El documento habla sobre la fascinación del autor por el uso de tensores en la arquitectura y cómo pueden manipularse vectores que afectan una estructura mediante ellos. Menciona como ejemplos elegantes la cubierta del Metrobús y los pasillos de la Biblioteca Vasconcelos, donde mediante tensores se crea una arquitectura diáfana y fuerte que genera la sensación de movimiento. El autor también considera que este uso de tensores le da una forma más viva y sensual a la arquitectura.