, uso
del terreno público, y pago de pensiones alimenticias a divorciadas y viudas
- Desigualdades retributivas y
- El techo de cristal
- Perfiles profesionales con bajo perfil económico y social
d) Afectivo-sexual (relaciones de pareja)
- Relaciones de dominación basadas en el poder.
- Sometimiento de la mujer al placer sexual del hombre.
- Manipulación y extorsión emocional por parte del hombre.
- Situaciones de violación y/o abusos sexuales.
- Tratar a las mujeres como objetos sexuales.
e) Doméstica:
- Distribución no igualitaria de las tareas del hogar.
- Concepción del ámbito doméstico como ámbito privado donde no rigen las leyes sociales.
- Concepción del padre como “cabeza de familia”.
- Feminización y desvalorización de las tareas del hogar.
- Educación sexista en el seno familiar.
f) Lingüística: Se ha argumentado que las dicotomías sexuales existen en el idioma, si bien se discute si
determinado lenguaje provoca sexismo o el sexismo provoca cierto lenguaje.El lenguaje neutro en términos de
género, como parte de la corrección política, es la elusión de nombres de profesión sexistas («asistente de
vuelo» en lugar de «azafata»), uso no paralelo («cónyuges» en lugar de «marido y mujer») y otras expresiones
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que algunos consideran sexistas. Quienes lo defienden creen que el uso de términos específicos de un género
supone un sesgo para excluir a individuos en función de su sexo. Sus oponentes cuestionan que tal campaña
elusiva se libre también en el plano semántico. Alguna feministas han denunciado que el lenguaje tradicional
no puede reflejar adecuadamente la presencia de las mujeres en la sociedad moderna».
3.5 La violencia de género
a) Definición: La violencia de género es el tipo de violencia física o psicológica ejercida contra cualquier
mujer por el mero hecho de serlo.
En diciembre de 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas en su “Declaración sobre la eliminación
de la violencia contra la mujer” señaló la siguiente definición de violencia de género: «(...) todo acto de
violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico,
incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública
o en la vida privada» (Asamblea General de la ONU. Resolución 48/104, 20 de diciembre de 1993).
La violencia de género por lo tanto:«(...) agrupa todas las formas de violencia que se ejercen por parte del
hombre sobre la mujer en función de su rol de género: violencia sexual, tráfico de mujeres, explotación
sexual, mutilación genital, etc. independientemente del tipo de relaciones interpersonales que mantengan
agresor y víctima, que pueden ser de tipo sentimental, laboral, familiar, o inexistentes».
b) Causas (véase apartado sobre las Formas de discriminación de género).
c) Consecuencias (véase apartado sobre los Tipos de violencia de género).
d) Tipos
* Física: Es la más evidente y abarca cualquier acto no accidental, que provoque o pueda producir daño en el
cuerpo de la mujer, irían desde las bofetadas, hasta el asesinato.
* Psíquica: Son todas aquellas conductas que producen desvalorización y sufrimiento en la mujer. Son las
amenazas, las humillaciones, exigencias de obediencia, intentar convencer a la víctima de que ella es culpable
de cualquier problema. Son también los insultos, el control de las salidas de casa, humillaciones en público,
descalificar siempre a la mujer, aislamiento, etc.
* Sexual: Siempre que se imponga a la mujer una relación sexual contra su voluntad, ya sea completa o
incompleta.
* Social: El maltratador va alejando, cada vez más, a la mujer de su familia y de su red de contactos, no
permitiéndole que mantenga relación con ellos/as.
* Económica: La víctima no tiene acceso al dinero, porque el agresor se lo controla, incluso aunque ella sea
independiente económicamente.
e) Perfil del agresor y de la víctima
1. El agresor
Muy dependiente
El agresor también va a ser una persona muy dependiente a nivel emocional, lo que le diferencia de su víctima
va a ser el carácter agresivo para mostrar esa dependencia.
Confiado y altivo
Aparecerá altivo, seguro de sí mismo, confiado con la pareja, seguro del no abandono; en contraposición con
su pareja necesitará la humillación y la sumisión del otro para estar contento ya que así no peligra su situación
de poder.
Sentimientos contradictorios mal gestionados
A menudo tienen sentimientos diferentes hacia la pareja, la necesitan y la quieren pero sienten hostilidad hacia
ella como forma de canalizar sus carencias de tiempos atrás (infancia, adolescencia). El agresor representa un
caso de extremo de falta de educación emocional.
Celosos
Suelen aparecer los celos patológicos sin fundamento, también acosan, humillan y controlan a la pareja en
todo lo que hace como forma de camuflar su necesidad de dependencia y su baja autoestima.
Muchas carencias escondidas
El agresor se camufla bajo una coraza de imposición y violencia, pero realmente es una personalidad
21
patológica con muchas carencias y muy poca valoración sobre sí mismo, a menudo son incapaces de mostrar
sentimientos de afecto, compasión o empatía hacia el resto de las personas. Esta frigidez emocional unida al
alcoholismo o las drogadicciones puede tener consecuencias fatales.
2. La víctima
En primer lugar, la autoestima y el valor que estas personas se dan a sí mismas es muy bajo, y nada tienen que
ver con su nivel intelectual.
Ya sea una mujer de clase alta como una más humilde, el maltrato aparece de la misma manera y ocasiona en
las mujeres efectos comunes.
Ausencia de cariño y afecto
A menudo son mujeres con un historial muy pobre de cariño y afecto, acostumbradas a ser poco valoradas por
el entorno.
Falta de Autoestima
También aparece en ellas un concepto de sí mismas muy pobre, no desarrollando sus potenciales en otras
áreas, ya que se quedan aisladas en la casa. La víctima del maltrato poco a poco se encuentra más aislada de
su entorno social y sus relaciones interpersonales disminuyen desde el principio, ya se encarga el maltratador
de inculcar miedo para que no pueda comunicarse con nadie.
Falso concepto de la pareja
Otro frente importante de problemas para la víctima está en su razonamiento sobre las relaciones
interpersonales, lo que significan para ella y sobre todo a nivel de pareja. Esta mujer va a tener muchos
pensamientos erróneos que también van a ayudar a que se mantenga pasiva ante el problema.
Los demás importan más que uno mismo
Debido a su necesidad de afecto y de valoración por parte de los demás, se dedican a dejar de lado sus
necesidades y a cubrir las de su pareja o de sus hijos, con el fin de no ser abandonadas y de ser queridas para
siempre. Es una dedicación absoluta que demuestra su dependencia emocional.
Miedo a la soledad
También aparece un miedo a la ruptura y a la soledad cuando todo acaba, de tal manera que esto les ayuda a
mantener la relación.
Por otro lado, cuando termina se encuentran perdidas y por ello a veces vuelven a perdonar al agresor
3.6 Feminismo
3.6.1 Definición: El feminismo es un conjunto heterogéneo de ideologías y de movimientos políticos y
culturales que 1) Supone la toma de conciencia por parte de las mujeres de la opresión, dominación, y
explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del patriarcado y 2)
Tiene como objetivo la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en tanto que seres humanos iguales en
dignidad. De este modo, el feminismo es una teoría crítica, cuyo origen teórico está en la Ilustración, pero que
se configura como un proyecto emancipatorio (liberación de las mujeres), en torno a las ideas de autonomía,
igualdad y solidaridad. Marcuse dice que el movimiento feminista actúa a dos niveles: uno, el de la lucha por
conseguir la igualdad completa en lo económico, en lo social y en lo cultural; otro, “más allá de la igualdad”
tiene como contenido la construcción de una sociedad en la que quede superada la dicotomía hombre-mujer.
En su consideración de movimiento social, el feminismo se conceptúa como un proceso, una sucesión de
etapas que han ido desarrollando ideas y conceptos, teorías, estrategias, acciones, y corrientes diversificadas
(el feminismo liberal, anarcofeminismo, feminismo de la diferencia, el feminismo de la igualdad, marxista,
etc.).
Gracias a la influencia del movimiento feminista, las mujeres lograron el acceso a la educación, el ejercicio
del derecho al sufragio activo y pasivo, la protección de sus derechos sexuales y reproductivos, entre otros
muchos otros que configuran la noción de ciudadanía en la democracia.
Relación con otros movimientos. Las feministas en general tienen un acercamiento global hacia la política,
creyendo en las palabras de Martin Luther King, "Una injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la
justicia en todo lugar". Siguiendo dicha creencia, las feministas usualmente apoyan otros movimientos como
el movimiento por los derechos civiles, el movimiento pacifista, el movimiento por la soberanía alimentaria o
el movimiento por los derechos de los homosexuales.
22
3.6.2 Historia del feminismo
1. El Feminismo premoderno
El proceso de recuperación histórica de la memoria feminista no ha hecho más que comenzar. En general
puede afirmarse que ha sido en los periodos de ilustración y en los momentos de transición hacia formas
sociales más justas y liberadoras cuando ha surgido con más fuerza la polémica feminista.
La Ilustración sofística (s. V a. C.) produjo el pensamiento de la igualdad entre los sexos, aunque ha
sobrevivido mucho mejor la reacción patriarcal que generó (Platón, Aristóteles, etc.). : Con tan ilustres
precedentes, la historia occidental fue tejiendo minuciosamente -desde la religión, la ley y la ciencia- el
discurso y la práctica que afirmaba la inferioridad de la mujer respecto al varón. Discurso que parecía dividir
en dos la especie humana: dos cuerpos, dos razones, dos morales, dos leyes.
El Renacimiento trajo consigo un nuevo paradigma humano, el de autonomía, pero no se extendió a las
mujeres. El solapamiento de lo humano con los varones permite la apariencia de universalidad del "ideal de
hombre renacentista". Sin embargo, la importancia de la educación generó numerosos tratados pedagógicos y
abrió un debate sobre la naturaleza y deberes de los sexos. Un importante precedente fue la obra de Christine
de Pisan, La ciudad de las damas (1405). Pisan ataca el discurso de la inferioridad de las mujeres y ofrece una
alternativa a su situación.
2.El Feminismo moderno
a) Siglo XVIII: La Ilustración. En la Francia del siglo XVII, los salones comenzaban su andadura como
espacio público capaz de generar nuevas normas y valores sociales. En los salones, las mujeres tenían una
notable presencia y la denominada ’querelle féministe’ deja de ser coto privado de teólogos y moralistas y
pasa a ser un tema de opinión pública". Las reacciones patriarcales son patentes en obras misóginas como Las
mujeres sabias de Molière y La culta latiniparla de Quevedo.
La obra del filósofo cartesiano Poulain de la Barre y los movimientos de mujeres que tuvieron lugar durante la
Revolución Francesa son dos momentos clave -teórico uno, práctico el otro- en la articulación del feminismo
moderno. El texto de Poulain de la Barre titulado Sobre la igualdad de los sexos (1673) sería la primera obra
feminista que se centra explícitamente en fundamentar la demanda de igualdad sexual. Pero fue durante la
Revolución Francesa cuando aparecen las más contundentes demandas de igualdad sexual. Seguramente uno
de los momentos más lúcidos en la paulatina toma de conciencia feminista de las mujeres está en la
Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana (1791) de Olympe de Gouges quien afirmó: "Extraño,
ciego, hinchado de ciencias y degenerado, en este siglo de luces y de sagacidad, en la ignorancia más crasa,
quiere mandar como un déspota sobre un sexo que recibió todas las facultades intelectuales y pretende gozar
de la revolución y reclamar sus derechos a la igualdad, para decirlo de una vez por todas". En 1792, la inglesa
Mary Wollstonecraft redactó el texto “Vindicación de los derechos de la mujer”.
b) Siglo XIX: sufragistas, socialistas y anarquistas
En el siglo XIX, el siglo de los grandes movimientos sociales emancipatorios, el feminismo aparece, por
primera vez, como un movimiento social de carácter internacional, con una identidad autónoma teórica y
organizativa. El desarrollo de las democracias censitarias y el decisivo hecho de la industrialización suscitaron
enormes expectativas respecto al progreso de la humanidad. Sin embargo, a las mujeres se les negaban los
derechos civiles y políticos más básicos, segando de sus vidas cualquier atisbo de autonomía personal.
El nuevo sistema económico incorporó masivamente a las mujeres proletarias al trabajo industrial pero, en la
burguesía, las mujeres quedaron enclaustradas en un hogar que era, cada vez más, símbolo del status y éxito
laboral del varón. En este contexto, las mujeres comenzaron a organizarse en torno a la reivindicación del
derecho al sufragio, lo que explica su denominación como sufragistas. Las sufragistas luchaban por la
igualdad en todos los terrenos apelando a la auténtica universalización de los valores democráticos y liberales.
Sin embargo, y desde un punto de vista estratégico, consideraban que, una vez conseguido el voto y el acceso
al parlamento, podrían comenzar a cambiar el resto de las leyes e instituciones. Además, el voto era un medio
de unir a mujeres de opiniones políticas muy diferentes. En Estados Unidos, el movimiento sufragista estuvo
inicialmente muy relacionado con el movimiento abolicionista. Gran número de mujeres unieron sus fuerzas
para combatir en la lucha contra la esclavitud. En Europa, el movimiento sufragista inglés fue el más potente
y radical. Desde 1866, en que el diputado John Stuart Mill, autor de “La sujeción de la mujer”, presentó la
primera petición a favor del voto femenino en el Parlamento, no dejaron de sucederse iniciativas políticas. Sin
embargo, los esfuerzos dirigidos a convencer y persuadir a los políticos de la legitimidad de los derechos
políticos de las mujeres provocaban burlas e indiferencia. En consecuencia, el movimiento sufragista dirigió
su estrategia a acciones más radicales. Las sufragistas fueron encarceladas, protagonizaron huelgas de hambre
23
y alguna encontró la muerte defendiendo su máxima: "votos para las mujeres". Tendría que pasar la Primera
Guerra Mundial y llegar el año 1928 para que las mujeres inglesas pudiesen votar en igualdad de condiciones.
Los socialistas utópicos fueron los primeros en abordar el tema de la mujer. Fourier sostuvo la tesis de que la
situación de las mujeres era el indicador clave del nivel de progreso y civilización de una sociedad.
Aunque las socialistas apoyaban tácticamente las demandas sufragistas, también las consideraban enemigas de
clase y las acusaban de olvidar la situación de las proletarias, lo que provocaba la desunión de los
movimientos.
El anarquismo no articuló con tanta precisión teórica como el socialismo la problemática de la igualdad entre
los sexos. Sin embargo, el anarquismo como movimiento social contó con numerosas mujeres que
contribuyeron a la lucha por la igualdad. Ya entrado el siglo XX, Emma Goldman (1869-1940), para quien
poco vale el acceso al trabajo asalariado si las mujeres no son capaces de vencer todo el peso de la ideología
tradicional en su interior. Su rebelión contra la jerarquización, la autoridad y el Estado, las llevaba, por un
lado y frente a las sufragistas, a minimizar la importancia del voto y las reformas institucionales; por otro,
veían como un peligro enorme lo que a su juicio proponían los comunistas: la regulación por parte del Estado
de la procreación, la educación y el cuidado de los niños.
3. Feminismo postmoderno: Siglo XX: Los años 60 y 70
a) Feminismo liberal. La consecución del voto y todas las reformas que trajo consigo habían dejado
relativamente tranquilas a las mujeres; sus demandas habían sido satisfechas, vivían en una sociedad
legalmente cuasi-igualitaria Sin embargo, se acercaba un nuevo despertar de este movimiento social gracia a
la obra de Simone de Beauvoir que escribió el Segundo sexo (1949). Las mujeres experimentaron una gran
dificultad para descubrir y expresar los términos de su opresión en la época de la "igualdad legal". Así Betty
Friedan decía que el problema de las mujeres era el "problema que no tiene nombre", y el objeto de la teoría y
la práctica feministas fue, justamente, el de nombrarlo. Friedan, en su obra, La mística de la feminidad (1963),
analizó la profunda insatisfacción de las mujeres estadounidenses consigo mismas y su vida, y su traducción
en problemas personales y diversas patologías autodestructivas: ansiedad, depresión, alcoholismo. Betty
Friedan contribuyó a fundar en 1966 la que ha llegado a ser una de las organizaciones más feministas más
poderosas de Estados Unidos, y sin duda la máxima representante del feminismo liberal, la Organización
Nacional para las Mujeres (NOW). El feminismo liberal se caracteriza por definir la situación de las mujeres
como una de desigualdad -y no de opresión y explotación- y por postular la reforma del sistema hasta lograr la
igualdad entre los sexos. Las liberales comenzaron definiendo el problema principal de las mujeres como su
exclusión de la esfera pública, y propugnaban reformas relacionadas con la inclusión de las mismas en el
mercado laboral. También desde el principio tuvieron una sección destinada a formar u promover a las
mujeres para ocupar puestos públicos. Pero bien pronto, la influencia del feminismo radical empujó a las más
jóvenes hacia la izquierda.
b) Feminismo radical
Los sesenta fueron años de intensa agitación política. Las contradicciones de un sistema que tiene su
legitimación en la universalidad de sus principios, pero que en realidad es sexista, racista, clasista e
imperialista, motivaron a la formación de la llamada Nueva Izquierda y diversos movimientos sociales
radicales como el movimiento antirracista, el estudiantil, el pacifista y, claro está, el feminista. La
característica distintiva de todos ellos fue su marcado carácter contracultural: no estaban interesados en la
política reformista de los grandes partidos, sino en forjar nuevas formas de vida -que prefigurasen la utopía
comunitaria.
Las interminables y acaloradas discusiones entorno a cuál era la contradicción o el enemigo principal
caracterizaron el desarrollo del neofeminismo. Mientras unas luchaban por hacer entender a las políticas que
la opresión de las mujeres no es solamente una simple consecuencia del Sistema, sino un sistema específico
de dominación en que la mujer es definida en términos del varón, otras no podían dejar de ver a los varones
como víctimas del sistema y de enfatizar el no enfrentamiento con éstos
Política sexual de Kate Millet y La dialéctica de la sexualidad de Sulamit Firestone, publicadas en el año
1970. Armadas de las herramientas teóricas del marxismo, el psicoanálisis y el anticolonialismo, estas obras
acuñaron conceptos fundamentales para el análisis feminista como el de patriarcado, género y casta sexual. El
patriarcado se define como un sistema de dominación sexual que se concibe, además, como el sistema básico
de dominación sobre el que se levanta el resto de las dominaciones, como la de clase y raza. El género expresa
la construcción social de la feminidad y la casta sexual alude a la común experiencia de opresión vivida por
todas las mujeres [6]. Estas autoras identificaron como centros de la dominación patriarcal esferas de la vida
que hasta entonces se consideraban "privadas". A ellas corresponde el mérito de haber revolucionado la teoría
24
política al analizar las relaciones de poder que estructuran la familia y la sexualidad; lo sintetizaron en un
slogan: lo personal es político. Consideraban que los varones, todos los varones y no sólo una élite, reciben
beneficios económicos, sexuales y psicológicos del sistema patriarcal, pero en general acentuaban la
dimensión psicológica de la opresión.
Una de las aportaciones más significativas del movimiento feminista radical fue la organización en grupos de
autoconciencia. . Consistía en que cada mujer del grupo explicase las formas en que experimentaba y sentía su
opresión. El propósito de estos grupos era "despertar la conciencia latente que... todas las mujeres tenemos
sobre nuestra opresión", para propiciar "la reinterpretación política de la propia vida" y poner las bases para su
transformación. Sin embargo, los diferentes grupos de radicales variaban en su apreciación de esta estrategia.
Hubo acalorados debates internos, y finalmente autoconciencia-activismo se configuraron como opciones
opuestas.
El activismo de los grupos radicales fue, en más de un sentido, espectacular. Espectaculares por
multitudinarias fueron las manifestaciones y marchas de mujeres, pero aún más eran los lúcidos actos de
protesta y sabotaje que ponían en evidencia el carácter de objeto y mercancía de la mujer en el patriarcado.
Con actos como la quema pública de sujetadores y corsés, el sabotaje de comisiones de expertos sobre el
aborto o la simbólica negativa de la carismática Ti-Grace Atkinson a dejarse fotografiar en público al lado de
un varón, las radicales consiguieron que la voz del feminismo entrase en todos y cada uno de los hogares
estadounidenses. Las feministas no sólo crearon espacios propios para estudiar y organizarse, sino que
desarrollaron una salud y una ginecología no patriarcales, animando a las mujeres a conocer su propio cuerpo.
También se fundaron guarderías, centros para mujeres maltratadas, centros de defensa personal y un largo
etcétera.
Tal y como se desprende de los grupos de autoconciencia, otra característica común de los grupos radicales
fue el exigente impulso igualitarista y antijerárquico: ninguna mujer está por encima de otra. En realidad, las
líderes estaban mal vistas, y una de las constantes organizativas era poner reglas que evitasen el predominio
de las más dotadas o preparadas. Así es frecuente escuchar a las líderes del movimiento, que sin duda existían,
o a quienes actuaban como portavoces, "pedir perdón a nuestras hermanas por hablar por ellas". La tesis de la
hermandad o sororidad de todas las mujeres unidas por una experiencia común también se vio amenazada por
la polémica aparición dentro de los grupos de la cuestión de clase y del lesbianismo. Pero, en última instancia,
fueron las agónicas disensiones internas, más el lógico desgaste de un movimiento de estas características, lo
que trajo a mediados de los setenta el fin del activismo del feminismo radical.
Numerosas obras de la década de los setenta declaran ser intentos de conciliar teóricamente feminismo y
socialismo y defienden la complementariedad de sus análisis. Así lo hicieron, entre otras muchas, Sheyla
Rowbotham, Roberta Hamilton, Zillah Eisenstein y Juliet Michell. Las feministas socialistas han llegado a
reconocer que las categorías analíticas del marxismo son "ciegas al sexo" y que la "cuestión femenina" nunca
fue la "cuestión feminista" [11], pero también consideraban que el feminismo es ciego para la historia y para
las experiencias de las mujeres trabajadoras, emigrantes o "no blancas" . De ahí que sigan buscando una
alianza más progresiva entre los análisis de clase, género y raza. Pero en esta renovada alianza, el género y el
patriarcado son las categorías que vertebran sus análisis de la totalidad social.
c) Feminismo cultural y de la diferencia. El feminismo radical estadounidense habría evolucionado hacia un
nuevo tipo de feminismo para el que utiliza el nombre de feminismo cultural. La evolución radica en el paso
de una concepción constructivista del género, a una concepción esencialista. Pero la diferencia fundamental
está en que mientras el feminismo radical -y también el feminismo socialista y el liberal- lucha por la
superación de los géneros, el feminismo cultural parece afianzarse en la diferencia.
1) El feminismo cultural estadounidense engloba a las distintas corrientes que igualan la liberación de las
mujeres con el desarrollo y la preservación de una contracultura femenina: vivir en un mundo de mujeres para
mujeres [1]. Esta contracultura exalta el "principio femenino" y sus valores y denigra lo "masculino". Los
hombres representan la cultura, las mujeres la naturaleza. Ser naturaleza y poseer la capacidad de ser madres
comporta la posesión de las cualidades positivas, que inclinan en exclusiva a las mujeres a la salvación del
planeta, ya que son moralmente superiores a los varones. La sexualidad masculina es agresiva y
potencialmente letal, la femenina difusa, tierna y orientada a las relaciones interpersonales. Por ultimo, se
deriva la opresión de la mujer de la supresión de la esencia femenina. De todo ello se concluye que la política
de acentuar las diferencias entre los sexos, se condena la heterosexualidad por su connivencia con el mundo
masculino y se acude al lesbianismo como única alternativa de no contaminación.
2) El feminismo francés de la diferencia parte de la constatación de la mujer como lo absolutamente otro.
Instalado en dicha otredad, pero tomando prestada la herramienta del psicoanálisis, utiliza la exploración del
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inconsciente como medio privilegiado de reconstrucción de una identidad propia, exclusivamente femenina.
Entre sus representantes destacan Annie Leclerc, Hélène Cixous y, sobre todo, Luce Irigaray. Su estilo
técnico-filosófico no debe hacernos pensar en un movimiento sin incidencia alguna en la práctica. Desde el
mismo se criticaba duramente al feminismo igualitario por considerar que es reformista, asimila las mujeres a
los varones y, en última instancia, no logra salir del paradigma de dominación masculina.
3) Feminismo italiano de la diferencia: el escrito de Carla Lonzi, Escupamos sobre Hegel. Las italianas, muy
influidas por la tesis de las francesas sobre la necesidad de crear una identidad propia y la experiencia de los
grupos de autoconciencia de las estadounidenses, siempre mostraron su disidencia respecto a las posiciones
mayoritarias del feminismo italiano. Critican al feminismo reivindicativo por victimista y por no respetar la
diversidad de la experiencia de las mujeres. Además plantean que de nada sirve que las leyes den valor a las
mujeres si éstas de hecho no lo tienen. A cambio, parecen proponer trasladarse al plano simbólico y que sea en
ese plano donde se produzca la efectiva liberación de la mujer, del "deseo femenino". Ligada a esta liberación,
muy volcada en la autoestima femenina, están diversas prácticas entre mujeres, como el affidamento,
concepto de difícil traducción, en que el reconocimiento de la autoridad femenina juega un papel
determinante. Lo que sí se afirma con claridad es que para la mujer no hay libertad ni pensamiento sin el
pensamiento de la diferencia sexual. Es la determinación ontológica fundamental.
d) Feminismo institucional: decada de los '80-'90 parece que pasará a la historia como una década
especialmente conservadora. De hecho, el triunfo de carismáticos líderes ultraconservadores en países como
Inglaterra y Estados Unidos, cierto agotamiento de las ideologías que surgieron en el siglo XIX, más el
sorprendente derrumbamiento de los Estados socialistas, dieron paso a los eternos profetas del fin los
conflictos sociales y de la historia. Sin embargo, la muerte, al menos aparente, del feminismo como
movimiento social organizado no implicaba ni la desaparición de las feministas como agentes políticos, ni la
del feminismo como un conjunto de prácticas discursivas contestadas, pero siempre en desarrollo" [6].
Efectivamente, el feminismo no ha desaparecido, pero sí ha conocido profundas transformaciones. En estas
transformaciones han influido tanto los enormes éxitos cosechados Como la profunda conciencia de lo que
queda por hacer. Los éxitos cosechados han provocado una aparente, tal vez real, merma en la capacidad de
movilización de las mujeres en torno a las reivindicaciones feministas
Sin embargo, aparte de la imprescindible labor de los grupos feministas de base, que siguen su continuada
tarea de concienciación, reflexión y activismo, ha tomado progresivamente fuerza lo que ya se denomina
feminismo institucional. Los feminismos institucionales tienen algo en común: el decidido abandono de la
apuesta por situarse fuera del sistema y por no aceptar sino cambios radicales.. Ahora bien, no puede pensarse
que este abandono de la "demonización" del poder no reciba duras críticas desde otros sectores del feminismo,
y no haya supuesto incluso un cambio lento y difícil para todo un colectivo que, aparte de su vocación radical,
ha sido "socializado en el no poder".
3.7 Cuestionario que guía la lectura y estudio del tema 3
3.1 Diferencia sexo-género
1. Realiza la distinción entre sexo/género con tus propias palabras.
2. ¿Qué tres características atribuirías al sexo masculino y femenino?
3. a) ¿Qué tres características atribuirías al género masculino y femenino?;
b) Señala dos rasgos de género masculinos y dos femeninos en cada uno de los siguientes aspectos: i.
Rasgos físicos; ii. Actitudes y comportamientos; iii. Objetos; iv. Ideas o palabras; v. Actividades
profesionales y/o recreativas; vi. Rasgos psicológicos;
c) Señala 5 formas culturales de remarcar o pronunciar las diferencias biológicas entre hombre y mujer;
d) ¿Se pueden modificar los roles y las relaciones de género?
4. ¿Cuál ha sido uno de los principales objetivos de la teoría de género?
5. Comenta y valora la siguiente frase: “[...] la humanidad ha impuesto a la mujer […] una imagen
concreta de lo que "debe" ser [...]”.
6. El texto dice que los estereotipos de género asignan determinados atributos contrapuestos (pares) a
hombres y mujeres. a) ¿Qué atributos se asignan a las mujeres?; b) ¿Qué comentario te sugiere la
anterior asignación de atributos?; c) ¿Qué forma tiene la sociedad de asegurarse que hombres y mujeres
cumplen con sus atributos de género?
3.2 Sexismo, patriarcado, androcentrismo, machismo y misoginia
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7. El texto dice que “Las actitudes sexistas se sostienen en creencias y estereotipos tradicionales sobre
los distintos roles de género”. ¿Qué significan en este contexto los términos a) ESTEREOTIPO y b)
ROLES?
8. ¿El sexismo sólo se aplica a los individuos que tienen actitudes sexistas? Razona tu respuesta.
9. ¿Qué conceptos implica la etimología del término “Patriarca”?
10. a) ¿Qué es lo que institucionaliza el patriarcado?; b) ¿Qué significa en la pregunta anterior
“institucionalizar”?
11. El texto dice que “[…] el patriarcado ha pasado a significar el dominio del orden social por los
hombres […] a través de una violencia simbólica, de mitos y creencias que convierten la situación de
subordinación en "lo natural" […]. a) Explica el término “violencia simbólica”; b) Explica qué quiere
decir que “convierten la situación de subordinación en `lo natural'”.
12. a) ¿Qué 4 ejemplos pone el texto de subordinación patriarcal?; b) Señala 2 ejemplos más concretos
de 2 de los ejemplos anteriores?
13. ¿Por qué se dice del androcentrismo que es una “práctica”?; b) ¿Por qué se dice que esa práctica
puede ser “consciente o no”?
14. Señala un ejemplo concreto de lo que significa dar al “punto de vista masculino una posición central
en la propia visión del mundo, de la cultura y de la sociedad”.
15. El texto dice que “El machismo engloba al conjunto de actitudes y prácticas aprendidas sexistas” y
que son creencias y prácticas “destinadas a justificar y promover la prioridad discriminatoria”. a) ¿Por
qué se dice que las actitudes y prácticas son aprendidas?; b) ¿Qué significa que las creencias y prácticas
machistas “justifican y promueven” la discriminación?
16. ¿Qué es la misoginia?
3.3 Prejuicios y estereotipos sexistas: a) Prejuicios y mitos sexistas
17. Explica con tus palabras de qué se quiere decir cuando hablamos de “mitos sexistas”.
18. a) ¿Qué es un prejuicio?; b) ¿Cómo valoras los prejuicios?; c) ¿Podrían tener alguna utilidad los
prejuicios?
19. ¿Se puede hablar de hormonas masculinas o femeninas? Razona tu respuesta.
20. ¿Existe una distinción absoluta entre hombres y mujeres en función de sus genitales? Aporta dos
razones para apoyar tu respuesta.
21. Explica la expresión: “Nacemos con un sexo biológico, pero adquirimos el género”.
22. a) Busca una definición de “transexualidad” y “hermafroditismo”. b) ¿Qué te sugieren los
fenómenos anteriores en relación a la discusión sobre las distinciones sexuales?
23. ¿Qué argumento ofrece el texto para desmontar el mito de que los hombres entienden las relaciones
amorosas en términos sexuales y las mujeres en términos afectivos?
3.3 Prejuicios y estereotipos sexistas: b) Estereotipos sexistas
24. ¿Los estereotipos y roles de género que ofrece la sociedad se presentan como algo optativo para las
personas?
25. Señala 3 atributos de género masculino/femenino (si eres hombre/mujer) con los que NO te
identifiques y 3 atributos de género femenino/masculino (si eres hombre/mujer) con los que SÍ te
identifiques.
26. Señala 3 estereotipos de género masculino/femenino (si eres hombre/mujer) con los que NO te
identifiques y 3 estereotipos de género femenino/masculino (si eres hombre/mujer) con los que SÍ te
identifiques.
27. Extrae algunas conclusiones sobre los dos ejercicios anteriores.
3.4 Formas de la discriminación del género
28. Concreta con ejemplos reales que hayas visto, vivido o conocido por referencias 5 de las formas de
discriminación señaladas en el texto.
3.5 La violencia de género
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29. ¿Qué dos aspectos destacarías de la definición de violencia de género ofrecida por la Asamblea
General de las Naciones Unidas?
30. Señala 5 consecuencias diferenciadas de la violencia de género atendiendo a los 5 tipos de violencia
de género que se distinguen.
31. a) ¿Qué problemas psicológicos suele presentar el agresor de la violencia de género?; b) ¿Qué rasgos
de personalidad suele presentar el agresor?; c) ¿La violencia de género suele ir vinculada a algún tipo de
problemática social?
32. a) ¿Qué problemas psicológicos suele presentar la víctima de la violencia de género?; b) ¿Qué rasgos
de personalidad suele presentar la víctima?; c) ¿Qué creencias o pensamientos erróneos suele tener la
víctima?
3.6 Feminismo
3.6.1 Definición
33. ¿De qué se da cuenta el movimiento feminista?
34. ¿Qué objetivo se marca el movimiento feminista?
35. ¿Qué significa que el feminismo es un proyecto emancipatorio?
36 ¿Qué dos niveles distingue Marcuse en el movimiento feminista?
37. ¿El feminismo como movimiento social tiene un conjunto de teoría y estrategias definidas? Razona
tu respuesta.
38. ¿Qué tres grandes logros ha alcanzado el movimiento feminista?
39. a) ¿Existen relaciones entre el movimiento feminista y otros movimientos sociales?; b) ¿Cuál es la
razón de tal conexión o falta de conexión?
3.6.2 Historia del feminismo
40. ¿Puede considerarse el feminismo un movimiento únicamente contemporáneo? Justifica la respuesta.
41. ¿Por qué se han caracterizado los períodos históricos donde ha tomado mayor relieve las
reivindicaciones de índole feminista?
42. ¿Por qué no alcanzaron resonancia las primeras reivindicaciones sobre la igualdad de género en la
época pre-moderna?
43. a) Define (buscándolo en Internet) qué es el Humanismo del Renacimiento?; b) ¿Por qué puede
considerarse androcéntrico el Humanismo moderno (“ideal del hombre renacentista”)?
44. a) Sintetiza (buscándolo en Internet) el argumento de “Las mujeres sabias” de Molière; b) ¿Por qué
es una obra misógina?
45. ¿Las reivindicaciones feministas sólo han sido realizadas por las mujeres a lo largo de la historia?
Busca algún dato histórico que corrobore tu respuesta.
46. Las dos obras fundacionales del feminismo moderno (1791, 1792) a) ¿Por quién fueron escritas?; b)
¿Cómo se titulaban?; c) ¿En qué concepto inciden y coinciden?; d) Define con tus palabras o buscándolo
en Internet el concepto al que se hace referencia en el apartado (c).
47. ¿Qué dos transformaciones del movimiento feminista conlleva el siglo XIX?
48. ¿Existía alguna diferencia entre las mujeres proletarias y burguesas en la sociedad del XIX?
49. ¿En la reivindicación de qué derecho se centraron las feministas del s. XIX?
50. ¿Por qué el primer derecho reivindicado tenía un valor estratégico privilegiado?
51. ¿Cuáles fueron las primeras reacciones a las demandas del derecho al voto de las mujeres?
52. ¿Cuál fue la reacción de las sufragistas a estas primeras reacciones?
53. Realiza unos apuntes (máximo 5 líneas) de las ideas de John Stuart Mill autor de “La sujeción de la
mujer”.
54. ¿En qué año se logró en Inglaterra el derecho al voto de las mujeres?
55. ¿Qué tesis de corte feminista sostuvo Fourier?
56. ¿Diría Fourier que vivimos en un país “civilizado”?
57. ¿De qué decía Emma Goldman que debía liberarse la mujer?
58. ¿Qué conflictos ideológicos tenían las feministas anarquistas con las sufragistas y las comunistas?
59. ¿Qué problema seguían teniendo las mujeres en la época de la “sociedad legalmente casi-
igualitaria” [s. XX '60-'70]?
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60. ¿Qué motivó la aparición de la Nueva Izquierda?
61. ¿Qué puso de relieve la obra de Friedan “La mística de la feminidad” (1963)?
62. ¿Qué quiere decir que los movimiento sociales radicales tienen un marcado carácter contra-cultural?
63. ¿Qué herramientas teóricas utilizaron las obras de los años '70 “Política sexual” y “La dialéctica de
la sexualidad”?
64. Qué conceptos fundamentales establecieron las obras de Kate Millet y Sulamit Firestone?
65. ¿Cómo se define en el texto el concepto de “casta sexual”?
66. ¿Qué mérito se atribuye a las teorías de Millet y Firestone?
67. ¿Qué fueron los “grupos de autoconciencia” y qué objetivo tenían?
68. ¿Qué 3 ejemplos de protestas simbólicas de los grupos activistas se mencionan en el texto?
69. ¿Por qué hacia mediados de los setenta fue decayendo el activismo del feminismo radical?
70. ¿Cuál es la diferencia clave entre el feminismo radical y feminismo cultural?
71. ¿Qué representa el hombre y la mujer según el feminismo cultural estadounidense?
72. ¿Por qué razón defendió el feminismo cultural estadounidense la superioridad de la mujer sobre el
hombre?
73. ¿Qué relación hay entre el feminismo cultural y el lesbianismo?
74. ¿Cuál es la crítica del feminismo francés al feminismo igualitario?
75. ¿Qué tienen en común los “feminismos institucionales”?
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Temario pendientes cambios sociales 3ºeso

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    TEMARIO PENDIENTES CAMBIOSSOCIALES 3º ESO Tema 1. Sociedad e individuo. Estructuras y procesos sociales 1.1 El ser humano como ser socio-cultural 1.2 La socialización: definición, etapas y agentes 1.3 Individuo y sociedad: colectivismo e individualismo 1.4 La estructura social: definición y elementos 1.5 El cambio social: definición, tipos, factores y agentes Tema 2. Los Movimientos Sociales 2.1 Movimiento sociales 2.2 Movimiento sociales tradicionales 2.3 Nuevos movimientos sociales Tema 3. Patriarcado, violencia de género y feminismo 3.1 Diferencia sexo-género 3.2 Patriarcado, sexismo, androcentrismo, machismo y misoginia 3.3 Prejuicios y estereotipos sexistas 3.4 Formas de la discriminación del género 3.5 La violencia de género 3.6 Feminismo ***************************** TEMA 1. SOCIEDAD E INDIVIDUO. ESTRUCTURAS Y PROCESOS SOCIALES 1.1 El ser humano como ser socio-cultural 1.2 La socialización: definición, etapas y agentes 1.3 Individuo y sociedad: colectivismo e individualismo 1.4 La estructura social: definición y elementos 1.5 El cambio social: definición, tipos, factores y agentes 1.1 El ser humano como ser socio-cultural Funciones principales de la sociedad en relación al individuo: 1) Satisfacer sus necesidades primarias (alimentación, vestido, vivienda, etc.), 2) Adquirir sus capacidades intelectuales, volitivas y afectivas. 3) Adquirir los contenidos y modos de ser culturales (lengua, creencias, usos, valores, símbolos, aspiraciones, etc.) 4) Desarrollar una identidad personal propia. 1.2 LA SOCIALIZACIÓN Todos los seres humanos nacemos con el rasgo de la sociabilidad, es decir, la disposición a socializarnos y por tanto, realizarnos plenamente como seres humanos. Sin embargo, esta posibilidad puede realizarse o frustrarse (caso de los niños salvajes). a) DEFINICIÓN: consiste el proceso de asimilación e interiorización por aprendizaje y entrenamiento de las convenciones y creencias sociales gracias al cual nos identificamos e integramos en una sociedad. b) ETAPAS: 1) Socialización primaria: Se adquieren las pautas y creencias más básicas. Se caracteriza por ser afectiva, inconsciente e irreversible (constituyente). Ejemplos: lenguaje y dinámicas 1
  • 2.
    interpersonales básicas. Mecanismo:imitación y recompensa/castigo. 2) Socialización secundaria: Fase de readaptación y ampliación de pautas y creencias. Se caracteriza por ser consciente, racional, crítica y revisable. Ejemplos: formación educativa, segunda lengua, competencia laboral, etc. Mecanismo: comunicación verbal. c) Agentes de socialización a) Definición: aquellos elementos que hacen efectiva o intervienen activa y directamente en el proceso de socialización. b) Tipos: Pueden ser personas (familiares, amigos), grupos (sindicatos, asociaciones), instituciones (escuela, prensa, Iglesia) o instrumentos (libros, películas). 1. Familia: es el primer y más importante agente de socialización puesto que se ocupa, desde una relación de afectividad primaria, de la socialización inicial del niño la cual resulta determinante para su formación. 2. Escuela: constituye una primera institución profesional pensada con el objetivo expreso de educar y formar a los miembros de la sociedad. En la escuela, el niño se enfrenta a un doble aspecto socializador. Por un lado, será introducido en los contenidos fundamentales de diversas materias y, por otro, deberá adaptarse a las normas de funcionamiento de la institución asumiendo valores de cooperación, respeto y responsabilidad. 3. El grupo de iguales: es el grupo de individuos de la misma edad con los que el niño entra en relación en la escuela y la vida cotidiana. Constituye un elemento insustituible y clave para que el individuo supere de forma favorable la difícil tarea de socializarse. 4. Los medios de comunicación: transmiten toda una serie de experiencias y conocimientos ampliando significativamente la experiencia social del individuo si bien tenemos el problema de que, en ocasiones, los contenidos no se adecuan a la madurez cognitiva ni emocional del individuo. Mediante la socialización se promueve la identificación entre el individuo y la sociedad favoreciendo el desarrollo y la continuidad de ambos. Gracias a la socialización, por un lado, el individuo puede desarrollar una personalidad individual y, por otro lado, posibilita la adaptación y previene la marginación o exclusión social que pueden llevar a la fractura social. 1.3 Individuo y sociedad: colectivismo e individualismo El Individuo es la unidad menor que compone la sociedad mientras que sociedad es todo grupo humano que tenga cierta unidad (basada en el territorio y la cultura compartida) e independencia respecto a otros. Ahora bien, ¿qué valoraciones pueden hacerse de las relaciones entre individuo y sociedad? La socialización nos hace aptos para la vida en sociedad sin embargo la relación entre individuo y sociedad no sólo es armónica sino que también aparecen diversos tipos de fricciones y tensiones. Estas tensiones puede expresarse tanto como rechazo social frente a las desviaciones sociales como con autoexclusión del individuo por falta de identificación y aceptación de las pautas sociales. Ambas tensiones producen: marginación y segregación social que conlleva fractura y violencia social. Con el fin de evitar tales extremos existen dos modelos generales de mediación entre Individuo y sociedad: a) Colectivismo: según esta posición el individuo sólo tiene identidad como parte de un todo, por lo que debe estar sometido al buen funcionamiento del colectivo social. Cada individuo vale sólo en relación a su aportación a la totalidad social en relación a la cual puede ser perfectamente sustituible y reemplazable. El colectivismo extremo puede llevar al peligro del totalitarismo donde los derechos y libertades individuales desaparecen en beneficio de un supuesto bien común. b) Invididualismo: según esta posición el todo social no es más que una suma de individuos independientes por lo que la única justificación de la sociedad es el beneficio de cada uno de los individuos. Por esta razón, el individualismo fomenta virtudes individuales como 2
  • 3.
    la competitividad, elesfuerzo o la iniciativa personal. El individualismo extremo a menudo es criticado por ser un modelo poco solidario e injusto que promueve el beneficio de las clases privilegiadas. Ambas posiciones dan cuenta de recíproca necesidad y alergia entre individuo y sociedad haciéndonos conscientes de la necesidad de mediar entre los intereses colectivos e individuales para mantener una sociedad equilibrada, cohesionada y justa donde tanto la totalidad como las partes se beneficien y comprendan mutuamente. 1.4 La estructura social: definición y elementos a) Definición: Un sistema es un conjunto con propiedades específicas formado por elementos diferenciables pero interrelacionados. La estructura social consiste en el sistema de reglas y patrones sociales interconectados que establecen la red estable de la sociedad. Se compone tanto de los individuos que la integran como por las normas e instituciones que los relacionan. b) b> BB)Elementos: 1. El individuo: (ver punto 1.3) 2. Grupos: conjunto de individuos unidos conscientemente por algún tipo de relación. Existen dos tipos: i. Comunidad basada en relaciones afectivas (familia); ii. Asociación basada en relaciones de funcionalidad e interés. 3. Posiciones (rol y status): Consiste en la situación global que mantiene ca da individuo en el conjunto de la trama social. Tiene dos aspectos: i. El rol social como conjunto de exigencias comportamentales ligadas a nuestra posición. Y ii. El status social como categoría de prestigio o desprestigio efectivo y reconocido a cierto individuo por sus diversas condiciones de clase, edad, género, etnia, etc. 4. Normas: consisten en pautas que regulan por promoción o prohibición nuestra conducta individual e interpersonal con el fin de favorecer la convivencia. Existen dos tipos de normas: aquellas que llamamos explícitas por estar formuladas de forma precisa y elaborada por la autoridad pública y aquellas que denominamos implícitas porque sin estar registradas son de uso y conocimiento común general dentro de las convenciones sociales. 5. Instituciones: Cuando un conjunto de normas se vuelve estable y los individuos lo ven como algo externo e independiente se forma una institución. La institución se constituye como un sistema de normas que responde a una necesidad social y que constituye una objetivación de las normas. Ejemplos: matrimonio que es todo un entramado de pautas, ritos, obligaciones, derechos, etc. 1.5 El cambio social: definición, tipos, factores y agentes Introducción: la acción racional y la sociedad en conflicto Los seres humanos individuales son los que configuran mediante su interacción los cambios sociales. La acción humana se diferencia de la acción de las máquinas, la naturaleza y los animales puesto que presenta determinadas características específicas. La acción humana es: 1) Interindividual; 2) Consciente; 3) Racional y 4) Cooperativa y conflictiva. La ccoperación social puede presentarse de dos formas: a) Conformidad: atenimiento comportamental a las pautas sociales de forma consciente y asumida o no. b) Consenso: implica el atenimiento comportamental a las pautas sociales y además la adhesión e identificación psicológica con las mismas. Ahora bien, en una sociedad la cooperación nunca es absoluta pues la sociedad se encuentra vertebrada por fuerzas conflictivas. Precisamente de ahí nace el fenómeno de la desviación social como conducta que se aparta e incluso se opone a las pautas sociales. Sin la conflictividad social no puede entenderse el fenómeno del cambio social por lo que la conflictividad no debe entenderse en términos necesariamente negativos sino simplemente como un factor dinamizador. 3
  • 4.
    Por último, podemosdefinir la anomia social como aquella situación social de falta de regulación normalizada respecto a una situación concreta. Esta “ausencia de norma” bien puede darse por su efectiva carencia o bien por la existencia de normas contradictorias o inespecíficas. A) DEFINICIÓN: Consiste en una secuencia de eventos que produce, con el tiempo, la modificación o sustitución de estructuras sociales, pautas de interacción, unidades sociales (instituciones) y colectividades por otras nuevas. El cambio social se diferencia tanto del desarrollo como del progreso (y la regresión) social pues mientras que el desarrollo sólo implica incrementos cuantitativos y el progreso incrementos cualitativos, sin embargo, ninguno de ellos implica de por sí una re-estructuración social. b) tipos Se pueden establecer diversas tipologías de los cambios sociales en función de diversas variables: 1) Por su origen: pueden ser endógenos (provocados por cambios internos) o exógenos. 2) Por su novedad: pueden ser recurrentes o nuevos. 3) Por su ritmo: pueden ser lentos o rápidos. 4) Por su finalidad: pueden ser inducidos (provocados) o involuntarios. 5) Por su causa: pueden ser estructurales (afectan a las posiciones sociales) o funcionales (afectan sólo al desarrollo o depresión de determinado elemento social). c) Factores Es difícil predecir cuáles son las causas de determinados cambios sociales pero puede hablarse de circunstancias y factores que favorecen y en parte explican la irrupción de los mismos. 1) Nuevas necesidades sociales 2) Predisposición o actitudes de cambio 3) Sectores críticos 4) Valores y actitudes progresistas 5) Complejidad social y movilidad 6) Factores ecológicos, geográficos y demográficos 7) Factores culturales e ideológicos (voluntarios e involuntarios) 8) Factores tecnológicos y económicos. Ejemplos: Transición española y adolescencia. d) Agentes Todo cambio social presupone tres elementos: 1) Un tiempo histórico; 2) Un espacio físico-cultural; 3) Unos agentes que realizan el cambio y que al mismo tiempo se ven involucrados por las transformaciones que les rodean. Si bien cada individuo particular constituye un agente social potencialmente transformador, los agentes sociales suelen ser grupos e incluso generaciones de personas unidos por aspiraciones comunes. Los movimientos sociales tradicionales (MST) y los nuevos movimientos sociales (NMS) son buenos ejemplos de ello. 4
  • 5.
    Tema 2. LosMovimientos Sociales 2.1 Movimiento sociales: definición 2.2 Movimiento sociales tradicionales 2.3 Nuevos movimientos sociales 2.4 Lectura y cuestionario: ¿Qué son los movimientos sociales? » Pedro Ibarra 2.1 Los movimientos sociales representan desafíos colectivos planteados por personas que comparten objetivos comunes y cuya meta es provocar, impedir o reproducir un cambio social básico. Los movimientos sociales presentan las siguientes características: 1) Continuidad y estabilidad 2) Fuerte integración simbólica 3) Organización y acción semi-flexible 2.2 Son aquellos movimientos que emergen de las transformaciones histórico-sociales originadas por la revolución industrial (S. XIX) y que también se extienden transformados a lo largo del siglo XX y XXI. Por extensión también podemos referirnos como MST a algunos movimientos pre-industriales. Los MST tiene las siguientes características: 1) Estructura jerarquizada y centralizada 2) Acción directa, inflexible y corporativa 3) Intereses y objetivos materialistas 4) Relación con las instituciones públicas Ejemplos: sindicatos (UGT, CCOO, CNT) movimientos político-sociales (socialismo, anarquismo, comunismo, etc.) 2.3 Son aquello movimientos que aparecen a partir de la segunda mitad del siglo XX como respuesta a los nuevos retos de la sociedad post-industrial. Presentan las siguientes características: 1) Estructura no centralizada ni jerárquica: se organizan de forma asamblearia, control de los dirigentes y autonomía de las bases. 2) Acción indirecta, flexible, incidental y en ocasiones lúdica: En lugar de atacar los problemas sociales como un todo relacionado con el Estado, se centran en una sola reivindicación que sin embargo afecta a la cosmovisión tradicional. 3) Ideología y valores post-materialistas: las reivindicaciones no defienden intereses de clase ni son de carácter cuantitativo sino que se trata de reivindicaciones cualitativas e innegociables relacionadas con la afirmación de una identidad y/o estilo de vida. 4) Relación con los medios de comunicación: no se trata de presionar o negociar directamente con el Estado sino que se presiona indirectamente a través de los medios de comunicación con intervenciones simbólicas y de expresión. Ejemplos: Feminismo, Ecologismo, Pacifismo. 2.4. Lectura y cuestionario de ¿Qué son los movimientos sociales? » Pedro Ibarra: Anuario de Movimientos sociales. Una mirada sobre la red. Elena Grau y Pedro Ibarra (coord.). Icaria Editorial y Getiko Fundazioa. Barcelona, 2000. ¿Qué son los movimientos sociales? Pags. 9-26. Introducción Este es un anuario de movimientos sociales; y de movimientos sociales muy concretos (en algunos casos de específicas y limitadas experiencias “movimientistas”). Por ello parece obligado abrir la descripción y valoración de estos movimientos con algunas reflexiones generales sobre los movimientos sociales, ¿qué son los movimientos? ¿por qué surgen? ¿cómo evolucionan?, ¿cómo se diferencian de otras formas de acción colectiva? Parece positivo que el lector tenga claro de antemano sobre qué vamos a hablar; sepa que los movimientos sociales son una determinada forma (no una forma cualquiera) de juntarse un grupo o un montón de personas y reclamar lo que ellos creen que son sus derechos. Este es un anuario sobre movimientos sociales y como estos movimientos a veces se parecen demasiado (a veces son idénticos) a otras formas de reivindicar 5
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    conjuntamente cosas oderechos o lo que sea, conviene ser algo más preciso; conviene hacer una reflexión de conjunto. Mejor que definir a priori qué es un movimiento, parecería más útil llegar a una descripción de los movimientos a partir de reflexionar sobre qué es lo que los movimientos tratan de suplir, qué carencias, qué frustraciones, qué negaciones hacen surgir un movimiento social. Un movimiento social es una forma de acción colectiva, y la existencia de una acción colectiva implica la preexistencia de un conflicto, de una tensión que trata de resolver –haciéndolo visible, dándole dimensiones- esa acción colectiva. Pero –importante llamada de atención- no cualquier conflicto desemboca en una acción colectiva que toma la forma de un movimiento social. 1. Un movimiento social surge porque existen tensiones estructurales (las estructura del trabajo o las familiares o las urbanas), que generan vulneración de intereses muy concretos, muy visibles, muy sentidos; muy vividos a veces. Así pues, surgen por carencias o fracturas estructurales (que, dicho sea de paso, siempre existirán). 2. Un movimiento social surge porque otras formas preexistentes -organizaciones- de solucionar ese conflicto no pueden llegar a él, no saben llegar a él o no quieren llegar a él. Surge, pues, porque existen carencias organizativas. 3. Un movimiento social surge además porque a la gente –a determinada gente- no le gusta cómo se vive (cómo viven ellos) en general y cómo se vive la resolución de esa injusticia, de esa negación de intereses colectivos (pero muy cercanos) en particular. Preferiría vivir/relacionarse con los otros de otra forma y preferiría solucionar esos problemas colectivos de la misma manera que le gustaría vivir. Creen que los problemas, a favor de cuya solución ha decidido movilizarse, deben solucionarse de forma participativa, igualitaria y cooperativa, y por tanto buscarán organizarse, moverse de forma solidaria, participativa para solucionar esos problemas. Así, prefiguran en su acción colectiva el mundo (o una parte del mundo) que tratan de establecer. Así, un movimiento es una respuesta a carencias valorativas, ideológicas. La anterior reflexión implica dos cosas: Un movimiento busca y practica una identidad colectiva, es decir un movimiento supone que determinada gente quiere vivir conjuntamente una distinta forma de ver, estar y actuar en el mundo. Ciertamente la intensidad de esta vivencia puede ser muy débil, pero la misma debe existir para poder hablar de un movimiento social. Un movimiento social no puede ser –no es- una oficina donde la gente arregla sus problemas individuales. Debe existir un mínimo de compartir un sentido, una común forma de interpretar y vivir la realidad. Un movimiento surge –asume esta respuesta a las carencias valorativo/ideológicas y las responde de esta forma identitaria, alternativa a las formas convencionales/dominantes de adaptarse al mundo –porque existen redes solidarias preexistentes, porque existen personas con experiencia solidaria o porque existen personas con memoria solidaria, con memoria/ideología de que es posible hacer y ver las cosas de forma diferente. Las condiciones y contextos del surgimiento En síntesis, un movimiento empieza y se consolida porque hay gente dispuesta a ello, porque esa gente tiene una forma especial de ver la realidad y de querer transformarla y porque hay condiciones para su puesta en marcha. Veamos todo ello con más detalle. Del descontento a la acción Se trata de ver por qué determinadas personas eligen la “forma” movimiento social para reclamar sus derechos y no otra forma, como por ejemplo un grupo de presión o un partido político. Se trata de ver por qué, en ocasiones, algunos conflictos se presentan a través de los movimientos sociales y cuáles son los contextos favorables que posibilitan que se ponga en marcha y permanezcan esos movimientos. Un individuo puede tomar la decisión de participar sólo en la medida en que se sienta inmerso, en la medida que viva como suyos, una serie marcos culturales de acción colectiva; participar de este sistema de creencias no implica, por sí mismo, la opción por al participación en el movimiento. Pero no “estar” en ese sistema de creencias hace impensable una decisión dirigida a participar en él. Un marco de acción colectiva es un conjunto de creencias y construcciones de sentido que inspiran y legitiman las acciones y campañas de los movimientos sociales. El proceso de elaboración de estos marcos es doble. Por un lado hay un proceso de “objetivación” de marcos colectivos y por otro lado, otro proceso de construcción de marcos individuales o grupales a partir de la apropiación y reelaboración de esos marcos colectivos. El individuo marcado por el desasosiego que potencialmente le conduce a actuar, se adhiere (poniendo también de su parte) a ese sistema de creencias referido a la acción colectiva; sistema que se ha 6
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    sedimentado en lasociedad como una especie de guía otorgadora de sentido, de racionalidad, a los desasosiegos individuales. Los tres rasgos que conforman esos marcos, potencialmente impulsores de una decisión de movilización, son los siguientes. Sentimiento de que algo injusto está ocurriendo y de que hay alguien culpable de esa injusticia; sentimiento de que esa injusticia recae sobre un colectivo con el que el individuo se siente solidario, de que existe un “nosotros”, una identidad colectiva, violada por esos “otros” culpables; y finalmente, sentimiento de que es posible, en una movilización colectiva, vencer –juntos- esa injusticia. Y por lo que se refiere al primer rasgo –el sentimiento de injusticia con sus correspondientes culpables- éste surge a partir de otras tres posibles circunstancias. Viven de una desigualdad ilegítima grupal, daños o agravios colectivos inesperados y violación de valores o creencias compartidos. En determinadas circunstancias este descontento, debida y colectivamente enmarcado, se transforma en acción. ¿Cuándo? El conjunto de incentivos que pueden determinar que un individuo pase del descontento a la acción, podemos dividirlos en dos grandes grupos. Colectivos y selectivos. En el primero, el individuo se ha convencido de que se participación en el movimiento es necesaria para lograr esos bienes colectivos que a él le parecen relevantes y por los que lucha el movimiento. En el segundo, el individuo decide participar porque el movimiento le ofrece, al margen de poder obtener unos bienes colectivos, unas particulares ventajas. Ventajas materiales –como uso de determinados locales sólo para miembros-, o sociales, como sentirse reconocido por aquellos a los que quiere o admira (o sentirse reconocido, sin más, por alguien). Por lo que se refiere a la decisión participativa basada en los intereses colectivos creo que ésta se sitúa fuera del estricto cálculo de costes y beneficios que tiende a conducir a la posición del “gorrón”. Creo, por el contrario, que al margen ahora de la oferta de incentivos selectivos, se decide participar aunque se crea que desde una perspectiva cuantitativa no se incrementan las posibilidades de éxito por esa participación individual. No es cierto que los individuos toman sus decisiones de forma aislada, como si no existiesen otras gentes con las que consulta, con las que vive y comparte la solidaridad, a las que se siente ligado por promesas, por las que se siente presionado; como si no existiesen todos esos factores sociales que hacen que la gente luche junta. Precisamente porque la gente es consciente del riesgo de que nunca se obtendría un bien colectivo si demasiados optasen por ser unos “gorrones”, precisamente por eso eligen participar en un movimiento social y tratan de asegurarse de que otros también lo hacen. Perfil del activista Lo que nos interesa ahora es resaltar que el individuo que tiene esa clase de intereses “gratuitamente” colectivos, es un individuo proclive a incorporarse o fundar un movimiento social, un individuo que presenta el perfil del participante de movimientos sociales. Ese individuo que siente solidariamente la injusticia y que cree que a través de una movilización colectiva y solidaria es posible eliminarla (y que además tiende a creer que es la única forma posible de hacerlo) es un individuo que tiene una sensibilidad social más activada. Y ese “plus social” puede obedecer a diversas causas. Deficiente socialización integradora en el Sistema o socialización en ideologías disidentes al Sistema; o compartir concretas deficiencias o agresiones estructurales (desde el desempleo masivo en una zona industrial en declive a la demonización de un grupo gay); o vivir la cotidianidad en comunidades cerradas; etc. Pero casi siempre esta sensibilidad especial se ha sedimentado a través de una práctica previa. En la práctica de movilizaciones en redes de solidaridad. En solidaridades –cuyos contenidos a lo mejor nada tiene que ver con los que ahora hacen participar a ese individuo tipo –que han convertido en hábito su previa predisposición. Sin duda, un movimiento social nace (condición necesaria pero, como veremos, no suficiente) a partir de unas redes sociales preexistentes; un movimiento social en sus orígenes es casi sólo una confluencia de esas redes. Un movimiento social es un conjunto de redes. Y los individuos (no ciertamente todos los individuos, pero sí los más activos, los potencialmente más líderes) entran en un movimiento social porque han tenido en origen una experiencia en redes sociales solidarias. Hay individuos potencialmente más dispuestos a participar en un movimiento social que en grupo de presión o en un partido político, porque les preocupa construir con otros una identidad colectiva, una identidad colectiva asentada en la mutua confianza, en compartir valores, símbolos, horizontes y aún afectos; una identidad colectiva que, renegociada continuamente entre sus miembros, se expresa en una determinada forma de definir, valorar y dar sentido a la realidad y en una determinada manera de estar en el mundo. Y también porque consideran más eficaz, o simplemente inevitable, reivindicar junto con esos otros, los intereses o valores que ven negados o amenazados. Y, finalmente, porque esa preocupación, ese deseo, se cimienta en 7
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    una anterior experienciade solidaridad identitaria; o al menos en el relato “mítico” de alguna experiencia de ese orden. Las fuentes estructurales Los individuos que concurren a la formación de un movimiento o se adhieren a él, tienden a ser distintos a los que concurren a un grupo de presión; pero ello no explica por qué determinadas tensiones, agravios y privaciones relativas, toman la forma, se expresan a través de los movimientos sociales. Tal expresión se debe, básicamente, a tres razones o condiciones estructurales preexistentes. Razones que, a su vez, nos sirven para afirmar que hoy en día persisten esas mismas condiciones que hacen posible el continuo surgimiento de nuevos o reciclados movimientos sociales. 1. Porque el inagotable proceso de diferenciación y especialización de la modernidad, genera incesantemente fracturas en las estructuras y funciones societarias y/o grupales; provoca nuevos desequilibrios, demandas y frustraciones, nuevos campos de conflicto, proclives a ser ocupados por movimientos sociales. Y ello porque los movimientos tienen una notable capacidad de informalidad organizativa, métodos no convencionales, redes preexistentes disponibles para canalizar fácilmente las tensiones emergentes. Así, por ejemplo, la crisis de la familia está en el origen del resurgir del movimiento feminista. Y la radicalización del desarrollo industrial (energías sucias, armamentismo) generan consecuencias y tensiones que se salen de los tradicionales espacios resolutorios del mercado y el poder político; que tienen que iniciar su formalización reivindicativa a través de los siempre porosos y flexibles movimientos sociales (en este caso el ecologista). 2. Porque precisamente el desarrollo de la modernidad –en este caso más bien de la postmodernidad- arroja fuera de los espacios estables de referencia, materiales identitarios, (trabajo fijo por ejemplo) a un creciente número de individuos que necesitan organizarse en redes solidarias para sobrevivir material y culturalmente. Las redes que suministran efectivos y apoyos a los movimientos. 3. Y finalmente, porque, desde la perspectiva del contexto, los movimientos sociales, dadas sus prácticas más flexibles, tienen en sus espectaculares acciones más audiencia mediática que las rutinas de partidos o grupos de interés. Por otro lado, porque los partidos políticos no pueden recoger estos nuevos desequilibrios y tensiones, dadas sus lentas maquinarias burocráticas y, sobre todo, su necesidad electoral de no desviarse en la representación de intereses muy generales y asentados. Y por último, porque los grupos de presión también tienen dificultades para asumir estos nuevos retos, entre otras razones por el carácter sumamente difuso, sobre todo en los orígenes, de los eventuales beneficiarios de estas reivindicaciones. Los contextos Para que surja un movimiento hacen falta individuos especiales y especiales crisis/condicionantes/alimentadores estructurales. También hace falta que el movimiento emergente tenga adecuados recursos materiales, organizativos y materiales. Pero no es suficiente. Hace falta un contexto de surgimiento adecuado. Es más, sin un contexto favorable, el movimiento no pasa de la fase de deseo, de la declaración programática y quizás de un formal pero inútil acto constituyente; le resulta imposible establecer una mínima capacidad de movilización, y muere sólo nacer. Por ello, hay que tener en cuenta, al menos, dos contextos: la estructura de oportunidad política y los marcos culturales. En el primer caso, deberemos observar cuál es la situación de ciertas variables de la estructura y coyuntura política. Por ejemplo, el grado de apertura de las instituciones políticas a las demandas sociales; o la fortaleza de las instituciones a la hora de aplicar sus decisiones políticas; o el posicionamiento de las élites políticas; o los potenciales aliados del movimiento. La posición y conjunción de estas circunstancias permitirán o impedirán el impulso inicial de un movimiento, y más tarde, su expansión o declive. El segundo hace referencia a la identidad colectiva del movimiento y su potencia movilizadora. Explica cómo el movimiento construye un discurso alternativo y perfomativo sobre el mundo, que refuerza la diferencialidad del sentido de pertenencia colectiva y que, al tiempo, le posibilita expandir, con las consiguientes consecuencias movilizadoras, esa construcción cultural e identitaria. Y explica cuáles son las posibilidades de éxito y aún de puesta en marcha del movimiento en la medida que su discurso conformador de identidad coincide con algunas creencias dominantes en la sociedad. Dicho de otra forma, en la medida que los movimientos pueden utilizar a su favor, para sus fines identitarios y movilizadores, preexistentes esquemas mentales en la sociedad de comprensión/clasificación, valoración y otorgamiento de sentido, de los acontecimientos exteriores. 8
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    En síntesis, unmovimiento se construye sobre determinadas ausencias, y con determinadas condiciones favorables, un movimiento surge como respuesta a esas ausencias. Y en consecuencia, un movimiento social implica personas que actúan, que se movilizan conjuntamente frente a aquellos que creen que les impiden la satisfacción de sus intereses (en un sentido muy amplio del término y, por supuesto, no sólo materiales) y que asumen una identidad colectiva, que comparten una particular manera de organizarse y de definir la realidad. Semejanzas/diferencias Otra forma –más dinámica- de acercarnos al concepto siempre escurridizo de los movimientos sociales es compararlos con otras formas de acción colectiva, con otras maneras que tiene la gente de organizarse para conseguir cosas; o, como haremos a continuación, mediante el establecimiento de comparaciones dentro de los propios movimientos, mediante la observación de cómo unas supuestas diferencias entre distintos tipos de movimientos sociales, nos ayudan a comprenderlos mejor. Las distinciones internas. Los viejos y los nuevos movimientos sociales Ahora veremos si realmente alguna vez han existido nuevos movimientos sociales o si a lo largo de la historia todos o prácticamente todos los movimientos sociales han sido, en lo fundamental, muy parecidos. Como es sabido, se considera que un conjunto de movimientos sociales que se consolidan a lo largo de la década de los años setenta –el ecologismo, el feminismo y también el antimilitarismo en su específica demanda de desarme- son movimientos sociales distintos –por tanto nuevos- respecto a otros movimientos sociales preexistentes, respecto sobre todo al otro gran movimiento social tradicional; al movimiento obrero. Así, desde la perspectiva que defiende esta división entre viejos y nuevos movimientos sociales, estos últimos tienen una serie de características que no se dan en los primeros. Los nuevos 1. Se dice, por ejemplo, que los nuevos movimientos sociales construyen o tratan de construir la identidad colectiva. Tal como hemos apuntado en el apartado anterior, los activistas que participan en un movimiento sienten que tienen una común forma –unas claves, unos símbolos, unas propuestas-, de entender el mundo; unas compartidas maneras de vivir la realidad. Aunque la expresión sea decididamente exagerada para describir bastantes concretos nuevos movimientos podríamos decir que, en general, se sienten miembros de una comunidad. Un nuevo movimiento social resulta, por tanto, no sólo un conjunto de gente que se organiza para hacer cosas, para exigir en la calle o donde sea cambios políticos a los dirigentes políticos, sino también es un grupo de gente que se junta para reconocerse entre ellos como un grupo de personas que cotidianamente deciden ver –y en la medida de lo posible vivir- la realidad de forma distinta a los demás. 2. También se dice que los nuevos movimientos sociales afirman la autonomía del individuo frente a las imposiciones exteriores. El activista de un nuevo movimiento social es alguien que pretende reivindicar su soberanía individual frente a cualquier imposición exterior. Entiende que Estados, Partidos, Gobiernos, y demás organizaciones estables y jerárquicas pueden ser instituciones convenientes (en muchos casos ni siquiera creen eso) para la buena marcha de la sociedad, pero en modo alguno cree lo que dicen, promulgan o exigen esas instituciones tenga un carácter sagrado, intocable e indiscutible. Por encima de ellas y de sus pretensiones de constituirse en respetables autoridades, está la voluntad individual, la firme decisión de ser, estar y decir el mundo de la forma que determine la conciencia individual de cada uno. - Por eso –aunque no sólo por eso- determinadas conductas son propias de los nuevos movimientos sociales. Así, la tendencia a organizarse muy informalmente, con la pretensión de que todos los individuos que están en el movimiento participen en pie de igualdad en el mismo. Se supone que en un nuevo movimiento social no hay jerarquías, ni burócratas especialistas que imponen decisiones. En un nuevo movimiento social se busca el consenso, para que nadie sienta violentada –impuesta desde el exterior- su voluntad individual. - Así también, resulta característica la falta de respeto de los nuevos movimientos sociales a los cauces establecidos para plantear sus reivindicaciones; los nuevos movimientos sociales utilizan frecuentemente medios no convencionales, y precisamente, uno de sus instrumentos de lucha más conocidos, la desobediencia civil, cuestiona de forma directa la capacidad de las instituciones de ejercer su poder en contra de la autonomía del individuo. - También se debería incluir en este apartado de la autonomía, la estrategia política de estos nuevos movimientos sociales. Sin duda exigen cambios al poder político, se relacionan con él. Sin embargo, no pretenden ser poder político, tomar el poder político y desde él dictar normas imperativas; ni tampoco quieren 9
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    vincularse, depender otransformarse en un partido político con vocación, o ejercicio práctico, de poder político. Los nuevos movimientos sociales creen que sólo permaneciendo en la sociedad es posible no sucumbir a la tentación de la imposición exterior y consecuente pérdida de autonomía individual, de no acabar perdiendo la autenticidad en aras de la supuesta operatividad del poder político. Otro de los rasgos que se consideran característicos de los nuevos movimientos sociales es el de la globalidad. El movimiento cuestiona, como vimos, la dominación del poder político sobre la vida individual. Pero además, en cierto modo, rechaza la división misma del mundo entre lo público/político y lo privado/individual. Es decir, no acepta que exista un sistema de normas, valores y prácticas que guíen la vida pública, diferente al de la vida privada. Y afirman, en consecuencia, que lo que ocurre en nuestra vida privada tiene mucho que ver con lo público, con la política. Así, por ejemplo, entienden que las relaciones cotidianas entre hombre y mujer, o nuestra conducta personal con el medio ambiente, son relaciones políticas. De ahí que el testimonialismo, la conducta privada alternativa, se considera como la forma de hacer política, de defender intereses generales. Desde la globalidad, parece como si los nuevos movimientos sociales proponen una estrategia inversa a la existente. Contra la imposición del poder político sobre las conductas privadas, penetración de lo político por las prácticas privadas alternativas. Los viejos Se supone que éstos son algunos de los rasgos que diferencian a estos nuevos movimientos de los llamados viejos movimientos sociales. Se suele afirmar que estos últimos, a diferencia de los nuevos, son sólo organizaciones de defensa de intereses concretos. Es decir, que ni les preocupa construir una identidad colectiva, ni reivindican la autonomía; son organizaciones que funcionan jerárquicamente, respetan los sistemas de protesta establecidos y tienden a estar representados en el poder a través de partidos políticos interpuestos. Y lo de la globalidad les resulta un asunto muy alejado de sus reales preocupaciones. En síntesis, se considera que los llamados viejos movimientos sociales han sido y son movimientos que lo único que quieren es conseguir cosas concretas –normalmente materiales- en el mundo en el que viven, de acuerdo con las normas establecidas por ese mismo mundo. Desde una definición más cultural se suele indicar que los viejos se nutren y defienden valores materiales, y los nuevos, valores post-materiales. La cuestión, sin embargo, no resulta nada clara cuando descubrimos que esos llamados viejos movimientos sociales también fueron nuevos, eventualmente lo son y desde luego, pueden volver a serlo. Así, el movimiento obrero, en sus orígenes históricos, allá por el siglo XIX, tuvo los mismos rasgos que hemos adjudicado a los actuales nuevos movimientos, y de vez en cuando, todavía hoy, resurgen esas formas no convencionales, ese “estilo” alternativo, en determinados conflictos laborales. Lo mismo se puede decir de otro de los movimientos sociales viejos, históricos, del movimiento nacionalista, por ejemplo. El nacionalismo, al menos en determinadas coyunturas históricas, también es un movimiento social y en algunos momentos de esas coyunturas –en fase de ascenso del movimiento- adopta aspectos típicos de los nuevos movimientos sociales. El enfoque dinámico Lo dicho nos conduce a afirmar que los movimientos sociales hay que entenderlos de forma dinámica. En el transcurrir histórico de los movimientos, cambian sus rasgos. Y eso es algo que ocurre a todos los movimientos sociales. En líneas muy generales, se puede decir que lo habitual es que en su fase constitutiva y ascendente todos los movimientos tiendan a presentarse con los rasgos (identidad, autonomía, globalidad) definidos como nuevos. Y en fases posteriores, de estabilidad o declive, estos rasgos se van debilitando, convirtiéndose el movimiento en un grupo más convencional tanto desde la perspectiva organizativa como desde la cultural. En consecuencia se puede afirmar que no hay distintos movimientos. Unos nuevos y otros viejos. Sino que todos los movimientos sociales, dependiendo de la coyuntura, pueden ser –y suelen ser- viejos o nuevos. Aunque si seguimos dándole vueltas al asunto, pueden aparecer nuevas diferencias. Por ejemplo, que el viejo movimiento obrero es clasista, conformado y apoyado por una sola clase social, y los “nuevos”, interclasistas. Otra diferencia. Se dice que los viejos reivindican cambios sociales totales y radicales (el movimiento obrero reivindicó el socialismo –el de verdad-) y los nuevos, cambios locales que no ponen en cuestión al sistema (un movimiento ecologista que reclama la protección de un concreto espacio natural). Pero también se pueden criticar estos otros intentos de diferenciación. Es posible contestar “depende”. Así, hoy en día, la mayor parte del movimiento obrero reclama limitadas y nada radicales reformas y el nuevo movimiento antimilitarista cuestiona el corazón del sistema. Exigiendo la abolición de los ejércitos. Tampoco el movimiento obrero fue 10
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    en sus orígenestan clasista, y hay nuevos movimientos sociales que casi sólo se alimentan de un sector (jóvenes) o clase social (clases medias). Al final, probablemente, la única diferencia indiscutible es la derivada de las específicas reivindicaciones de cada movimiento (condiciones de trabajo, medio ambiente, igualdad de géneros, etc.). Pero es evidente que tal diferencia no hace referencia a cómo se mueven los movimientos sociales. Por eso siempre hay dos formas de abordar las definiciones de los movimientos sociales. Una describe lo que siempre está en los movimientos sociales. Quizás los elementos más característicos de esta descripción estática sean, además del mantenimiento de una demanda y correspondiente conflicto político o político/cultural, la persistencia de una cierta informalidad en las estructuras organizativas y decisorias (un movimiento que ya es sólo una organización jerárquica no es un movimiento) y la, al menos, preocupación por mantener una identidad colectiva. La otra debe describir al movimiento en su face, o fases, más tensas y más intensas. En esa o esas coyunturas, en los momentos en que, para entendernos, decimos que el movimiento “está” nuevo, aparecen todos los otros rasgos que hemos definido anteriormente como pertenecientes a los nuevos. Son los rasgos que surgen o que se tratan de establecer en la fase naciente y constitutiva del movimiento. Son esos rasgos de identidad colectiva fuerte, autonomía en todas sus expresiones, y globalidad. Si nos fijamos con cierto detalle, todos ellos presentan una misma intencionalidad. Todos ellos expresan un común deseo. El deseo de sus miembros de ser, colectivamente, distintos. Un movimiento social nace porque sus componentes creen que se está cometiendo una injusticia en general o una vulneración de sus intereses como grupo (lo habitual, suele ser las dos cosas). Pero la fuerza, el entusiasmo con que nace el movimiento y que le permite afrontar, con cierta seguridad, su continuidad, proviene de ese sentirse diferente de lo convencional, de esa percepción –más exactamente emoción- de que lo que están haciendo les sitúa fuera del mundo de la rutina, de lo establecido. Vivir intensamente una comunidad identitaria, rechazar imposiciones exteriores, utilizar medios de lucha alternativos y construir una visión distinta y global de la realidad, es lo diferente. Se elige lo nuevo en los movimientos sociales porque el movimiento necesita para arrancar, constituirse contra o al menos al margen del mundo que se combate. Y ese nacimiento fuera de las fronteras del territorio civilizado, esa voluntad colectiva de misión frente a una realidad exterior degradada, es la que hace que el movimiento se sienta auténtico y poderoso. Las distinciones externas. Frente a partidos, frente a grupos de interés. Las reflexiones que siguen persisten en su intento de definir los movimientos a través del enfoque comparativo, ahora tratando de establecer las distancias frente a los partidos políticos y los grupos de interés. Es evidente que respecto a los partidos políticos, las diferencias son bastante claras. Pero no se puede decir lo mismo respecto a los grupos de interés o presión. Las fronteras entre movimientos sociales y grupos de interés son, en la práctica, mucho más difusas que las distinciones analítico/teóricas que se aportan en estas y otras reflexiones. Por supuesto, y como de costumbre, es fácil diferenciar los extremos, es obvio que una Asociación de Banqueros es algo muy distinto a un movimiento antimilitarista. Pero una ONG que se dedica a la ayuda alimentaria organizada de forma muy poco informal y que no se moviliza en la calle, ¿qué es?, ¿un movimiento social?, ¿un grupo de interés?; ¿y qué es un sindicato de agricultores que prácticamente lo único que les interesa /y por lo único por lo que se sienten ligados al sindicado) es conseguir subvenciones del gobierno?. Por otro lado, también resulta significativo el comprobar que muchas de las experiencias que hemos seleccionad para la elaboración de este Anuario, en algunas cosas se parecen más a un grupo de interés que a un movimiento social. Volveremos luego sobre la cuestión, pero ahora sí conviene advertir que las distinciones que se harán a continuación son, en demasiados casos, más teóricas que prácticas. Algunas distinciones con los partidos. De la organización a la comunidad. En los partidos existe una estructura organizativa que funciona de forma vertical; existe un proceso jerárquico en la toma de decisiones y por otro lado los afiliados al partido establecen en su seno relaciones reglamentariamente establecidas; tiene derechos regulados y precisos deberes cuyo incumplimiento puede suponer hasta la expulsión del partido. En un partido no todo el mundo puede tomar todas las decisiones y por supuesto no todo el mundo participa por igual en los distintos procesos de decisión. Por el contrario, en un movimiento son otras las tendencias organizativas dominantes. Predomina la toma de decisiones horizontal, se supone que todo el mundo debe o al menos puede decidir sobre todo, y los derechos y deberes de los participantes no suelen estar regulados. Prima la buena fe sobre la eficacia y en este sentido la informalidad organizativa es la regla, nunca la excepción. Los que se mueven en un movimiento social no se 11
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    definen como miembrossino como participantes. Un movimiento social debe tener capacidad movilizadora, para lo cual necesita un mínimo de organización; pero para un movimiento es igualmente importante que los que en él participan sientan que no han delegado su protagonismo, que retienen su soberanía a la hora de tomar decisiones. Estas consideraciones organizativas, y otras como la representación de intereses, podían hacer considerar que existe una cierta superioridad del partido sobre el movimiento. El partido está eficazmente organizado y representa los intereses generales, y tiene por debajo, a un conjunto de movimientos o grupos más desorganizados y dedicados a reivindicaciones sectoriales o específicas. Este escenario es posible. Pero también lo es aquel en que el movimiento social es un movimiento amplio, una familia de movimientos o, más precisamente, un movimiento/comunidad. En este caso el movimiento viene definido por los lazos que unen –y al mismo tiempo comparten- un conjunto de individuos, grupos, movimientos locales o limitados a una sola reivindicación, y aún partidos políticos ligados por razones instrumentales a la red de lazos. Los que participan en esa comunidad/movimiento se sienten más identificados con la cultura, la cosmovisión y los objetivos generales de la red, del conjunto del movimiento, que con el concreto grupo del movimiento en el que desarrollan habitualmente su activismo. El individuo se reconoce más involucrado (aunque en militancia cuantitativa no lo esté) en la comunidad/movimiento, en esa red informal sobre la que se yergue la identidad colectiva del conjunto (y del que se nutre culturalmente cada grupo concreto) que su específica organización. Esta definición de movimiento como movimiento/comunidad no es sólo un escenario posible. Suele ser la forma habitual y al mismo tiempo más identificadora de los movimientos sociales. Ello implica que un movimiento social aislado, sin conexión con ninguna red, difícilmente puede sobrevivir al movimiento. Y ello supone que, bajo este enfoque comunitario, el partido no es superior al movimiento, sino que forma parte de él. Sin duda estas familias evolucionan, los lazos d}se debilitan y lo que en origen fue sólo un instrumento (el partido) de la comunidad/movimiento, se independiza, y los que en él están ya sólo se sienten ligados a ese instrumento, a ese partido. El partido adquiere vida propia, se autonomiza y hasta puede adquirir una posición dirigente respecto a alguna de las organizaciones o grupos del movimiento amplio. Ello es cierto. Pero también lo es –y esto es lo que quería destacar ahora- que en determinados momentos el partido puede ser sólo una parte más, una expresión limitada, del movimiento social. La crítica democrática Esta reflexión sobre las diferencias organizativas entre partidos y movimientos nos introduce en un tema conexo. Las relaciones entre movimientos sociales y democracia. Efectivamente las prácticas democráticas internas de los movimientos sociales no suponen que estos tengan una filosofía y correspondiente estrategia operativa externa sobre sobre la democracia en general; que pretendan establecer un sistema nacional de democracia participativa. Ciertamente los movimientos han ensanchado el espacio decisorio en distintas políticas públicas. Sin embargo, ello no implica un consciente proyecto general de transformación democrática. Muchos de los movimientos sociales existentes no están de acuerdo en cómo se toman las decisiones en el sistema político. Consideran que hay poca participación, demasiado elitismo y demasiado desprecio a la soberanía de todos y cada uno de los individuos que viven en la sociedad. E intentan compensar su desacuerdo, autoorganizándose de forma alternativa. Pero eso no les lleva a plantear conflictos abiertos a favor del establecimiento de un sistema político, sino con una –al menos en origen- pretensión más limitada. Tratan de movilizarse para resolver lo que ellos consideran un agravio social colectivo, y –eso sí- tratan de hacerlo de forma distinta. Diferencias con los grupos de interés. La cuestión organizativa, los medios. El grupo de interés tan sólo pretende ser eficaz en la exigencia de sus demandas, para lo que establecerá una organización formal y preferiblemente jerarquizada. Para el movimiento, la cuestión organizativa no sólo es un medio sino un fin. La propuesta participativa puede ser discutible desde el paradigma de la eficacia; pero no lo es desde la necesidad de vivir y moverse –como diferenciada comunidad- en la sociedad. También aparecen las divergencias en los medios de acción. Lo característico de los grupos de interés es el uso de medios convencionales y, por el contrario, los movimientos tienden a priorizar las acciones no (o menos) convencionales. En todo caso, como veremos, esta diferencia no es hoy en día tan evidente. Los beneficiarios representados 12
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    En los movimientossociales existe un proceso de autootorgamiento en la representación de intereses colectivos, mientras que en los grupos de interés este proceso de representación sigue ciertas reglas formales. Un movimiento ecologista, por ejemplo, decide que él representa los intereses medioambientales de una determinada comunidad, al margen de cómo, cuándo y por quién hayan sido expresados dichos intereses, y por el contrario un sindicato de pilotos de aviones sólo decide lo que sus afiliados expresamente han decidido que decida. Por otro lado los supuestos beneficiarios de la acción de un movimiento son en principio bastante indeterminados; unos vecinos, los jóvenes, las mujeres, los trabajadores, los marginados sociales; pero, al mismo tiempo, en los movimientos puede aparecer un segundo beneficiario: la humanidad entera. Por ejemplo, el movimiento ecologista que lucha por salvar la tierra o el movimiento pacifista que quiere que los jóvenes no hagan el servicio militar y que, además, pretende la abolición de los ejércitos permanentes por considerar que el Gran Mal de la humanidad es el militarismo. Indeterminación y eventual globalización no aparecen en los grupos de interés, donde los beneficiarios son una concreta, identificable y limitada categoría de individuos. En los grupos de interés entendidos en su sentido más restringido, es decir los que buscan bienes sólo para sus afiliados, esta limitación es obvia. Pero aun en los que buscan bienes comunes más “puros”, donde los resultados de su acción repercuten sobre personas que no participan en las actividades ni están afiliados al grupo, la categoría de personas beneficiada, aunque siendo más extensa, sí es más determinable que en un movimiento social. Las relaciones entre un sindicato y el movimiento obrero pueden ayudar a entender la diferencia. Un sindicato representa o bien exclusivamente los intereses de sus afiliados o bien los de un determinado grupo de trabajadores (empleados en la industria del metal, o metalúrgicos, albañiles, etc.), y por otro lado el movimiento obrero, considerado en su dimensión histórica, tenía –y quizás sigue teniendo- como objetivo central la emancipación de todos los trabajadores, y por tanto de la humanidad entera. Es evidente que en la medida que exista un poderoso movimiento obrero, los sindicatos en él incluidos –grupos de interés instrumentales de un movimiento/comunidad- también plantearán reivindicaciones más globales. Y por el contrario, cuando el movimiento declina, cuando el movimiento es sólo instrumentos sindicales, las reivindicaciones de éstos serán más limitadas, más corporativas. Lo que quiere decir que en determinadas coyunturas históricas un movimiento social se expresa, se presenta, sólo a través de un grupo de interés. Los contenidos reivindicativos La descripción del tipo de intereses que representan los movimientos sociales nos ayuda a clarificar una confusión bastante recurrente. En ocasiones se dice que los movimiento sociales no tienen fines lucrativos, que son, al contrario que los grupos de interés, unas asociaciones de filántropos que sólo están interesados en el bienestar de los demás. Es cierto que en ocasiones existen movimientos u organizaciones de movimientos (las Organizaciones No Gubernamentales de cooperación al desarrollo, por ejemplo) cuya actividad sólo muy indirectamente puede generar algún beneficio mensurable para sus participantes. Pero la diferencia con los grupos de interés no está tanto en el contenido de los intereses defendidos sino en otros aspectos. Así, como hemos visto, en el carácter y extensión en los movimientos sociales de sus beneficiarios, en cuanto que los mismos resultan indeterminados y aun universales. Y especialmente, en cómo se construye la defensa de esos intereses; al contrario que en el grupo de interés, en el movimiento la agregación de intereses no es estricta suma, sino creación de un nuevo sujeto colectivo. La mención sobre las ONGs exige una breve consideración. Algunas ONGs son organizaciones de los movimientos sociales, entendidos como movimiento/comunidad. Esas ONGs se parecen a los grupos de interés en sus aspectos organizativos; son grupos más formalizados que los grupos irregulares de un movimiento social/familia. Pero se diferencian de ls grupos de interés en los beneficiarios de los bienes cuya consecución promueven, y en su participación en la red e identidad colectiva de esa comunidad/movimiento. Así, por ejemplo, las ONGs dedicadas a la solidaridad con los países en vías de desarrollo, destacan por el carácter no lucrativo de sus acciones, porñque es casi imposible que su actividad pueda materializarse en algún beneficio cuantificable para los afiliados a esa ONG. Sin embargo ello no es un rasgo consustancial de las ONGs integradas en movimientos sociales. Una asociación de personas que trabajan en la agricultura biológica es una ONG ligada al movimiento ecologista, y un grupo de mujeres que de forma privada se organizan para defenderse de los malos tratos, es una ONG ligada al movimiento feminista. Nos hemos referido a “algunas” ONGs. Porque, sin duda, otras ONGs, bajo la forma no gubernamental, son, sin más, grupos de interés. Buscan exclusivamente la promoción de los intereses de sus afiliados o delimitables beneficiarios. Una síntesis de conjunto; acción, conflicto, sistema 13
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    Los grupos deinterés agregan concretos intereses individuales. Los partidos agregan intereses generales, aunque –al menos en algunos momentos y en algunos partidos- también construyen identidades colectivas. Y los movimientos afirman y construyen su identidad colectiva, su diferente y compartida forma de ver, interpretar, valorar y desear el mundo (y actuar en él), y también defienden intereses más o menos generales. Sin embargo, el “también” no es igual que en el caso de los partidos políticos. Un partido político no necesita de una definida identidad colectiva para seguir siendo y actuando como un partido político. En un movimiento social por el contrario, tiende a persistir –para su supervivencia- las dos dimensiones: interés e dentidad. Existen movimientos sociales cuando existe identidad colectiva y para que exista la identidad colectiva, ésta debe mantenerse, cuidarse. Los movimientos sociales tienen que dedicar –y dedican- parte de su tiempo a estar prácticas de reproducción o recreación de su identidad colectiva. Ello implica que, en cierto modo, no están exclusivas y obsesivamente focalizados en la lucha contra el poder para obtener beneficios del mismo. Los medios de acción empleados históricamente por los movimientos sociales expresan una cierta desconfianza respecto a los canales reivindicativos más “normalizados”. A los movimientos sociales les preocupa la legitimidad de sus acciones. No les importa que el poder político, su receptor, las considere poco cooperativas, poco “correctas”, excesivamente conflictivas. Lo que le interesa es que las mismas sean vistas como legítimas por la sociedad, las comprenda, acepta y eventualmente apoye. Este carácter tendencialmente conflictivo de los medios empleados por los movimientos sociales, permite hacer una afirmación –provisional- de conjunto. Si un grupo de interés se mueve en el terreno de la cooperación y un partido compite por el poder, la estrategia prioritaria de un movimiento social es la del conflicto. Un conflicto identitario y un conflicto con el poder político. Sin embargo, y como ya hemos advertido en un par de ocasiones, esta afirmación debe ser matizada por lo que se refiere a la actual coyuntura. Efectivamente, parece que bastantes expresiones organizativas de diversos movimientos tienden a distinguirse por lo contrario; tienden a usar medios de acción convencionales y tienden a relacionarse de forma cooperativa (o escasamente conflictiva) con el poder político. Son, en estas dimensiones, movimientos –o más exactamente organizaciones de movimientos- muy parecidos, casi idénticos, a los grupos de interés. Si tal confluencia es coyuntural, o marca una nueva y estable orientación de los movimientos sociales es cuestión que deberá ser tenido muy en cuenta, pero que en cualquier caso ahora desborda los objetivos de este texto. Se dice que lo que define a los movimientos sociales es que los conflictos que plantean son inabsorbibles por el sistema político y social; que lo que pretenden los movimientos sociales es romper los límites del Sistema, pretensión que les diferencia de los demás actores colectivos. Un grupo de interés nunca planteará una reivindicación antisistémicaa; es más está más allá de su razón de ser el sentirse preocupado por el mantenimiento del sistema, aspecto que, salvo excepciones, sí preocupa a los partidos políticos. La diferenciación es, sin embargo, bastante dudosa porque no resulta evidente que éste sea un rasgo expresa y sistemáticamente asumido y defendido por los movimientos sociales. Este es momento oportuno para recordar lo que dijimos en su momento. Los movimientos sociales no son los nuevos movimientos sociales. Los nuevos movimientos sociales –ecologismo, feminismo, pacifismo- son una fase en la evolución de los movimientos sociales. Como vimos, casi todos los movimientos sociales, analizados en su ciclo total, en su evolución completa –desde el obrero al de los derechos humanos, pasando por el ecologista- presentan en la faase normalmente de formación y despliegue del movimiento/comunidad (del movimiento en red) síntomas de alternatividad. Proclaman que sus propuestas sirven para la solución global de todos los problemas de la convivencia humana y exigen que el sistema rompa sus reglas de juego para atender sus reivindicaciones. Síntomas alternativos, síntomas de que el movimiento está en un momento de intensa construcción y afirmación de su identidad colectiva. Pero todos los movimientos pueden expresar ese momento (algunos movimientos no se incorporan a “su” comunidad/movimiento y otros ni siquiera logran crear entre ellos esa comunidad) y por otro lado, mucha parte del ciclo vital de un movimiento no está caracterizada por la expresión de esos síntomas. Creo en este sentido que la espectacular irrupción de los nuevos movimientos sociales en los años 70 y el gran ciclo de protesta social que se desarrolla en Europa a lo largo de esa década y la siguiente, generaron una sobrevaloración de las dimensiones rupturistas de los movimientos sociales. Quizás se puede aceptar una cierta dimensión antisistémica consustancial en los movimientos sociales. Es la que hace referencia a la cuestión cultural. Ciertamente los movimientos sociales tratan de construir –hacia sí mismos y en relación a su entorno- un modo de vida regido por reglas, valores, actitudes, marcos, distintos a 14
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    los que hacenque se reproduzca el conjunto del sistema. Construyen una identidad colectiva que, a su vez, proponen como testimonio en su ámbito de influencia social, en el que tanto las formas de conocer, valorar y dar sentido al mundo, como sus claves de conducta dominantes, son diferentes a las circundantes, a las sistémicas. Ello es cierto. Pero también lo es no sólo que el sistema tiene capacidad de tolerar en su seno tales prácticas y cosmovisiones identitarias alternativas, sino que tampoco los movimientos portadores de tales identidades quieren transformar todo el subsistema cultural. RETOS Y PARADOJAS. El descontrol de los resultados Los movimientos sociales son conjuntos de personas que hacen y se organizan para conseguir cosas, para conseguir que diversos poderes políticos y élites tomen decisiones a su favor, hagan caso a sus reclamaciones. Y, paradójicamente, los estudios sobre movimientos sociales nada –o casi nada- nos dicen acerca de si los movimientos logran (o no) y por qué (o por qué no) esas parecidas reivindicaciones. Así parece que los análisis políticos deberían interesarse por los movimientos sociales en cuanto que estos son –en alguna mediad- un elemento conformador de las “prácticas más o menos formalizadas” de gobierno. Si estas prácticas nos describen las estructuras y reglas de hecho o de derecho, de un particular sistema político, procedentes de una relación interactiva entre distintos actores y a través de las cuales ese mismo conjunto de actores toma decisiones de acuerdo con sus objetivos e intereses, es evidente que uno de esos actores es o puede ser uno o varios movimientos sociales. Y si descendemos un poco más y nos fijamos en las concretas políticas públicas y cómo las mismas se configuran a partir de un conjunto de redes de instituciones y grupos, debemos observar que también, de alguna manera, los movimientos sociales se hallan en esas redes; y por tanto su papel también es determinante en las políticas públicas. Y estos análisis, esta mirada desde lo político, brilla por su ausencia. Insuficiencia que también debe ser considerada desde el prisma más social. Porque los enfoques sociológicos relevantes asumen como incontestable que todos los movimientos sociales pretenden interferir –cambiar o mantener o anular-, determinadas decisiones políticas. Y tampoco la sociología de los movimientos sociales estudia con excesivo interés los impactos de los movimientos sobre el sistema político. Creo que esta llamativa insuficiencia analítica obedece a una seria dificultad metodológica. Efectivamente, no resulta del todo complicado cuantificar de forma más o menos aproximada y mediante los correspondientes informes policiales o artículos de prensa cuantas personas puede movilizar un movimiento social; y podemos saber, a través de sus documentos, cuáles son sus reivindicaciones y cómo define el mundo circundante; y también podemos averiguar, con las entrevistas correspondientes, el perfil de los militantes del movimiento y por qué están en el grupo y dónde estaban antes y cómo su actividad anterior determinó su entrada en el grupo. Pero resulta mucho más difícil saber por qué un Gobierno cambió una ley; si lo hizo porque técnicamente era una ley obsoleta, o porque lo reclamaba la opinión pública, o porque hubo un movimiento social que en la práctica le “obligó” a hacerlo, o porque el gobierno en cuestión era extremadamente sabio y bondadoso y por tanto sabía que era justo y bueno cambiar esa ley. Normalmente lo único claro en este complejo panorama es la falsedad de la última hipótesis. Y es casi imposible comprobar cuál es la verdadera, porque la fundamental –si no la única- fuente de información que puede decirnos que es lo que ha ocurrido (que es lo que ha producido realmente el cambio) es el propio gobierno; institución que, como acabamos de señalar, tiende a dar la versión de “su gran sabiduría y misericordia”; o sea la falsa. La cuestión se complica aún más porque los resultados de la acción de los movimientos no son siempre los específicamente buscados por los movimientos. Puede haber resultados materiales directamente ligados a la reclamación que, al margen de los discursos de las autoridades políticas, pueden ligarse, sin demasiado margen de error, a las acciones de los movimientos. Pero pensemos, en cambio, en los procedimientos institucionales de toma de decisiones, o cambios en los programas de un determinado partido político, o cambios en la cultura política de importantes sectores de la población. Imaginemos que todos ellos surgen después de una intensa actividad de un movimiento social; sin embargo ese movimiento no había solicitado expresamente esos cambios. ¿Son los mismos adscribibles al movimiento?, ¿qué otros factores pueden haber influido?, ¿cómo probar esas causalidades?. Son preguntas complejas de resolver. Pero también creo que es deseable, y además posible, avanzar algunas respuestas, siempre que autolimitemos nuestras pretensiones. Por ejemplo, parece tarea empíricamente posible el determinar cuál ha sido el papel de un movimiento social concreto –nulo, influyente, confluyente, determinante- en cada fase de una política pública concreta. Es posible determinar hasta qué punto en la construcción de la agenda política (lo que la institución política correspondiente decide que debe ser decidido) 15
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    la actividad deese movimiento ha sido clave; y cuál ha sido la relevancia que ha tenido el movimiento en la puesta en práctica de esa política; y se pueden proponer hipótesis bastante razonables sobre lo que realmente ha supuesto en la concreta resolución del proceso, la específica demanda del movimiento. Y desde esta perspectiva más limitada también es, por ejemplo, perfectamente posible determinar las relaciones entre un partido político y un movimiento social y hasta qué punto y en qué medida un partido absorbe (o reproduce o mistifica) el discurso de un movimiento social. Nuevos debates conceptuales; de la institucionalización a la globalización El debate conceptual hoy más recurrente es el de la institucionalización, el de cómo, tal como antes apuntaba, los movimientos sociales cada vez se parecen más a los grupos de interés. Los movimientos –se nos dice- se han institucionalizado, se “han plegado” a las exigencias culturales, normativas y políticas del sistema; se han convertido, volviéndose así al supuestamente superado debate, en viejos movimientos; y por eso ya no son movimientos. Frente a esta posición cabe volver a recordar lo que se dijo –y reiteró- al criticar esa falsa dicotomía entre nuevos y viejos movimientos. Pero además, hay que considerar que el concepto de institucionalización es bastante ambiguo y no debe se confundido sin más con un cierto y creciente pragmatismo en los movimientos sociales. La institucionalización comporta diferentes procesos. Uno de rutinización de la acción colectiva por el cual se eligen de forma casi automática unas rutinas de acción ya “culturalmente” establecidas. Pero ya establecidas no quiere decir moderadas, convencionales. En este sentido la profesionalización e institucionalización que sin duda caracterizan hoy a muchos grupos no han supuesto una equivalente desradicalización de las protestas. Asimismo, institucionalización quiere decir inclusión y quiere decir que quien usa de determinadas rutinas tiene garantizado el acceso a la negociación con las instituciones. Tales prácticas ciertamente existen hasta el punto que los movimientos cambian sus tácticas hacia aquellas aceptadas por el poder porque no perturban el proceso político convencional. Pero es cierto que esos mismos movimientos, usan –y no infrecuentemente- opciones de movilización más confrontadas, menos “políticamente concretas”. Debemos pues, ser prudentes a la hora de establecer esta supuestas desapariciones de los “verdaderos” movimientos sociales. Aunque –y propongo ahora una hipótesis muy tentativa– cabría plantearse que quizás algunos novísimos movimientos sociales (tipo de cooperación al desarrollo o de apoyo a grupos marginales) exhiben desde su origen ciertos rasgos que les presentan como una especie de tercer género situado entre los grupos de interés público y los movimientos sociales “tradicionales”. Son grupos que se distinguen de los de interés en su pretensión de mantener unas ciertas formas alternativas y una –aunque débil- identidad colectiva, pero que se diferencian de los movimientos sociales tradicionales en que renuncia, parece que por razones estratégicas –y no por contextos coyunturales, a cualquier tipo de movilización conflictiva frente a los poderes a los que dirigen sus demandas. En cualquier caso, todavía resulta prematuro afirmar si nos encontramos ante una nueva forma de acción colectiva, o simplemente ante una fase evolutiva –una más- de ciertos movimientos sociales. Finalmente, haré una brevísima consideración respecto a un tema “estrella” en nuestras reflexiones sociales y políticas cotidianas. Me refiero a las consecuencias de la tan traída y llevada globalización. Nuevamente hay que distinguir y señalar que desde la perspectiva de recursos disponibles, los movimientos sociales han ampliado su capacidad de movilización. Las disponibilidades que les concede, por ejemplo, internet, incrementan sensiblemente su potencial movilizador. También en esta línea instrumental, la globalización política genera nuevos espacios políticos y nuevas –y en ocasiones mejores- estructuras de oportunidad política por donde desarrollar sus dinámicas de acción colectiva. Y finalmente, los procesos de homogeneización cultural propiciadas por la globalización informativa unifican las visiones del mundo, hacen más fluida la eventual coordinación de los movimientos. La globalización crea, por tanto, buenas condiciones para la internacionalización de los movimientos, para la creación de redes transnacionales. Crea condiciones. Pero no parece que, por el momento, los movimientos sociales hayan decidido usar esa nueva coyuntura. De momento mantienen sus anclajes nacionales. Es más, parece que se está produciendo una reacción localista en la que pierden peso las organizaciones nacionales de los movimientos y ganan fuerza los grupos locales. El reto, en consecuencia, no tiene un desenlace evidente. 16
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    CUESTIONARIO DE LECTURA 1.¿Qué definición inicial de “Movimiento Social” se ofrece en el texto? 2. ¿Cuál sería, según el texto, una buena forma de saber qué son los movimientos sociales? 3. ¿Qué implica toda acción colectiva? 4. ¿Toda acción colectiva es un movimiento social? 5. ¿Qué tres causas se señalan como detonantes para la aparición de un movimiento social a partir de un conflicto? 6. ¿De qué forma creen los movimientos sociales que deben solucionarse los conflictos? 7. ¿Qué dos implicaciones se extraen de las reflexiones anteriores? 8. ¿Por qué un individuo decide participar en un movimiento social? 9. ¿Qué es un “marco de acción colectiva”? 10. ¿Qué tres rasgos conforman el marco de acción colectiva? 11. ¿Qué son los incentivos selectivos? 12. ¿Qué perfil tiene el activista de los movimientos sociales? 13. a) ¿El activista de los movimientos sociales nace o se hace?; b) ¿Qué influye decisivamente en la formación del activista? 14. ¿Qué tres condiciones hacen posible el continuo surgimiento de nuevos movimientos sociales? 15. ¿A qué dos contextos se refiere el autor en esta página? 16. ¿Qué dos tipos de movimientos sociales se han venido diferenciando normalmente? 17. ¿Qué tres características diferenciales presentarían los Nuevos Movimientos Sociales frente a los Viejos Movimientos Sociales? 18. ¿De qué cuatro formas se expresa la afirmación de la autonomía del individuo (frente a los poderes externos) en los Nuevos Movimientos Sociales? 19. a) ¿Cómo se relacionaba tradicionalmente lo político y lo privado?; b) ¿Cómo debe relacionarse lo político y lo privado según los Nuevos Movimientos Sociales? 20. ¿Qué cuatro características tendrían los Viejos Movimientos Sociales? 21. a) ¿Por qué hay que entender de forma dinámica los movimientos sociales?; b) ¿Qué consecuencias tiene lo anterior para la distinción entre Nuevos y Viejos movimientos sociales? 22. ¿Cuál es la única diferencia indiscutible, según el autor, entre los movimientos sociales? 23. ¿Qué dos formas hay de abordar las definiciones de los movimientos sociales? 24. ¿Cuál es la gran diferencia entre los partidos políticos y los movimientos sociales? 25. a) ¿Los movimientos sociales son democráticos?; b) ¿Qué críticas a la democracia realizan algunos movimientos sociales? 26. ¿Qué rasgos diferencian a los “grupos de interés” de los movimientos sociales? 27. ¿En qué se parecen y en qué se diferencian las ONGs de los grupos de interés? 28. ¿Los movimientos sociales son movimientos anti-sistema por definición? 29. ¿Qué significa decir que los movimientos sociales “se han institucionalizado”? 30. ¿Qué consecuencias ha tenido la globalización para los movimientos sociales? 17
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    Tema 3. Patriarcado,violencia de género y feminismo 3.1 Diferencia sexo-género 3.2 Patriarcado, sexismo, androcentrismo, machismo y misoginia 3.3 Prejuicios y estereotipos sexistas 3.4 Formas de la discriminación del género 3.5 La violencia de género 3.6 Feminismo 3.7 Anexo: Cuestionario que guía la lectura y estudio del tema 3.1 Diferencia sexo-género La teoría feminista define el género (lo masculino/lo femenino), no como una realidad natural, consustancial al ser humano, si no como una construcción histórico-cultural. De modo que el género sería el resultado de la inmersión en un conjunto de valores socialmente construidos que dan lugar a la concepción de "lo femenino" o de "lo masculino". Las características meramente biológicas (el sexo), a través de una evolución social, han sido revestidas de un conjunto de comportamientos, actitudes, percepciones, pensamientos, etc; que la humanidad ha impuesto a la mujer, ligando a las características biológicas sexuales una imagen concreta de lo que "debe" ser, creando la relación entre sexo (macho/hembra) y género. Desmontar la creencia de que la biología determina la condición femenina (o masculina), afirmando su naturaleza social es uno de los principales objetivos de la teoría de género. El sistema sexo/género asigna características culturales y, en consecuencia, artificiales y perfectamente modificables, a cada uno de los sexos en forma de pares: arriba/abajo, activo/pasivo, fuerte/débil, público/privado, racional/sentimental, etc. castigando toda forma de disidencia, tanto por parte de mujeres como por parte de hombres. 3.2 Sexismo, patriarcado, androcentrismo, machismo y misoginia a) Sexismo o discriminación de género, es el prejuicio o discriminación basada en el sexo o género, también se refiere a las condiciones o actitudes que promueven estereotipos de roles sociales establecidos en diferencias sexuales.1 Las actitudes sexistas se sostienen en creencias y estereotipos tradicionales sobre los distintos roles de género. El término se utiliza habitualmente para referirse a la discriminación de las mujeres. La discriminación sexual no es solo un concepto dependiente de actitudes individuales, sino que se encuentra incorporado en numerosas instituciones de la sociedad b) Patriarcado: Etimología: "patriarca" se compone de las palabras griegas "άρχω" (mandar) y "πατήρ" (padre) y desde antiguo denominó a la organización social que otorga la primacía a la parte masculina de la sociedad, e institucionaliza la influencia del padre de familia. Dentro de la teoría feminista, el patriarcado ha pasado a significar el dominio del orden social por los hombres, que se manifiesta de innumerables formas, creando un estado de cosas que configura, de forma exterior a las mujeres, todos los aspectos de su existencia, a través de una violencia simbólica, de mitos y creencias que convierten la situación de subordinación en "lo natural", algunos ejemplos de esta subordinación patriarcal serían: discriminación social, laboral, sexual, lingüística, etc. c) Androcentrismo: práctica, consciente o no, de otorgar a los varones o al punto de vista masculino una posición central en la propia visión del mundo, de la cultura y de la sociedad. Se le opone el ginocentrismo. d) Machismo: actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres. El machismo engloba al conjunto de actitudes y prácticas aprendidas sexistas llevadas a cabo en pro del mantenimiento de órdenes sociales en que las mujeres son sometidas o discriminadas".2 El machismo afecta a distintos niveles de la sociedad e implica el conjunto de actitudes, conductas, y creencias destinadas a justificar y promover la prioridad discriminatoria de conductas heterosexuales estereotipadas. e) Misoginia: Literalmente significa odio o aversión a las mujeres y consiste en la tendencia ideológica o psicológica que desprecia a la mujer y con ello todo lo considerado como femenino. 3.3 Prejuicios y estereotipos sexistas a) Prejuicios y mitos sexistas 1. Las hormonas hacen la diferencia: no hay hormonas sólo masculinas o femeninas. Existen solo diferencias de niveles pero la variación individual es a menudo más importante que la variación genérica, 18
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    2. Los genitalesde hombres y mujeres son totalmente distintos. los genitales emergen de la misma masa de tejido embrionario. Durante las primeras seis semanas de vida, las masas de tejido desarrollan de forma idéntica. A las 6 o 7 semanas, dependiendo de si el feto tiene cromosomas XX o XY, los tejidos recién se empiezan a diferenciar. 3. Los cerebros de hombres y mujeres son distintos: Salvo aspectos menores, no existen diferencias consistentes y fiables en los cerebros masculinos y femeninos", 4. Sexo y género es lo mismo: Sexo y género están interconectados, pero no son lo mismo. El sexo es un estado biológico que se mide a través de los cromosomas (XX o XY), aspectos del cuerpo y la fisiología. En cambio, el género incluye roles, expectativas y percepciones que una sociedad tiene para los dos sexos. La mayoría de las sociedades tienen dos sexos en un continuo de masculinidad-feminidad. Algunos tienen más. Nacemos con un sexo biológico, pero adquirimos el género. Hay una tonelada de diversidad individual dentro de las sociedades. 5. Los hombres son más agresivos que las mujeres: Los hombres no son naturalmente 'más agresivos' que las mujeres, pero pueden utilizar la agresión física con más eficacia que ellas. 6. Las mujeres tienen instinto maternal, pero los hombres no tienen instinto paternal: tanto varones como damas tienen las mismas posibles respuestas hormonales ante la llegada de un bebé, con una gran variación entre los individuos. Los humanos son capaces de criar a los hijos sin distinción de sexo. 7. Los hombres quieren sexo, las mujeres relaciones de pareja: la variación es más alta entre los individuos, no entre los sexos. Ambos cuerpos masculinos y femeninos responden de la misma manera a la unión en pareja y no hay ninguna diferencia biológica en los patrones de apego o deseo. b) Estereotipos sexistas Son los modos de actuación considerados correctos e imputables a un rol determinado en una sociedad y en un momento dado. La exclusión social por motivo de genero se asienta sobre los roles y estereotipos de género. ROLES SEXISTAS ATRIBUTOS ESTEREOTIPOS DE GÉNERO Mujer Hombre Mujer Hombre Dócil Valiente Sensibles Racionales Dependiente Independiente Tiernas Rudos Insegura Seguro de sí Débiles Fuertes Sensible Razonable Abnegadas Interesados Hogareña Inquieto Tareas domésticas Proveer el gasto familiar Comprensiva Aventurero Dóciles Rebeldes Delicada Tenaz Apacibles Violentos Tierna Fuerte Recatadas Expresivos Afectiva Brusco Introvertidas Extrovertidos Intuitiva Práctico Fieles Infieles Temerosa Temerario Pasivas Activos Sumisa Desobediente Responsables Irresponsables Pasiva Activo Dependientes Independientes 19
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    3.4 Formas dela discriminación del género a) Socio-cultural -Socialización por separado según el sexo -Definición cultural de los roles sexuales apropiados -Expectativas asignadas a los diferentes roles dentro de las relaciones -Creencia en la superioridad innata de los varones -Sistemas de valores que atribuyen a los varones el derecho de propiedad sobre mujeres y niñas -Concepción de la familia como esfera privada bajo el control del varón -Tradiciones matrimoniales (precio de la novia, dote, etc.) -Aceptación de la violencia como medio para resolver conflictos Está compuesto de usos, costumbres, tradiciones, normas familiares y hábitos sociales, ideas, prejuicios, símbolos, e incluso leyes cuya enseñanza-aprendizaje asegura su transmisión de generación en generación. Define los roles o estereotipos de género y por mecanismos de la ideología, los hace aparecer como naturales y universales. b) Política Representación insuficiente de la mujer en las esferas del poder, la política, los medios de comunicación y en las profesiones médica y jurídica - Concepción de la vida familiar como un asunto privado y fuera del alcance del control del Estado - Riesgo de desafiar el status quo o las doctrinas religiosas - Restricciones en la organización de las mujeres como fuerza política - Restricciones en la participación de las mujeres en el sistema político organizado c) Económico-laboral - Dependencia económica de la mujer respecto al varón - Restricciones en el acceso al crédito - Restricciones en el acceso al empleo en los sectores formales e informales - Restricciones en el acceso de las mujeres a la educación y a la capacitación - Leyes discriminatorias en materia de herencia, derecho de propiedad, uso del terreno público, y pago de pensiones alimenticias a divorciadas y viudas - Desigualdades retributivas y - El techo de cristal - Perfiles profesionales con bajo perfil económico y social d) Afectivo-sexual (relaciones de pareja) - Relaciones de dominación basadas en el poder. - Sometimiento de la mujer al placer sexual del hombre. - Manipulación y extorsión emocional por parte del hombre. - Situaciones de violación y/o abusos sexuales. - Tratar a las mujeres como objetos sexuales. e) Doméstica: - Distribución no igualitaria de las tareas del hogar. - Concepción del ámbito doméstico como ámbito privado donde no rigen las leyes sociales. - Concepción del padre como “cabeza de familia”. - Feminización y desvalorización de las tareas del hogar. - Educación sexista en el seno familiar. f) Lingüística: Se ha argumentado que las dicotomías sexuales existen en el idioma, si bien se discute si determinado lenguaje provoca sexismo o el sexismo provoca cierto lenguaje.El lenguaje neutro en términos de género, como parte de la corrección política, es la elusión de nombres de profesión sexistas («asistente de vuelo» en lugar de «azafata»), uso no paralelo («cónyuges» en lugar de «marido y mujer») y otras expresiones 20
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    que algunos consideransexistas. Quienes lo defienden creen que el uso de términos específicos de un género supone un sesgo para excluir a individuos en función de su sexo. Sus oponentes cuestionan que tal campaña elusiva se libre también en el plano semántico. Alguna feministas han denunciado que el lenguaje tradicional no puede reflejar adecuadamente la presencia de las mujeres en la sociedad moderna». 3.5 La violencia de género a) Definición: La violencia de género es el tipo de violencia física o psicológica ejercida contra cualquier mujer por el mero hecho de serlo. En diciembre de 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas en su “Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer” señaló la siguiente definición de violencia de género: «(...) todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada» (Asamblea General de la ONU. Resolución 48/104, 20 de diciembre de 1993). La violencia de género por lo tanto:«(...) agrupa todas las formas de violencia que se ejercen por parte del hombre sobre la mujer en función de su rol de género: violencia sexual, tráfico de mujeres, explotación sexual, mutilación genital, etc. independientemente del tipo de relaciones interpersonales que mantengan agresor y víctima, que pueden ser de tipo sentimental, laboral, familiar, o inexistentes». b) Causas (véase apartado sobre las Formas de discriminación de género). c) Consecuencias (véase apartado sobre los Tipos de violencia de género). d) Tipos * Física: Es la más evidente y abarca cualquier acto no accidental, que provoque o pueda producir daño en el cuerpo de la mujer, irían desde las bofetadas, hasta el asesinato. * Psíquica: Son todas aquellas conductas que producen desvalorización y sufrimiento en la mujer. Son las amenazas, las humillaciones, exigencias de obediencia, intentar convencer a la víctima de que ella es culpable de cualquier problema. Son también los insultos, el control de las salidas de casa, humillaciones en público, descalificar siempre a la mujer, aislamiento, etc. * Sexual: Siempre que se imponga a la mujer una relación sexual contra su voluntad, ya sea completa o incompleta. * Social: El maltratador va alejando, cada vez más, a la mujer de su familia y de su red de contactos, no permitiéndole que mantenga relación con ellos/as. * Económica: La víctima no tiene acceso al dinero, porque el agresor se lo controla, incluso aunque ella sea independiente económicamente. e) Perfil del agresor y de la víctima 1. El agresor Muy dependiente El agresor también va a ser una persona muy dependiente a nivel emocional, lo que le diferencia de su víctima va a ser el carácter agresivo para mostrar esa dependencia. Confiado y altivo Aparecerá altivo, seguro de sí mismo, confiado con la pareja, seguro del no abandono; en contraposición con su pareja necesitará la humillación y la sumisión del otro para estar contento ya que así no peligra su situación de poder. Sentimientos contradictorios mal gestionados A menudo tienen sentimientos diferentes hacia la pareja, la necesitan y la quieren pero sienten hostilidad hacia ella como forma de canalizar sus carencias de tiempos atrás (infancia, adolescencia). El agresor representa un caso de extremo de falta de educación emocional. Celosos Suelen aparecer los celos patológicos sin fundamento, también acosan, humillan y controlan a la pareja en todo lo que hace como forma de camuflar su necesidad de dependencia y su baja autoestima. Muchas carencias escondidas El agresor se camufla bajo una coraza de imposición y violencia, pero realmente es una personalidad 21
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    patológica con muchascarencias y muy poca valoración sobre sí mismo, a menudo son incapaces de mostrar sentimientos de afecto, compasión o empatía hacia el resto de las personas. Esta frigidez emocional unida al alcoholismo o las drogadicciones puede tener consecuencias fatales. 2. La víctima En primer lugar, la autoestima y el valor que estas personas se dan a sí mismas es muy bajo, y nada tienen que ver con su nivel intelectual. Ya sea una mujer de clase alta como una más humilde, el maltrato aparece de la misma manera y ocasiona en las mujeres efectos comunes. Ausencia de cariño y afecto A menudo son mujeres con un historial muy pobre de cariño y afecto, acostumbradas a ser poco valoradas por el entorno. Falta de Autoestima También aparece en ellas un concepto de sí mismas muy pobre, no desarrollando sus potenciales en otras áreas, ya que se quedan aisladas en la casa. La víctima del maltrato poco a poco se encuentra más aislada de su entorno social y sus relaciones interpersonales disminuyen desde el principio, ya se encarga el maltratador de inculcar miedo para que no pueda comunicarse con nadie. Falso concepto de la pareja Otro frente importante de problemas para la víctima está en su razonamiento sobre las relaciones interpersonales, lo que significan para ella y sobre todo a nivel de pareja. Esta mujer va a tener muchos pensamientos erróneos que también van a ayudar a que se mantenga pasiva ante el problema. Los demás importan más que uno mismo Debido a su necesidad de afecto y de valoración por parte de los demás, se dedican a dejar de lado sus necesidades y a cubrir las de su pareja o de sus hijos, con el fin de no ser abandonadas y de ser queridas para siempre. Es una dedicación absoluta que demuestra su dependencia emocional. Miedo a la soledad También aparece un miedo a la ruptura y a la soledad cuando todo acaba, de tal manera que esto les ayuda a mantener la relación. Por otro lado, cuando termina se encuentran perdidas y por ello a veces vuelven a perdonar al agresor 3.6 Feminismo 3.6.1 Definición: El feminismo es un conjunto heterogéneo de ideologías y de movimientos políticos y culturales que 1) Supone la toma de conciencia por parte de las mujeres de la opresión, dominación, y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del patriarcado y 2) Tiene como objetivo la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en tanto que seres humanos iguales en dignidad. De este modo, el feminismo es una teoría crítica, cuyo origen teórico está en la Ilustración, pero que se configura como un proyecto emancipatorio (liberación de las mujeres), en torno a las ideas de autonomía, igualdad y solidaridad. Marcuse dice que el movimiento feminista actúa a dos niveles: uno, el de la lucha por conseguir la igualdad completa en lo económico, en lo social y en lo cultural; otro, “más allá de la igualdad” tiene como contenido la construcción de una sociedad en la que quede superada la dicotomía hombre-mujer. En su consideración de movimiento social, el feminismo se conceptúa como un proceso, una sucesión de etapas que han ido desarrollando ideas y conceptos, teorías, estrategias, acciones, y corrientes diversificadas (el feminismo liberal, anarcofeminismo, feminismo de la diferencia, el feminismo de la igualdad, marxista, etc.). Gracias a la influencia del movimiento feminista, las mujeres lograron el acceso a la educación, el ejercicio del derecho al sufragio activo y pasivo, la protección de sus derechos sexuales y reproductivos, entre otros muchos otros que configuran la noción de ciudadanía en la democracia. Relación con otros movimientos. Las feministas en general tienen un acercamiento global hacia la política, creyendo en las palabras de Martin Luther King, "Una injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todo lugar". Siguiendo dicha creencia, las feministas usualmente apoyan otros movimientos como el movimiento por los derechos civiles, el movimiento pacifista, el movimiento por la soberanía alimentaria o el movimiento por los derechos de los homosexuales. 22
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    3.6.2 Historia delfeminismo 1. El Feminismo premoderno El proceso de recuperación histórica de la memoria feminista no ha hecho más que comenzar. En general puede afirmarse que ha sido en los periodos de ilustración y en los momentos de transición hacia formas sociales más justas y liberadoras cuando ha surgido con más fuerza la polémica feminista. La Ilustración sofística (s. V a. C.) produjo el pensamiento de la igualdad entre los sexos, aunque ha sobrevivido mucho mejor la reacción patriarcal que generó (Platón, Aristóteles, etc.). : Con tan ilustres precedentes, la historia occidental fue tejiendo minuciosamente -desde la religión, la ley y la ciencia- el discurso y la práctica que afirmaba la inferioridad de la mujer respecto al varón. Discurso que parecía dividir en dos la especie humana: dos cuerpos, dos razones, dos morales, dos leyes. El Renacimiento trajo consigo un nuevo paradigma humano, el de autonomía, pero no se extendió a las mujeres. El solapamiento de lo humano con los varones permite la apariencia de universalidad del "ideal de hombre renacentista". Sin embargo, la importancia de la educación generó numerosos tratados pedagógicos y abrió un debate sobre la naturaleza y deberes de los sexos. Un importante precedente fue la obra de Christine de Pisan, La ciudad de las damas (1405). Pisan ataca el discurso de la inferioridad de las mujeres y ofrece una alternativa a su situación. 2.El Feminismo moderno a) Siglo XVIII: La Ilustración. En la Francia del siglo XVII, los salones comenzaban su andadura como espacio público capaz de generar nuevas normas y valores sociales. En los salones, las mujeres tenían una notable presencia y la denominada ’querelle féministe’ deja de ser coto privado de teólogos y moralistas y pasa a ser un tema de opinión pública". Las reacciones patriarcales son patentes en obras misóginas como Las mujeres sabias de Molière y La culta latiniparla de Quevedo. La obra del filósofo cartesiano Poulain de la Barre y los movimientos de mujeres que tuvieron lugar durante la Revolución Francesa son dos momentos clave -teórico uno, práctico el otro- en la articulación del feminismo moderno. El texto de Poulain de la Barre titulado Sobre la igualdad de los sexos (1673) sería la primera obra feminista que se centra explícitamente en fundamentar la demanda de igualdad sexual. Pero fue durante la Revolución Francesa cuando aparecen las más contundentes demandas de igualdad sexual. Seguramente uno de los momentos más lúcidos en la paulatina toma de conciencia feminista de las mujeres está en la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana (1791) de Olympe de Gouges quien afirmó: "Extraño, ciego, hinchado de ciencias y degenerado, en este siglo de luces y de sagacidad, en la ignorancia más crasa, quiere mandar como un déspota sobre un sexo que recibió todas las facultades intelectuales y pretende gozar de la revolución y reclamar sus derechos a la igualdad, para decirlo de una vez por todas". En 1792, la inglesa Mary Wollstonecraft redactó el texto “Vindicación de los derechos de la mujer”. b) Siglo XIX: sufragistas, socialistas y anarquistas En el siglo XIX, el siglo de los grandes movimientos sociales emancipatorios, el feminismo aparece, por primera vez, como un movimiento social de carácter internacional, con una identidad autónoma teórica y organizativa. El desarrollo de las democracias censitarias y el decisivo hecho de la industrialización suscitaron enormes expectativas respecto al progreso de la humanidad. Sin embargo, a las mujeres se les negaban los derechos civiles y políticos más básicos, segando de sus vidas cualquier atisbo de autonomía personal. El nuevo sistema económico incorporó masivamente a las mujeres proletarias al trabajo industrial pero, en la burguesía, las mujeres quedaron enclaustradas en un hogar que era, cada vez más, símbolo del status y éxito laboral del varón. En este contexto, las mujeres comenzaron a organizarse en torno a la reivindicación del derecho al sufragio, lo que explica su denominación como sufragistas. Las sufragistas luchaban por la igualdad en todos los terrenos apelando a la auténtica universalización de los valores democráticos y liberales. Sin embargo, y desde un punto de vista estratégico, consideraban que, una vez conseguido el voto y el acceso al parlamento, podrían comenzar a cambiar el resto de las leyes e instituciones. Además, el voto era un medio de unir a mujeres de opiniones políticas muy diferentes. En Estados Unidos, el movimiento sufragista estuvo inicialmente muy relacionado con el movimiento abolicionista. Gran número de mujeres unieron sus fuerzas para combatir en la lucha contra la esclavitud. En Europa, el movimiento sufragista inglés fue el más potente y radical. Desde 1866, en que el diputado John Stuart Mill, autor de “La sujeción de la mujer”, presentó la primera petición a favor del voto femenino en el Parlamento, no dejaron de sucederse iniciativas políticas. Sin embargo, los esfuerzos dirigidos a convencer y persuadir a los políticos de la legitimidad de los derechos políticos de las mujeres provocaban burlas e indiferencia. En consecuencia, el movimiento sufragista dirigió su estrategia a acciones más radicales. Las sufragistas fueron encarceladas, protagonizaron huelgas de hambre 23
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    y alguna encontróla muerte defendiendo su máxima: "votos para las mujeres". Tendría que pasar la Primera Guerra Mundial y llegar el año 1928 para que las mujeres inglesas pudiesen votar en igualdad de condiciones. Los socialistas utópicos fueron los primeros en abordar el tema de la mujer. Fourier sostuvo la tesis de que la situación de las mujeres era el indicador clave del nivel de progreso y civilización de una sociedad. Aunque las socialistas apoyaban tácticamente las demandas sufragistas, también las consideraban enemigas de clase y las acusaban de olvidar la situación de las proletarias, lo que provocaba la desunión de los movimientos. El anarquismo no articuló con tanta precisión teórica como el socialismo la problemática de la igualdad entre los sexos. Sin embargo, el anarquismo como movimiento social contó con numerosas mujeres que contribuyeron a la lucha por la igualdad. Ya entrado el siglo XX, Emma Goldman (1869-1940), para quien poco vale el acceso al trabajo asalariado si las mujeres no son capaces de vencer todo el peso de la ideología tradicional en su interior. Su rebelión contra la jerarquización, la autoridad y el Estado, las llevaba, por un lado y frente a las sufragistas, a minimizar la importancia del voto y las reformas institucionales; por otro, veían como un peligro enorme lo que a su juicio proponían los comunistas: la regulación por parte del Estado de la procreación, la educación y el cuidado de los niños. 3. Feminismo postmoderno: Siglo XX: Los años 60 y 70 a) Feminismo liberal. La consecución del voto y todas las reformas que trajo consigo habían dejado relativamente tranquilas a las mujeres; sus demandas habían sido satisfechas, vivían en una sociedad legalmente cuasi-igualitaria Sin embargo, se acercaba un nuevo despertar de este movimiento social gracia a la obra de Simone de Beauvoir que escribió el Segundo sexo (1949). Las mujeres experimentaron una gran dificultad para descubrir y expresar los términos de su opresión en la época de la "igualdad legal". Así Betty Friedan decía que el problema de las mujeres era el "problema que no tiene nombre", y el objeto de la teoría y la práctica feministas fue, justamente, el de nombrarlo. Friedan, en su obra, La mística de la feminidad (1963), analizó la profunda insatisfacción de las mujeres estadounidenses consigo mismas y su vida, y su traducción en problemas personales y diversas patologías autodestructivas: ansiedad, depresión, alcoholismo. Betty Friedan contribuyó a fundar en 1966 la que ha llegado a ser una de las organizaciones más feministas más poderosas de Estados Unidos, y sin duda la máxima representante del feminismo liberal, la Organización Nacional para las Mujeres (NOW). El feminismo liberal se caracteriza por definir la situación de las mujeres como una de desigualdad -y no de opresión y explotación- y por postular la reforma del sistema hasta lograr la igualdad entre los sexos. Las liberales comenzaron definiendo el problema principal de las mujeres como su exclusión de la esfera pública, y propugnaban reformas relacionadas con la inclusión de las mismas en el mercado laboral. También desde el principio tuvieron una sección destinada a formar u promover a las mujeres para ocupar puestos públicos. Pero bien pronto, la influencia del feminismo radical empujó a las más jóvenes hacia la izquierda. b) Feminismo radical Los sesenta fueron años de intensa agitación política. Las contradicciones de un sistema que tiene su legitimación en la universalidad de sus principios, pero que en realidad es sexista, racista, clasista e imperialista, motivaron a la formación de la llamada Nueva Izquierda y diversos movimientos sociales radicales como el movimiento antirracista, el estudiantil, el pacifista y, claro está, el feminista. La característica distintiva de todos ellos fue su marcado carácter contracultural: no estaban interesados en la política reformista de los grandes partidos, sino en forjar nuevas formas de vida -que prefigurasen la utopía comunitaria. Las interminables y acaloradas discusiones entorno a cuál era la contradicción o el enemigo principal caracterizaron el desarrollo del neofeminismo. Mientras unas luchaban por hacer entender a las políticas que la opresión de las mujeres no es solamente una simple consecuencia del Sistema, sino un sistema específico de dominación en que la mujer es definida en términos del varón, otras no podían dejar de ver a los varones como víctimas del sistema y de enfatizar el no enfrentamiento con éstos Política sexual de Kate Millet y La dialéctica de la sexualidad de Sulamit Firestone, publicadas en el año 1970. Armadas de las herramientas teóricas del marxismo, el psicoanálisis y el anticolonialismo, estas obras acuñaron conceptos fundamentales para el análisis feminista como el de patriarcado, género y casta sexual. El patriarcado se define como un sistema de dominación sexual que se concibe, además, como el sistema básico de dominación sobre el que se levanta el resto de las dominaciones, como la de clase y raza. El género expresa la construcción social de la feminidad y la casta sexual alude a la común experiencia de opresión vivida por todas las mujeres [6]. Estas autoras identificaron como centros de la dominación patriarcal esferas de la vida que hasta entonces se consideraban "privadas". A ellas corresponde el mérito de haber revolucionado la teoría 24
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    política al analizarlas relaciones de poder que estructuran la familia y la sexualidad; lo sintetizaron en un slogan: lo personal es político. Consideraban que los varones, todos los varones y no sólo una élite, reciben beneficios económicos, sexuales y psicológicos del sistema patriarcal, pero en general acentuaban la dimensión psicológica de la opresión. Una de las aportaciones más significativas del movimiento feminista radical fue la organización en grupos de autoconciencia. . Consistía en que cada mujer del grupo explicase las formas en que experimentaba y sentía su opresión. El propósito de estos grupos era "despertar la conciencia latente que... todas las mujeres tenemos sobre nuestra opresión", para propiciar "la reinterpretación política de la propia vida" y poner las bases para su transformación. Sin embargo, los diferentes grupos de radicales variaban en su apreciación de esta estrategia. Hubo acalorados debates internos, y finalmente autoconciencia-activismo se configuraron como opciones opuestas. El activismo de los grupos radicales fue, en más de un sentido, espectacular. Espectaculares por multitudinarias fueron las manifestaciones y marchas de mujeres, pero aún más eran los lúcidos actos de protesta y sabotaje que ponían en evidencia el carácter de objeto y mercancía de la mujer en el patriarcado. Con actos como la quema pública de sujetadores y corsés, el sabotaje de comisiones de expertos sobre el aborto o la simbólica negativa de la carismática Ti-Grace Atkinson a dejarse fotografiar en público al lado de un varón, las radicales consiguieron que la voz del feminismo entrase en todos y cada uno de los hogares estadounidenses. Las feministas no sólo crearon espacios propios para estudiar y organizarse, sino que desarrollaron una salud y una ginecología no patriarcales, animando a las mujeres a conocer su propio cuerpo. También se fundaron guarderías, centros para mujeres maltratadas, centros de defensa personal y un largo etcétera. Tal y como se desprende de los grupos de autoconciencia, otra característica común de los grupos radicales fue el exigente impulso igualitarista y antijerárquico: ninguna mujer está por encima de otra. En realidad, las líderes estaban mal vistas, y una de las constantes organizativas era poner reglas que evitasen el predominio de las más dotadas o preparadas. Así es frecuente escuchar a las líderes del movimiento, que sin duda existían, o a quienes actuaban como portavoces, "pedir perdón a nuestras hermanas por hablar por ellas". La tesis de la hermandad o sororidad de todas las mujeres unidas por una experiencia común también se vio amenazada por la polémica aparición dentro de los grupos de la cuestión de clase y del lesbianismo. Pero, en última instancia, fueron las agónicas disensiones internas, más el lógico desgaste de un movimiento de estas características, lo que trajo a mediados de los setenta el fin del activismo del feminismo radical. Numerosas obras de la década de los setenta declaran ser intentos de conciliar teóricamente feminismo y socialismo y defienden la complementariedad de sus análisis. Así lo hicieron, entre otras muchas, Sheyla Rowbotham, Roberta Hamilton, Zillah Eisenstein y Juliet Michell. Las feministas socialistas han llegado a reconocer que las categorías analíticas del marxismo son "ciegas al sexo" y que la "cuestión femenina" nunca fue la "cuestión feminista" [11], pero también consideraban que el feminismo es ciego para la historia y para las experiencias de las mujeres trabajadoras, emigrantes o "no blancas" . De ahí que sigan buscando una alianza más progresiva entre los análisis de clase, género y raza. Pero en esta renovada alianza, el género y el patriarcado son las categorías que vertebran sus análisis de la totalidad social. c) Feminismo cultural y de la diferencia. El feminismo radical estadounidense habría evolucionado hacia un nuevo tipo de feminismo para el que utiliza el nombre de feminismo cultural. La evolución radica en el paso de una concepción constructivista del género, a una concepción esencialista. Pero la diferencia fundamental está en que mientras el feminismo radical -y también el feminismo socialista y el liberal- lucha por la superación de los géneros, el feminismo cultural parece afianzarse en la diferencia. 1) El feminismo cultural estadounidense engloba a las distintas corrientes que igualan la liberación de las mujeres con el desarrollo y la preservación de una contracultura femenina: vivir en un mundo de mujeres para mujeres [1]. Esta contracultura exalta el "principio femenino" y sus valores y denigra lo "masculino". Los hombres representan la cultura, las mujeres la naturaleza. Ser naturaleza y poseer la capacidad de ser madres comporta la posesión de las cualidades positivas, que inclinan en exclusiva a las mujeres a la salvación del planeta, ya que son moralmente superiores a los varones. La sexualidad masculina es agresiva y potencialmente letal, la femenina difusa, tierna y orientada a las relaciones interpersonales. Por ultimo, se deriva la opresión de la mujer de la supresión de la esencia femenina. De todo ello se concluye que la política de acentuar las diferencias entre los sexos, se condena la heterosexualidad por su connivencia con el mundo masculino y se acude al lesbianismo como única alternativa de no contaminación. 2) El feminismo francés de la diferencia parte de la constatación de la mujer como lo absolutamente otro. Instalado en dicha otredad, pero tomando prestada la herramienta del psicoanálisis, utiliza la exploración del 25
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    inconsciente como medioprivilegiado de reconstrucción de una identidad propia, exclusivamente femenina. Entre sus representantes destacan Annie Leclerc, Hélène Cixous y, sobre todo, Luce Irigaray. Su estilo técnico-filosófico no debe hacernos pensar en un movimiento sin incidencia alguna en la práctica. Desde el mismo se criticaba duramente al feminismo igualitario por considerar que es reformista, asimila las mujeres a los varones y, en última instancia, no logra salir del paradigma de dominación masculina. 3) Feminismo italiano de la diferencia: el escrito de Carla Lonzi, Escupamos sobre Hegel. Las italianas, muy influidas por la tesis de las francesas sobre la necesidad de crear una identidad propia y la experiencia de los grupos de autoconciencia de las estadounidenses, siempre mostraron su disidencia respecto a las posiciones mayoritarias del feminismo italiano. Critican al feminismo reivindicativo por victimista y por no respetar la diversidad de la experiencia de las mujeres. Además plantean que de nada sirve que las leyes den valor a las mujeres si éstas de hecho no lo tienen. A cambio, parecen proponer trasladarse al plano simbólico y que sea en ese plano donde se produzca la efectiva liberación de la mujer, del "deseo femenino". Ligada a esta liberación, muy volcada en la autoestima femenina, están diversas prácticas entre mujeres, como el affidamento, concepto de difícil traducción, en que el reconocimiento de la autoridad femenina juega un papel determinante. Lo que sí se afirma con claridad es que para la mujer no hay libertad ni pensamiento sin el pensamiento de la diferencia sexual. Es la determinación ontológica fundamental. d) Feminismo institucional: decada de los '80-'90 parece que pasará a la historia como una década especialmente conservadora. De hecho, el triunfo de carismáticos líderes ultraconservadores en países como Inglaterra y Estados Unidos, cierto agotamiento de las ideologías que surgieron en el siglo XIX, más el sorprendente derrumbamiento de los Estados socialistas, dieron paso a los eternos profetas del fin los conflictos sociales y de la historia. Sin embargo, la muerte, al menos aparente, del feminismo como movimiento social organizado no implicaba ni la desaparición de las feministas como agentes políticos, ni la del feminismo como un conjunto de prácticas discursivas contestadas, pero siempre en desarrollo" [6]. Efectivamente, el feminismo no ha desaparecido, pero sí ha conocido profundas transformaciones. En estas transformaciones han influido tanto los enormes éxitos cosechados Como la profunda conciencia de lo que queda por hacer. Los éxitos cosechados han provocado una aparente, tal vez real, merma en la capacidad de movilización de las mujeres en torno a las reivindicaciones feministas Sin embargo, aparte de la imprescindible labor de los grupos feministas de base, que siguen su continuada tarea de concienciación, reflexión y activismo, ha tomado progresivamente fuerza lo que ya se denomina feminismo institucional. Los feminismos institucionales tienen algo en común: el decidido abandono de la apuesta por situarse fuera del sistema y por no aceptar sino cambios radicales.. Ahora bien, no puede pensarse que este abandono de la "demonización" del poder no reciba duras críticas desde otros sectores del feminismo, y no haya supuesto incluso un cambio lento y difícil para todo un colectivo que, aparte de su vocación radical, ha sido "socializado en el no poder". 3.7 Cuestionario que guía la lectura y estudio del tema 3 3.1 Diferencia sexo-género 1. Realiza la distinción entre sexo/género con tus propias palabras. 2. ¿Qué tres características atribuirías al sexo masculino y femenino? 3. a) ¿Qué tres características atribuirías al género masculino y femenino?; b) Señala dos rasgos de género masculinos y dos femeninos en cada uno de los siguientes aspectos: i. Rasgos físicos; ii. Actitudes y comportamientos; iii. Objetos; iv. Ideas o palabras; v. Actividades profesionales y/o recreativas; vi. Rasgos psicológicos; c) Señala 5 formas culturales de remarcar o pronunciar las diferencias biológicas entre hombre y mujer; d) ¿Se pueden modificar los roles y las relaciones de género? 4. ¿Cuál ha sido uno de los principales objetivos de la teoría de género? 5. Comenta y valora la siguiente frase: “[...] la humanidad ha impuesto a la mujer […] una imagen concreta de lo que "debe" ser [...]”. 6. El texto dice que los estereotipos de género asignan determinados atributos contrapuestos (pares) a hombres y mujeres. a) ¿Qué atributos se asignan a las mujeres?; b) ¿Qué comentario te sugiere la anterior asignación de atributos?; c) ¿Qué forma tiene la sociedad de asegurarse que hombres y mujeres cumplen con sus atributos de género? 3.2 Sexismo, patriarcado, androcentrismo, machismo y misoginia 26
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    7. El textodice que “Las actitudes sexistas se sostienen en creencias y estereotipos tradicionales sobre los distintos roles de género”. ¿Qué significan en este contexto los términos a) ESTEREOTIPO y b) ROLES? 8. ¿El sexismo sólo se aplica a los individuos que tienen actitudes sexistas? Razona tu respuesta. 9. ¿Qué conceptos implica la etimología del término “Patriarca”? 10. a) ¿Qué es lo que institucionaliza el patriarcado?; b) ¿Qué significa en la pregunta anterior “institucionalizar”? 11. El texto dice que “[…] el patriarcado ha pasado a significar el dominio del orden social por los hombres […] a través de una violencia simbólica, de mitos y creencias que convierten la situación de subordinación en "lo natural" […]. a) Explica el término “violencia simbólica”; b) Explica qué quiere decir que “convierten la situación de subordinación en `lo natural'”. 12. a) ¿Qué 4 ejemplos pone el texto de subordinación patriarcal?; b) Señala 2 ejemplos más concretos de 2 de los ejemplos anteriores? 13. ¿Por qué se dice del androcentrismo que es una “práctica”?; b) ¿Por qué se dice que esa práctica puede ser “consciente o no”? 14. Señala un ejemplo concreto de lo que significa dar al “punto de vista masculino una posición central en la propia visión del mundo, de la cultura y de la sociedad”. 15. El texto dice que “El machismo engloba al conjunto de actitudes y prácticas aprendidas sexistas” y que son creencias y prácticas “destinadas a justificar y promover la prioridad discriminatoria”. a) ¿Por qué se dice que las actitudes y prácticas son aprendidas?; b) ¿Qué significa que las creencias y prácticas machistas “justifican y promueven” la discriminación? 16. ¿Qué es la misoginia? 3.3 Prejuicios y estereotipos sexistas: a) Prejuicios y mitos sexistas 17. Explica con tus palabras de qué se quiere decir cuando hablamos de “mitos sexistas”. 18. a) ¿Qué es un prejuicio?; b) ¿Cómo valoras los prejuicios?; c) ¿Podrían tener alguna utilidad los prejuicios? 19. ¿Se puede hablar de hormonas masculinas o femeninas? Razona tu respuesta. 20. ¿Existe una distinción absoluta entre hombres y mujeres en función de sus genitales? Aporta dos razones para apoyar tu respuesta. 21. Explica la expresión: “Nacemos con un sexo biológico, pero adquirimos el género”. 22. a) Busca una definición de “transexualidad” y “hermafroditismo”. b) ¿Qué te sugieren los fenómenos anteriores en relación a la discusión sobre las distinciones sexuales? 23. ¿Qué argumento ofrece el texto para desmontar el mito de que los hombres entienden las relaciones amorosas en términos sexuales y las mujeres en términos afectivos? 3.3 Prejuicios y estereotipos sexistas: b) Estereotipos sexistas 24. ¿Los estereotipos y roles de género que ofrece la sociedad se presentan como algo optativo para las personas? 25. Señala 3 atributos de género masculino/femenino (si eres hombre/mujer) con los que NO te identifiques y 3 atributos de género femenino/masculino (si eres hombre/mujer) con los que SÍ te identifiques. 26. Señala 3 estereotipos de género masculino/femenino (si eres hombre/mujer) con los que NO te identifiques y 3 estereotipos de género femenino/masculino (si eres hombre/mujer) con los que SÍ te identifiques. 27. Extrae algunas conclusiones sobre los dos ejercicios anteriores. 3.4 Formas de la discriminación del género 28. Concreta con ejemplos reales que hayas visto, vivido o conocido por referencias 5 de las formas de discriminación señaladas en el texto. 3.5 La violencia de género 27
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    29. ¿Qué dosaspectos destacarías de la definición de violencia de género ofrecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas? 30. Señala 5 consecuencias diferenciadas de la violencia de género atendiendo a los 5 tipos de violencia de género que se distinguen. 31. a) ¿Qué problemas psicológicos suele presentar el agresor de la violencia de género?; b) ¿Qué rasgos de personalidad suele presentar el agresor?; c) ¿La violencia de género suele ir vinculada a algún tipo de problemática social? 32. a) ¿Qué problemas psicológicos suele presentar la víctima de la violencia de género?; b) ¿Qué rasgos de personalidad suele presentar la víctima?; c) ¿Qué creencias o pensamientos erróneos suele tener la víctima? 3.6 Feminismo 3.6.1 Definición 33. ¿De qué se da cuenta el movimiento feminista? 34. ¿Qué objetivo se marca el movimiento feminista? 35. ¿Qué significa que el feminismo es un proyecto emancipatorio? 36 ¿Qué dos niveles distingue Marcuse en el movimiento feminista? 37. ¿El feminismo como movimiento social tiene un conjunto de teoría y estrategias definidas? Razona tu respuesta. 38. ¿Qué tres grandes logros ha alcanzado el movimiento feminista? 39. a) ¿Existen relaciones entre el movimiento feminista y otros movimientos sociales?; b) ¿Cuál es la razón de tal conexión o falta de conexión? 3.6.2 Historia del feminismo 40. ¿Puede considerarse el feminismo un movimiento únicamente contemporáneo? Justifica la respuesta. 41. ¿Por qué se han caracterizado los períodos históricos donde ha tomado mayor relieve las reivindicaciones de índole feminista? 42. ¿Por qué no alcanzaron resonancia las primeras reivindicaciones sobre la igualdad de género en la época pre-moderna? 43. a) Define (buscándolo en Internet) qué es el Humanismo del Renacimiento?; b) ¿Por qué puede considerarse androcéntrico el Humanismo moderno (“ideal del hombre renacentista”)? 44. a) Sintetiza (buscándolo en Internet) el argumento de “Las mujeres sabias” de Molière; b) ¿Por qué es una obra misógina? 45. ¿Las reivindicaciones feministas sólo han sido realizadas por las mujeres a lo largo de la historia? Busca algún dato histórico que corrobore tu respuesta. 46. Las dos obras fundacionales del feminismo moderno (1791, 1792) a) ¿Por quién fueron escritas?; b) ¿Cómo se titulaban?; c) ¿En qué concepto inciden y coinciden?; d) Define con tus palabras o buscándolo en Internet el concepto al que se hace referencia en el apartado (c). 47. ¿Qué dos transformaciones del movimiento feminista conlleva el siglo XIX? 48. ¿Existía alguna diferencia entre las mujeres proletarias y burguesas en la sociedad del XIX? 49. ¿En la reivindicación de qué derecho se centraron las feministas del s. XIX? 50. ¿Por qué el primer derecho reivindicado tenía un valor estratégico privilegiado? 51. ¿Cuáles fueron las primeras reacciones a las demandas del derecho al voto de las mujeres? 52. ¿Cuál fue la reacción de las sufragistas a estas primeras reacciones? 53. Realiza unos apuntes (máximo 5 líneas) de las ideas de John Stuart Mill autor de “La sujeción de la mujer”. 54. ¿En qué año se logró en Inglaterra el derecho al voto de las mujeres? 55. ¿Qué tesis de corte feminista sostuvo Fourier? 56. ¿Diría Fourier que vivimos en un país “civilizado”? 57. ¿De qué decía Emma Goldman que debía liberarse la mujer? 58. ¿Qué conflictos ideológicos tenían las feministas anarquistas con las sufragistas y las comunistas? 59. ¿Qué problema seguían teniendo las mujeres en la época de la “sociedad legalmente casi- igualitaria” [s. XX '60-'70]? 28
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    60. ¿Qué motivóla aparición de la Nueva Izquierda? 61. ¿Qué puso de relieve la obra de Friedan “La mística de la feminidad” (1963)? 62. ¿Qué quiere decir que los movimiento sociales radicales tienen un marcado carácter contra-cultural? 63. ¿Qué herramientas teóricas utilizaron las obras de los años '70 “Política sexual” y “La dialéctica de la sexualidad”? 64. Qué conceptos fundamentales establecieron las obras de Kate Millet y Sulamit Firestone? 65. ¿Cómo se define en el texto el concepto de “casta sexual”? 66. ¿Qué mérito se atribuye a las teorías de Millet y Firestone? 67. ¿Qué fueron los “grupos de autoconciencia” y qué objetivo tenían? 68. ¿Qué 3 ejemplos de protestas simbólicas de los grupos activistas se mencionan en el texto? 69. ¿Por qué hacia mediados de los setenta fue decayendo el activismo del feminismo radical? 70. ¿Cuál es la diferencia clave entre el feminismo radical y feminismo cultural? 71. ¿Qué representa el hombre y la mujer según el feminismo cultural estadounidense? 72. ¿Por qué razón defendió el feminismo cultural estadounidense la superioridad de la mujer sobre el hombre? 73. ¿Qué relación hay entre el feminismo cultural y el lesbianismo? 74. ¿Cuál es la crítica del feminismo francés al feminismo igualitario? 75. ¿Qué tienen en común los “feminismos institucionales”? 29