La primera lectura habla de Dios enviando su Espíritu a los setenta ancianos de Israel para que profeticen, incluso a dos que no asistieron a la reunión. La segunda lectura advierte a los ricos sobre las consecuencias de acumular riquezas a expensas de los pobres. El Evangelio trata sobre no escandalizar a los débiles en la fe y estar dispuestos a renunciar a todo para seguir a Jesús.