Este poema es una elegía escrita por Miguel Hernández para su amigo fallecido. Consiste en varias estrofas en las que el poeta expresa su profundo dolor por la muerte prematura de su amigo, y su deseo de ser el jardinero que cuide la tierra donde está enterrado. Refleja el gran sufrimiento que siente el poeta por haber perdido a su amigo demasiado pronto.