Una transmisión manual tradicionalmente consta de elementos mecánicos como árboles, engranajes y sincronizadores lubricados con aceite. Las distintas velocidades se seleccionan mediante una palanca de cambios que acciona mecanismos internos. Las transmisiones automáticas modernas utilizan convertidores de par y engranajes planetarios accionados hidráulicamente para cambiar automáticamente entre velocidades y ofrecer una conducción más suave.