El documento presenta la hipótesis de un bioquímico canadiense sobre la posible existencia de vampiros. Sugirió que personas con una rara enfermedad llamada porfiria podrían haber sido confundidas con vampiros debido a síntomas similares a las características de los vampiros en los mitos. La enfermedad causaba anemia, sensibilidad a la luz solar, pelos faciales y dientes largos, entre otros síntomas coincidentes con las descripciones de vampiros.