La norma establece criterios de calidad para diferentes usos del agua como consumo humano, vida acuática, riego agrícola, uso pecuario, recreativo y estético. Incluye principios básicos para descarga de efluentes como prohibiciones de diluir efluentes o verter sólidos y líquidos contaminados. También define competencias institucionales y obligaciones de monitoreo para sujetos de control como industrias y municipios.