Santiago pasa los recreos jugando con sus compañeros de curso a juegos como la pillada, la quemada o fútbol en el patio central o multicanchas de la escuela. No come durante el recreo y se concentra principalmente en jugar de manera tranquila y ordenada hasta que suena la campana, momento en que vuelve rápidamente pero de manera respetuosa al salón de clases.