Orientaciones para
el control de
esfínteres
Centro de
Desarrollo Infantil
José Revueltas
Grupo: Maternal 2
Maestra: Amanda
Por último, entrará en la
aceptación de las pautas que
le pide el adulto, las pautas
de la cultura respecto al
control de esfínteres y el
destino de las heces y la
orina.
Si un niño ha hecho el
proceso a su tiempo, llegar
esta etapa será sencillo y
hasta un motivo de alegría
para él, se parece más a los
grandes, comparte el baño
con sus padres y tiene más
autonomía.
Al principio el niño tendrá que
diferenciar sus sensaciones y
ser más consciente de lo que
ocurre en su cuerpo: la
sensación de necesidad, la
posibilidad de retener, el
placer de aliviarse por sí
mismo y el bienestar
consecuente.
Luego tendrá que ser capaz de
pedir, de desplazarse hasta el
baño, de sacarse la ropa
interior, esta etapa es algo
difícil ya que este proceso
encadenado implica una
secuencia organizada que el
niño debe realizar cuando está
concentrado en sus juegos,
con la mirada en otra cosa y
debe ser rápido porque al
principio aguantar no es fácil.
Debemos tomar en cuenta
los siguientes aspectos:
- La capacidad de
controlar esfínteres
comienza a
desarrollarse en el
niño desde dos ángulos:
el orgánico y el
psicológico.
- Es necesaria la
maduración
neurobiológica que le
permite la apertura y
el cierre del ano y la
uretra a voluntad a
través de músculos
anillados.
- El niño sólo podrá
controlar esos
movimientos en el
momento que las
terminaciones
nerviosas de la médula
espinal hayan
madurado.
- Cada niño tiene su
ritmo, aunque en
general este logro
comienza a
aparecer a partir
de los dos años de
edad.
- El niño debe estar
preparado para
desprenderse de
una producción de
su cuerpo, algo
muy extraño al
principio, dado que
en su estructura
mental no es
concebible que
algo propio sea
desechado.
Si tomamos en cuenta todo
esto, podremos acompañar
de una manera más
adecuada el proceso.
El Programa de Educación
Inicial “Un buen Comienzo”
propone diferenciar el
“aprendizaje” del control de
esfínteres del
“adiestramiento”.
Aprendizaje: Se le da al niño
la oportunidad de seguir un
proceso, respetando sus
intereses.
Adiestramiento: Se impone
una serie de ejercitaciones
con vistas a incorporar una
conducta sobre la que el
pequeño aún no manifiesta
especial interés ni capacidad.
Si se sigue el ritmo del niño,
el aprendizaje del control de
esfínteres suele darse en
diferentes etapas, y cuanto
más se respeten, más sólidos
serán los resultados.

Tríptico control de esfínteres.pdf

  • 1.
    Orientaciones para el controlde esfínteres Centro de Desarrollo Infantil José Revueltas Grupo: Maternal 2 Maestra: Amanda Por último, entrará en la aceptación de las pautas que le pide el adulto, las pautas de la cultura respecto al control de esfínteres y el destino de las heces y la orina. Si un niño ha hecho el proceso a su tiempo, llegar esta etapa será sencillo y hasta un motivo de alegría para él, se parece más a los grandes, comparte el baño con sus padres y tiene más autonomía. Al principio el niño tendrá que diferenciar sus sensaciones y ser más consciente de lo que ocurre en su cuerpo: la sensación de necesidad, la posibilidad de retener, el placer de aliviarse por sí mismo y el bienestar consecuente. Luego tendrá que ser capaz de pedir, de desplazarse hasta el baño, de sacarse la ropa interior, esta etapa es algo difícil ya que este proceso encadenado implica una secuencia organizada que el niño debe realizar cuando está concentrado en sus juegos, con la mirada en otra cosa y debe ser rápido porque al principio aguantar no es fácil.
  • 2.
    Debemos tomar encuenta los siguientes aspectos: - La capacidad de controlar esfínteres comienza a desarrollarse en el niño desde dos ángulos: el orgánico y el psicológico. - Es necesaria la maduración neurobiológica que le permite la apertura y el cierre del ano y la uretra a voluntad a través de músculos anillados. - El niño sólo podrá controlar esos movimientos en el momento que las terminaciones nerviosas de la médula espinal hayan madurado. - Cada niño tiene su ritmo, aunque en general este logro comienza a aparecer a partir de los dos años de edad. - El niño debe estar preparado para desprenderse de una producción de su cuerpo, algo muy extraño al principio, dado que en su estructura mental no es concebible que algo propio sea desechado. Si tomamos en cuenta todo esto, podremos acompañar de una manera más adecuada el proceso. El Programa de Educación Inicial “Un buen Comienzo” propone diferenciar el “aprendizaje” del control de esfínteres del “adiestramiento”. Aprendizaje: Se le da al niño la oportunidad de seguir un proceso, respetando sus intereses. Adiestramiento: Se impone una serie de ejercitaciones con vistas a incorporar una conducta sobre la que el pequeño aún no manifiesta especial interés ni capacidad. Si se sigue el ritmo del niño, el aprendizaje del control de esfínteres suele darse en diferentes etapas, y cuanto más se respeten, más sólidos serán los resultados.