Los niños suelen correr felices al recreo para divertirse con amigos, comer bocadillos y jugar a actividades como la pelota, el pilla-pilla o saltar. Pasan el recreo conversando, riendo y disfrutando en el patio o zonas de juego. Al sonar el timbre, sienten pena por dejar de jugar pero tranquilidad al volver al aula.