El trauma de cuello se clasifica en contuso, penetrante y por estrangulación, con mecanismos comunes como accidentes automovilísticos y agresiones personales. La evaluación y manejo inicial deben seguir el protocolo de soporte vital avanzado, priorizando la permeabilidad de la vía aérea ante signos de compromiso. Las lesiones a menudo presentan síntomas tardíos y requieren un diagnóstico cuidadoso utilizando técnicas de imagen para su manejo adecuado.